La promesa de Montenegro, el pleno de Pulti y el rol clave de Máximo Kirchner

La promesa de Montenegro, el pleno de Pulti y el rol clave de Máximo Kirchner

El intendente intenta que la dura interna entre Bullrich y Rodríguez Larreta no repercuta en Mar del Plata. El exjefe comunal evitó el naufragio de Acción Marplatense. El hijo de la vicepresidenta validó el acuerdo opositor.

Por Ramiro Melucci

Está a la vista: Encuentro Marplatense, el espacio que buscará presentarle batalla al intendente Guillermo Montenegro en estas elecciones, nació por voluntad de los dos principales dirigentes de la oposición local: Fernanda Raverta y Gustavo Pulti. Lo que no se vio, pero es tan cierto como lo anterior, es que la criatura no hubiera tenido partida de nacimiento sin la venia de Máximo Kirchner.

La líder del Frente de Todos local (hoy Unión por la Patria) llevó la sociedad que había suscripto con el exintendente a la mesa del diputado nacional, uno de los armadores de las listas en territorio bonaerense junto con el ministro de Economía, Sergio Massa, y el jefe de Gabinete provincial, Martín Insaurralde. El hijo de la vicepresidenta no puso reparos.

Para que se hiciera efectivo el acuerdo, sin embargo, había que dar un paso más: reservarle a Pulti el primer lugar de la nómina de diputados provinciales por la quinta sección electoral de Unión por la Patria. Máximo se encargó y generó un mini terremoto: un corrimiento de otros nombres que parecían destinados a ese casillero y a los sucesivos. El movimiento, aprobado por la plana mayor del kirchnerismo y el massismo en la provincia, significó la ratificación del predicamento de Raverta en la quinta sección.

Además, dejó a Pulti como uno de los grandes ganadores del cierre de listas. No solo por el sitio que él ocupó, sino también por los dos nombres de Acción Marplatense que anotó Raverta entre los primeros cinco de su lista de concejales: Horacio Taccone, en el primer lugar, y Eva Ayala, en el cuarto.

A costa de perder la neutralidad que predicó en los últimos años, el exintendente garantizó la subsistencia legislativa de su partido vecinal. Se trata de dos hechos verificables. El primero en el presente: es candidato a legislador de Axel Kicillof, lo que lo retira de la angosta calle del medio y lo ubica en una de las veredas de la grieta que tanto criticó. El segundo en el futuro cercano: en diciembre tendrá una banca propia en la Legislatura y mantendrá su presencia en el Concejo. Es el fin de una de las dudas que se presentaba antes del proceso electoral: la de si Acción Marplatense conservaría su presencia en el cuerpo deliberativo.

El Frente Renovador también hizo una maniobra que no estaba en los planes de muchos: en el casillero que tenía reservado en la lista de concejales ubicó a Juan Manuel Cheppi, secretario de Economía del Conocimiento de la Nación y hombre de confianza de Massa. Implica que un hombre que desarrollaba su carrera política en el ámbito nacional y porta un apellido con historia en el peronismo vernáculo ingrese de lleno en la conversación local. La decisión puede dar indicios de aspiraciones en elecciones futuras.

No hay que perder de vista tampoco lo que está ocurriendo con los principales actores del Gobierno nacional tras el traumático cierre de listas. La charla telefónica de Cristina Kirchner con Daniel Scioli, la reunión posterior entre ambos y el abrazo del embajador con Massa constituyen tres momentos para una misma gestualidad en Unión por la Patria, destinada a bajar las tensiones. Es lógico preguntarse si esos gestos tendrán un capítulo local.

El fin de semana pasado, Raverta y Pulti hablaron sobre el asunto y coincidieron en la necesidad de convocar al director del Correo, Rodolfo “Manino” Iriart. Las fotos que fueron viendo después en los diarios reforzaron la determinación. “Lo vamos a llamar”, dijeron en Encuentro Marplatense. Manino duda: “No sé qué tendrán para decirme ahora”.

La tentación de comparar no se le niega a nadie. En estos días, en el kirchnerismo local lo hacen con agrado: las idas y vueltas por las precandidaturas presidenciales dejaron a otros municipios al borde del estallido. Uno de ellos es el de La Plata, donde hubo cambios de último momento en las candidaturas y se presentaron cinco listas locales de Unión por la Patria.

Montenegro también tiende a hacer comparaciones. Se cuentan con los dedos de una mano los intendentes que podrán presentarse tanto con la lista de Horacio Rodríguez Larreta y Diego Santilli como con la de Patricia Bullrich y Néstor Grindetti.

Casi todos los intendentes debieron elegir. Y a casi todos, según lo que elegían, les plantaron candidatos internos. El otro municipio grande que quedó a salvo de la interna local fue el de Vicente López, administrado por Soledad Martínez, la reemplazante de Jorge Macri.

Ya con los nombres de los legisladores nacionales y provinciales anotados en las listas, el PRO local parece inclinado hacia Larreta. Presenta a su coordinador, Emiliano Giri, en el séptimo lugar de la lista de diputados nacionales, y al hombre que encabezó la boleta de concejales en 2021, Fernando Muro, en el tercer lugar de la nómina provincial.

En cambio, no hay nombres del PRO local en las listas nacionales de Bullrich. Y aunque sí los hay en la de Grindetti (Sofía Pomponio y Johana Panebianco), no acreditan la cercanía a Montenegro que exhiben Giri y Muro. Acaso ese desequilibrio sirva como compensación: en la trinchera de la exministra de Seguridad quedó el principal socio de jefe comunal, Maximiliano Abad, y su tropa radical.

Uno de los desafíos del intendente de acá a las PASO es que el fuego amigo de la interna nacional no repercuta en el plano local. Para los que creen que no podrá eludir los impactos de artillería, saca a relucir el antecedente sin graves daños de la interna de 2021, e insiste con la promesa de que mantendrá el equilibrio en la campaña. “Vamos a seguir manteniendo la neutralidad”, refuerzan cerca suyo.

Se cuentan con los dedos de una mano los intendentes que podrán presentarse tanto con la lista de Larreta como con la de Bullrich. Casi todos los demás debieron elegir. Y a casi todos, según lo que elegían, les plantaron candidatos internos. 

Si se posa la lupa en la lista de concejales del oficialismo local, salta a la vista que el radicalismo, que renueva una banca, se aseguró dos (tiene a Marianela Romero en el segundo lugar y a Vilma Baragiola en el cuarto) y el PRO, que también renueva una, buscó garantizarse igualmente dos (tiene a Agustín Neme primero y a Julián Bussetti quinto). Quiere decir que ambos bloques están destinados a incrementar su proporción en en interbloque oficialista. En cambio, la Coalición Cívica mantendrá lo que tiene.  

Por lo pronto, ningún candidato perdió tiempo. En un raid mediático, Raverta pronosticó que los problemas dejarán de tener jurisdicción el 10 de diciembre, cuando ella los asuma. El candidato de Javier Milei, Rolando Demaio, causó una buena impresión con sus primeras declaraciones. Al lado de los dislates de postulantes libertarios de otras jurisdicciones, asoma un canto a la mesura. Y Montenegro insistió con la “discriminación” de la Provincia y la Nación y aclaró que, si gana, no piensa irse de ministro de nadie.

“No me conocen los que plantearon que me podría ir”, rechazó, como si todo hubiera sido fruto de habladurías u ocurrencias periodísticas y no de la posibilidad, ventilada por su entorno en la previa del cierre de listas, de que no buscara la reelección. Y de la revelación con que sorprendió Bullrich en su última visita a la ciudad: aquella de que lo veía como ministro si no era candidato.

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