El nuevo plan V

El nuevo plan V

La campaña, disociada de la nacional, tiene como primer objetivo ganar; y si no se puede, asegurar los votos necesarios para que María Eugenia Vidal se convierta en jefa de la oposición al peronismo. La estrategia para conservar legisladores e intendentes.

“Hay que cuidar mucho a María Eugenia porque el kirchnerismo la va a atacar fuerte a partir del 10 de diciembre, sobre todo por el tema de la herencia. El oficialismo van a ser ellos, ellos van a tener el poder y la credibilidad. Scioli pasó de ser ‘el gran gobernador’ a la nada misma. Hay que cuidar a María Eugenia en ese sentido. No podemos dejar que se convierta en calabaza”. 

La frase, que corresponde a un candidato a intendente de Juntos por el Cambio de un distrito con fuerte arraigo peronista, resume el pensamiento que atraviesa al vidalismo (sí, ya debe hablarse de “vidalismo”) y que lleva al sector a empezar a diseñar el esquema poselecciones. El 12 de agosto, tras el duro cachetazo de las PASO, María Eugenia Vidal le dijo a Federico Salvai: “Para octubre quiero una campaña para ganar”.

Ahora, la premisa de los hombres y mujeres de la Gobernadora es instalar que el domingo 27 se define un modelo para comandar durante los próximos cuatro años. “Una campaña positiva, de cómo pensás construir la Provincia del futuro”, le dice a La Tecla uno de los encargados de llevar adelante la estrategia, diferente de la de las PASO y disociada en lo que más se pueda de la nacional, con “mucho de ella en la calle, con salidas más espontáneas, con más tiempo en los lugares y más tiempo en el interior”.

Sin embargo, todos son conscientes (y Vidal es la primera) de que el desafío se presenta casi imposible y de que las elecciones generales dejarían al actual oficialismo del otro lado de la vereda, en el rol de oposición. Es por ello que la propia Gobernadora, aunque no se da por vencida, alienta a los candidatos a intendentes con chances de ganar que hagan lo imposible por retener y conseguir los distritos, aun si ello le restara a la postulación provincial. 

“El objetivo es ganar, y si no ganamos, de mínima, hay que conservar el 34 por ciento de los votos, porque es lo que te permitirá generar el péndulo de poder para el futuro”, analiza un ministro bonaerense. Otro miembro del gabinete agrega que “lo importante es toda la diferencia que se pueda achicar, eso va a repercutir en intendentes y en legisladores, que va a ser la cuota de poder que quede para ser una oposición constructiva y defender su gestión”. 

Vidal ya decidió cuál será su rol a futuro. “María Eugenia se queda en la Provincia. El 27, la gente elige desde qué lugar, pero ella se queda en la Provincia; y lo que viene es un espacio mo-derado que trabaje por la gobernabilidad”, insisten en el entorno de la mandataria, donde también cuentan que ella les dijo: “Yo me quedo en la Provincia; todos los que quieran estar conmigo, serán bienvenidos”. Sus espadas políticas decidieron quedarse a su lado. Algunos casos: Federico Salvai, Federico Suárez y Fabián Perechodnik.

El trabajo de ser “jefa de la oposición”, como sueñan en el vidalismo, conlleva varias tareas simultáneas y conectadas. Se ha iniciado la estrategia para llevarlo adelante, y entre las novedades está la disposición a ceder espacios en las mesas de discusiones con el objetivo de retener músculo político. La primera tarea de Vidal será conservar el mayor número de legisladores e intendentes de su lado. Del éxito o fracaso de esta jugada dependerá mucho su futuro como conductora.

En primer lugar, para que el futuro gobierno deba recurrir sí o sí a ella en las negociaciones legislativas tendrá que ser la lideresa de bloques sin los cuales, al menos, el peronismo no pueda alcanzar los dos tercios. Saben en el Ejecutivo del punteo que Máximo Kirchner y “Wado” de Pedro, con Facundo Tignanelli como delegado en La Plata, hacen constantemente sobre las posibles mayorías legislativas. Los jerarcas de La Cámpora no son ajenos al armado de bloques no oficialistas que prestarán gobernabilidad, y que surgirán de desprendimientos de Juntos por el Cambio. Esa ingeniería está en marcha y avanza. 

Alertados de la intención rupturista de un nutrido grupo de radicales, en el entorno de la Gobernadora mandan mensajes constantes. “Un desafío es trabajar por la integración de la oposición”, dice un ministro, para quien “el mejor ejemplo nacional sobre el funcionamiento de Cambiemos fue la provincia de Buenos aires, donde hay una verdadera amalgama entre el Pro, el radicalismo y la Coalición Cívica”. Y remata: “Debemos trabajar juntos, no podemos cometer el mismo error que cometió el peronismo en elecciones anteriores, que dividido perdió”.

En el radicalismo, la discusión está abierta (ver aparte), y son cada vez más quienes quieren dejar la alianza y ser los primeros dispuestos a ser la oposición con la cual el peronismo negocie las leyes. Por ahora, el mejor aliado de Vidal para seguir todos juntos es el vicegobernador, Daniel Salvador, cuya autoridad es fuertemente cuestionada. Ante ello, en el Pro prometen abrir los espacios de discusión y toma de decisiones, hasta ahora monopolizados por los amarillos. “Los radicales se quejan que nunca tuvieron participación, y para quedarse, como mínimo, pedirán igualdad en la mesa de decisiones”, fue la acotación de La Tecla a un funcionario cercano a Vidal. “La van a tener”, fue la respuesta. 

“María Eugenia va a seguir conduciendo, pero tiene que armar una mesa con legisladores e intendentes, una mesa redonda en la que todos tengan voz y voto; y ella está dispuesta a trabajar en conjunto con todos”, agrega la misma fuente. Claro, además de los partidos aliados, el objetivo contención debe hacerse puertas adentro. ¿Hasta dónde aceptarán jefes intendentes fuertes del Pro, como Jorge Macri o Néstor Grindetti? “Ellos tienen que ser parte de la negociación”, prometen en el actual Ejecutivo.

Para quienes amaguen con irse, bien vale una advertencia. Avisa un funcionario: “Algunos legisladores deberán decidir si quieren dos años de caja (por las ventajas que daría ser “de confianza” del nuevo oficialismo) o si van a querer renovar sus espacios de poder y estar en las las listas en la próxima contienda legislativa, que además tendrá como figura atrayente a María Eugenia”. Es que en la ruta trazada, el primer mojón es la elección legislativa de 2021 con Vidal como cabeza de lista de diputados nacionales, la primera boleta de la tira.

El desafío de conservar poder sin estar en ningún cargo y evitar convertirse en calabaza tiene como espejo a Sergio Massa, quien en los últimos dos años ni siquiera tuvo una banca pero mantuvo su ascendencia sobre un nutrido grupo de legisladores e intendentes. Eso le permitió negociar la unificación del peronismo con ciertas ventajas. Para Massa hubo un costo: su pérdida de imagen positiva. 

Cerca de Vidal aventuran que ella tiene la capacidad para ser una conductora con habilidades en la negociación, y que no perderá su principal capital, que es la consideración social.

“María Eugenia debe trabajar por la unidad de un espacio de oposición responsable y conservar la coherencia. Lo que le pasó a Sergio fue que perdió coherencia en sus posturas”, analiza un comunicador cercano a la Gobernadora. ¿Podrá? De eso depende su suerte, y de cómo se reconfigure el mapa político bonaerense. 

Gustavo Córdoba

“Vidal es de las pocas figuras del oficialismo capaz de construir poder”

-En caso de perder, ¿puede Vidal convertirse en la líder de la oposición?

-Si tenemos en cuenta que el actual oficialismo se va a transformar en oposición a partir del 10 de diciembre habrá que analizar en primer lugar qué tipo de responsabilidad política le queda al macrismo para ser el eje de la construcción opositora. Lo que está claro es que los tres gobernadores que pudieron desdoblar las elecciones fueron exitosos en esa estrategia. Y en términos objetivos hay que decir que la falta de desdoblamiento castigó a Vidal. Por lo tanto hay una imperceptible pero firme transferencia de poder hacia el eje radical. De todos modos, María Eugenia Vidal mantiene elementos que la distinguen y la diferencian de sus pares del Pro. Es una figura sobre la cual la oposición va a intentar construir poder, aunque no creo que le alcance ya para pedir la jefatura de la oposición. 

-¿Podría sí en la Provincia ser Vidal líder de la oposición apenas consumada la eventual derrota? 

-Vidal es una figura que puede tener un proceso de construcción política similar al de Sergio Massa. Es decir que puede hacerse fuerte a partir de un nucleamiento integrado por intendentes, diputados y senadores; y a partir de allí evaluar cómo crece en términos políticos. Hay que tener en cuenta que a ella no la alcanzan las repercusiones por las malas decisiones tomadas por Nación en materia económica. En síntesis, la veo como una de las pocas figuras del actual oficialismo con chances de constituir poder en un futuro no muy lejano. 

-¿Para eso necesita sí o sí volver a escena en las legislativas 2021?

-Más que los cargos es trascendente la elaboración de las estrategias políticas. Probablemente ella tenga el 27 de octubre un resultado con una leve mejoría con respecto a las PASO, contrariamente a lo que le va a suceder a Macri en la Provincia, quien bajaría su performance. Ella va a quedar un poquito mejor en la foto. Y seguidamente, cualquier especulación es válida. Podría ir a una elección legislativa o no ir y ser la referente de un espacio bonaerense con influencia nacional. 

Intendentes amarillos, a fondo con el corte: hasta hay un “gracias” para los K

Más allá del resultado de la Provincia, en el Pro intentarán defender la mayor cantidad de distritos posible; aunque, como es sabido, varios de los jefes comunales prefieren defenderse solos y nada quieren saber con tener que exhibirse junto a María Eugenia Vidal y, menos, a Mauricio Macri. Por eso es que decidieron municipalizar la campaña a un nivel pocas veces visto. 

En resumen, están bien escondidos, no existen. En algunos casos, los jefes de campaña locales hasta hacen circular tutoriales que muestran cómo hacer para votar al intendente de Juntos por el Cambio y al Gobernador y al presidente del Frente de Todos. Si se quiere, una gran apología del corte de boleta. 

En La Plata, Lanús, Tres de Febrero, Morón y Quilmes, por ejemplo, cinco grandes terruños donde el macrismo corre peligro de ceder ante los K, se nota a las claras cómo se busca dejar de lado lo nacional y provincial y focalizar casi de manera exclusiva en los comicios locales. “Me importa la ciudad, no tu partido”, es el eslogan del mandamás platense, Julio Garro, a través del cual sale a la caza del voto de quienes no eligen a Macri ni a Vidal. 

Por su parte, desde el municipio que conduce Néstor Grindetti lanzaron en las redes un video en el que, con el título “Cuidá tu voto”, le explican a la gente cómo hacer para cortar boleta. “Mirá y compartí este video para tener más información sobre los cargos públicos que se eligen el próximo 27 de octubre. Recordá que votar es nuestro derecho y obligación”, señalan. 

En lo que respecta a Tres de Febrero, Diego Valenzuela, quien ya en la previa de las PASO habló de “municipalizar”, sin sonrojarse se mostró “agradecido” con los kirchneristas que lo quieran votar, y contó que en un encuentro con vecinos, una pareja, a viva voz, indicó: “Somos kirchneristas, apoyamos a Diego y vamos a cortar”. “Yo tengo que ser agradecido que una persona de otra filiación partidaria nos confíe el gobierno municipal en base a lo que venimos haciendo”, dijo el alcalde. 

Por si fuera poco, en Morón, el pago chico del exesposo de la Gobernadora, aparecieron pintadas con la frase “Tagliaferro 2019, corte”, acompañadas con la figura de una tijera. Y en los puestos de campaña se reparten caramelos con la leyenda “Votá Ramiro Tagliaferro, intendente 2019” y “Te quiero Morón”.

Además hay que decir que en Quilmes, el alcalde Martiniano Molina hace un buen tiempo que “jubiló” al color amarillo de sus carteles y pancartas (al menos, la mayoría de ellos), y también hizo desaparecer el “Juntos por el Cambio” o “JxC”; simplemente puede verse la imagen del jefe comunal y el cargo por el que compite: “Martiniano Molina, intendente de Quilmes”.

El jefe comunal del Pro que tiene hinchada propia y también kirchnerista

Increíblemente, uno de los intendentes del Pro que deben pelear para retener el distrito después de las PASO tiene banca no solo en Juntos por el Cambio, sino también en el Frente de Todos. 

El hombre en cuestión es Néstor Grindetti, de Lanús, a quien alientan a viva voz desde el oficialismo (a nivel local prefieren que Macri y Vidal apoyen, pero sin decirlo) y muy en silencio en el kirchnerismo. Una fuente que suele andar bastante por las oficinas de calle México comentó ante La Tecla que “Alberto (Fernández) tiene mejor relación con el referente macrista que con el representante peronista (Edgardo Depetri)”.

“Se conocen desde hace mucho tiempo, por medio de Diego Kravetz, actual jefe de Gabinete del Municipio (N de la R: Kravetz, de origen PJ, respondía a Alberto Fernández cuando era jefe de bloque del kirchnerismo en la Legislatura porteña)”, agregó la fuente respecto del vínculo, y se animó a soltar que Fernández y Kravetz, nunca cortaron esa conexión, generalmente sostenida a través de llamados telefónicos. 

Vale destacar que Grindetti, junto con Jorge Macri, es de los intendentes más importantes del Pro, con mayor ascendencia, por lo que su continuidad en la Comuna le aseguraría a Nación “tener un buen vínculo con la oposición de la Tercera”. 

Pero la buena relación no es sólo con Fernández. De acuerdo a fuentes de ambos lados de la grieta, también hay líneas tendidas con Axel Kicillof, quien tiene buen trato con el jefe comunal amarillo, justamente por haber coincidido como titulares de Economía, uno de Nación y el otro de la Ciudad. 

“Cuando Axel vino a Lanús en la previa de las primarias le avisó a Néstor por teléfono, y le dijo que se quedara tranquilo que no iba a hablar mal de él, que sólo iba a hacer referencia a la campaña provincial y nacional. Hay un respeto mutuo”, afirmaron a este medio desde el despacho de un edil cambiemita, e insistieron con eso de que “al Frente de Todos le conviene Grindetti antes que Depetri”.

La UCR busca sacar provecho a la derrota y va en busca de la igualdad

El radicalismo bonaerense observa de reojo los movimientos del Pro y espera al 27 de octubre para empezar a definir “algunas cuestiones”. En la UCR reina la incertidumbre, sobre todo a nivel legislativo, pues quienes tenían la voz de mando, ya no la tendrán. En principio, “lo que haya que discutir se discutirá entre todos; ni (Daniel) Salvador, ni (Maximiliano) Abad tienen la suficiente espalda como para dar órdenes, ni siquiera sugerencias”, asegura un dirigente legislativo del radicalismo.

En cuanto a las definiciones interpartidarias, se van a dar después de las elecciones, ya que, más allá de las eventuales derrotas nacional y provincial, va a ser clave qué pasa en los distritos. “Si el Pro pierde Lanús, Quilmes, La Plata, Bahía Blanca, Olavarría, Mar del Plata y Morón, por ejemplo, no va a tener el mismo poder de negociación que si gana”, comenta un jefe comunal boina blanca.

“Recuerdo cuando en una reunión del Foro de Cambiemos, uno de los nuestros decía que los intendentes éramos la primera trinchera ante los tarifazos, y dos de ellos pegaron el salto casi tratándolo de pelotudo, porque a ellos también les pasaba lo mismo. Se ve que no estaban haciendo mucho caso a ese reclamo de la gente”, rememora el alcalde, con una socarrona sonrisa.

“De entrada, lo más importante es que se acabó la UCR que se conforma con dos caramelos. Igualdad en todo. En el directorio del Bapro y los organismos de control, en el Tribunal de Cuentas, en las autoridades legislativas; en todo. Se negocia todo, hasta qué proyectos se aprueban. 

Y se negocia entre todos. Y en el radicalismo, nadie va a poder decir qué se hace y cómo se hace. Ni Abad, ni Salvador; nadie”, insiste la primera fuente citada. 

“En el caso de que se pierda la elección a nivel nacional y provincial habrá que reestructurarse nuevamente. Cada partido va a tener que pensar en su propia reestructuración y acomodarse”, sostuvo días atrás el intendente de Chacabuco, Víctor Aiola, resaltando que “el futuro del espacio de Juntos por el Cambio es un futuro bastante incierto” y que “en 2023 tenemos que tener un Presidente o un Gobernador del radicalismo”.

El desafío de manejar los equilibrios en la Legislatura

Uno de los bastiones que deberá custodiar con celo María Eugenia Vidal si quiere erigirse como jefa de la oposición bonaerense es la Legislatura. A la difícil tarea de tratar de conservar los bloques con la mayor cantidad de legisladores posibles se debe sumar la labor de mantener el equilibrio interno entre los propios, lo que requiere un fino muñequeo y un ejercicio que hasta ahora no fue necesario que mostrara como Gobernadora, donde delegó esa tarea.

Desde diciembre, si no sigue al mando de la Provincia, deberá ser quien monitoree constantemente a los bloques que le respondan, para evitar fugas, enojos y negociaciones a sus espaldas. Para nada sencillo. Sobre todo cuando ya hay pronóstico de tormentas. 

“Que no nos vengan a decir los nuevos qué es lo que hay que hacer, vamos a ver cómo vienen y a quiénes les va a dar el poder Vidal”, anticipan legisladores de Cambiemos con experiencia legislativa y a quienes les quedan dos años más de mandato. Se atajan ante eventuales nuevos mandos emanados del último armado de listas, donde el vidalismo se cerró con la intención de quedarse con los espacios de poder en el Senado y Diputados. La llegada de los nuevos, por más chapa que puedan portar, deberá amalgamarse con la demanda de los que ya están.

Todos son conscientes de que si el Ejecutivo cambia de color político, en el palacio legislativo cambian los cortesanos y los privilegios (en todo sentido). El reordenamiento de comodidades deja a varios en la cola, y los que tienen mandato hasta 2021 no quieren ocupar esos últimos lugares. Por lo pronto, los presidentes de bloque en el Senado y en Diputados, Roberto Costa y Maximiliano Abad, hacen malabares para contener ansiedades. Abad, además, tiene que prestar oído a los radicales que quieren romper, y trata de llegar sin sangrías a diciembre, cuando se reconfigure todo el mapa. 

Rosendo Fraga

Larreta podría crecer a costa de MEV y MM

“Si Larreta es reelecto en la Ciudad y Vidal pierde en Buenos Aires -como es probable, aunque nada en política es imposible-, el primero crecerá a costa tanto de Macri como de Vidal. El PRO es un partido desde el poder, y este decisivo distrito sería el único que se-guiría en manos del actual oficialismo nacional. En la política cínica, el primero es el beneficiario con vistas a 2023 o 2027. Y justamente se beneficiaría de las derrotas de los otros dos”, reflexiona ante La Tecla el consultor Rosendo Fraga. 

“Vidal es la líder natural del espacio y lo va a ser más allá del resultado”

Son muchos los dirigentes de Cambiemos que en caso de victoria del Frente de Todos tanto en Provincia como en Nación quedarán en una situación más que complicada. Sin embargo hay otros que, pase lo que pase, tendrán trabajo, al menos hasta 2023. Es el caso de Mercedes Joury, actual funcionaria provincial del equipo de Federico Salvai y defensora a ultranza de la figura de María Eugenia Vidal. 

-¿Puede Vidal ser la líder del Pro aunque pierda en la Provincia? 

-Sin dudas. María Eugenia es la líder natural de este espacio y lo va a seguir siendo más allá de los resultados del 27 de octubre. Su liderazgo es indiscutible. Ella es la que nos conduce y quien tiene el capital político y electoral en la Provincia. Pero además no nos olvidemos que es la dirigente con mayor imagen positiva del país; así que creo que su proyección política no se circunscribe sólo a la provincia de Buenos Aires.

-¿Puede aglutinar al radicalismo, al Pro y la CC, como hoy, a pesar de una eventual derrota?

-Todos vamos a tener que trabajar, desde el lugar que nos toque, para mantener los consensos dentro del espacio y para fortalecer Cambiemos. El rol de María Eugenia va a ser clave. Ella es una líder positiva, y lo demostró estos años en la Provincia, donde gobernó permanentemente construyendo consensos no sólo dentro de nuestro espacio sino también con la oposición. Confío en su capacidad de conducción y en la pertenencia que sentimos los que formamos parte de este espacio; a nosotros no nos une la especulación electoral, nos unen los valores, y eso trasciende cualquier coyuntura.

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