Por Néstor O. Scibona
Con mayoría propia o sin ella, en las dos cámaras del Congreso, a partir de julio, el matrimonio Kirchner deberá replantear su política económica, si así se puede denominar a la sucesión de decisiones desarticuladas entre sí, cuya única obsesión es privilegiar la caja como factor de poder político. Los interrogantes son cómo, cuándo, con quiénes y bajo qué diagnóstico interno y externo. Demasiadas respuestas pendientes para el virtual superministro y ahora candidato a diputado, que difícilmente tenga previsto delegar el monocomando de las decisiones económicas cualquiera sea el resultado de las elecciones.