La reforma del organismo vía DNU reparte poder en el Gobierno. Críticas de históricos de inteligencia. Alarma institucional. Qué pasará en el Congreso.
Por: Gabriela Pepe.
Los especialistas intentaron descubrir la pluma detrás de las palabras. Intuyeron mucha influencia militar y poco profesionalismo en materia de inteligencia, sobreactuación del alineamiento con Estados Unidos, el intento por redistribuir el poder que se disputan Karina Milei y Santiago Caputo. La oposición denunció la creación de una fuerza parapolicial y el blanqueo del espionaje interno.
Todavía no queda claro si la transformación de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) instrumentada por el decreto de necesidad y urgencia 941/2025, que el gobierno de Javier Milei filtró entre gallos y medianoche, en la víspera del Año Nuevo, tendrá sobrevida institucional al pasar el filtro del Congreso. Pero fue una nueva demostración del espíritu que domina la administración libertaria, capaz de romper consensos históricos de la democracia con la excusa de la modernización.
Advertisement
¿Quién escribió el decreto que modifica el área más sensible del Estado? En el Gobierno prefieren no hacer señalamientos particulares, pero está claro que tuvo consenso interno en las dos alas del poder el caputismo y el karinismo. El asesor presidencial se quedó con el manejo de una SIDE mucho más poderosa, comandada por Cristian Auguadra, hombre de confianza de su familia. La secretaria General se llevó una joya con la creación del Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC), que dependerá de la Jefatura de Gabinete de Manuel Adorni.
En la repartija, Patricia Bullrich también ganó una batalla histórica: el decreto reafirma el rol del Departamento Federal de Investigaciones (DFI), creado por la exministra, para investigar delitos federales y complejos y producir inteligencia criminal.
A quién le sirve la nueva SIDE
“Hoy cualquier persona puede detener a alguien si hay flagrancia en la comisión de un delito. Eso es legal. Ahora, ¿para qué poner eso en un decreto?”. La frase fue dicha públicamente por Miguel Ángel Toma, exsecretario de Seguridad interior durante el gobierno de Carlos Menem y extitular de la SIDE en la presidencia de Eduardo Duhalde.
Conocedor del área, Toma se sinceró en público al decir lo que muchos históricos de “La Casa” pensaron en privado. “En inteligencia no se escribe, está contraindicado”, apunta un hombre que supo trajinar los pasillos de la SIDE. Retirado de la función, el exagente de inteligencia Fernando Pocino, dijo lo mismo desde la cuenta de Twitter con la que salió a la vida pública en octubre de 2024.
“El DNU en cuestión tomó por sorpresa a los directivos de la Secretaría, que ignoraban por completo que se había firmado semejante disparate administrativo. La redacción de esta aberración normativa fue obra de un inexperto sin conocimiento alguno sobre inteligencia y de un militar retirado, apartado del área de inteligencia militar por su inutilidad”, escribió. Hacía referencia a José Lago Rodríguez, un abogado que oficia como subsecretario administrativo de la SIDE y responde directamente a Caputo.
Ya se publicó en el Boletín Oficial un decreto nefasto que modifica la Ley de Inteligencia Nacional. No hay que alarmarse en exceso: la SIDE actual es ineficiente, apenas sirve para justificar gastos y manejar recursos con opacidad. Su utilidad principal radica en los fondos…
— Pocino Fernando (@fernando_pocino) January 2, 2026
Otros especialistas en inteligencia coinciden en la participación de una pluma militar. El decreto elimina la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar (DNIEM) y crea la Dirección General de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (DGIEMCO). No es un cambio menor de denominación.
La DNIEM fue creada durante la gestión de Nilda Garré como ministra de Defensa. En la práctica implicaba que, cada semana, el director del área debía presentarle al ministro, un civil, un informe de inteligencia sobre un tema particular elaborado en base a información recolectada por las Fuerzas Armadas.
Con el nuevo esquema, el Estado Mayor Conjunto pasará a formar parte del Sistema de Inteligencia Nacional (SIN), junto con la SIDE, que será la encargada de elaborar y aprobar su presupuesto. En otras palabras, “el ministro queda pintado”, dicen los entendidos. Además, la SIDE podrá “requerir la asistencia y/o apoyo técnico y/o logístico” de las Fuerzas Armadas.
En relación al DNU del 31/12/2025 que amplía y reordena las áreas de inteligencia, Mi impresión es que:
1) básicamente es una ampliación de las funciones y misiones de la inteligencia, dándole marco legal a lo ya hacen y a lo que quieren hacer.
2) la consecuencia será un Estado…
— Jorge Taiana (@JorgeTaiana) January 1, 2026
El reordenamiento responde a un histórico reclamo de los uniformados, que siempre buscaron conducir el área de inteligencia sin reportar a un civil. “Vieja aspiración de la corporación”, describió el exministro de Defensa Jorge Taiana, que también señaló que la transformación de las fuerzas armadas “en una guardia nacional” tiene el impulso del Comando Sur de los Estados Unidos y va en línea con lo que sucede en el resto de los países de Latinoamérica.
Más poder para Karina Milei
Uno de los cambios más relevantes que introduce el decreto es la separación expresa entre ciberseguridad y ciberinteligencia, que hasta ahora convivían en la Agencia Federal de Ciberseguridad (AFC), en la SIDE. Es un tema relevante, más si se tiene en cuenta que a mediados de diciembre se denunció una presunta filtración de más de un terabyte de información sensible de los argentinos en la dark web. Se trata de bases de datos vinculadas con ARCA, la ANSES, archivos de propiedad automotriz y de telefonía, entre otros.
Breve explicación. Se separa el "espionaje digital" de la "Protección de Datos". La SIDE se queda con la parte de Ciberinteligencia, mientras que Ciberseguridad pasa a manos civiles, bajo la Secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología a cargo de Genua.https://t.co/TVpHktyIxh
— Samu. (@criminaalmambo) January 1, 2026
Con el nuevo diseño, la ciberinteligencia quedará bajo la conducción de la SIDE. Hay quienes dicen que el Gobierno empezará a mirar con mayor atención lo que sucede con las criptomonedas en el mundo de las apuestas. En tanto, el área de ciberseguridad se mudará a la Jefatura de Gabinete, donde se creará el Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC). Especialistas consultados por Letra P coincidieron en que la división entre las dos áreas es “técnicamente correcta” y que ciberseguridad “no debió haber estado nunca en la SIDE”.
El nuevo organismo operará bajo la órbita de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, que conduce Darío Genua. El decreto crea una “Asignación por Responsabilidad en Tareas de Ciberseguridad, de carácter remunerativo, no bonificable a ser percibida por el personal” del área. Reportará directamente a Karina Milei y allí quedará la responsabilidad de proteger la información sensible del Estado y proteger a los organismos de un posible hackeo.
Las alarmas del DNU
Más allá de los cambios de diseño, el decreto introduce dos cuestiones clave que rompen con los límites de la tradición democrática. Por un lado, cambia el enfoque de la Secretaría y lo orienta hacia la contrainteligencia. Según explica el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) “esto lo convierte en una agencia orientada a la inteligencia política para vigilar y controlar todo aquello que se defina como un riesgo interno”. La norma establece que las medidas de contrainteligencia deben ser “adoptadas en todo el ámbito del Sector Público Nacional".
1La reforma apunta a un cambio central: la SIDE deja de enfocarse en la seguridad nacional para dedicarse a la contrainteligencia sobre cualquier amenaza interna o externa a la política del gobierno.
— CELS (@CELS_Argentina) January 2, 2026
Si bien las actividades de contrainteligencia existieron históricamente, nunca estuvieron blanqueadas como legales. La lógica de buscar “infiltrados” fue la que imperó en la SIDE durante la dictadura. Los especialistas en la materia ven en ese giro la influencia del exdirector General de Operaciones Antonio "Jaime" Stiuso, de relación muy estrecha con Caputo. Sin embargo, algunos advierten que, como profesional de la contrainteligencia, “nunca hubiera creado una agencia” con ese nombre.
Las actividades de contrainteligencia se aplicarán a una serie de actividades descriptas de manera general y vaga que puedan atentar contra "los intereses estratégicos nacionales y/o de la población en general”. Tal como está redactada la norma, cualquiera podrá ser blanco de operación. Para la oposición "habilita a caminar a todo el mundo (como se llama en la jerga a la inteligencia interna) y a hacer espionaje político”.
El otro punto controversial es la habilitación a los agentes de inteligencia para aprehender personas “en la comisión de delitos de flagrancia”. Deberán dar aviso “inmediato a las fuerzas policiales y de seguridad” competentes. “Transforma a los agentes de inteligencia en “policía secreta”, habilitando a que aprehendan personas sin orden judicial. La SIDE se convertirá en una fuerza parapolicial”, dijo el exjefe de Inteligencia y exministro de Defensa durante el kirchnerismo Agustín Rossi.
LA REFORMA DE DEGENERACIÓN DE MILEI.
Lo que el Gobierno dice vs. lo que el DNU hace:
Dicen “más democracia y transparencia” Hacen lo contrario: declaran que toda la actividad de inteligencia reviste carácter “encubierto”.
Dicen que ponen fin al “espionaje doméstico”… https://t.co/zgbbfww9E5
— Agustín Rossi (@RossiAgustinOk) January 2, 2026
Por último, el decreto establece que todas las actividades de Inteligencia revestirán carácter de encubierto “en virtud de su sensibilidad”, con el objetivo de minimizar el “Riesgo Estratégico Nacional”. Pocino se burló del uso de la palabra “encubierto”, propio de una serie de Netflix, en lugar de las ajustadas “secreto” o “reservado”. Más allá del término, la definición implica que se amplía el secreto de las actividades y limita el control.
6 Además, la información obtenida por la SIDE podrá compartirse con otras agencias de inteligencia del mundo sin autorización judicial y bajo el más absoluto secreto.
Nunca podremos saber qué se comparte, con quién, para qué, ni bajo qué términos o convenios.
— CELS (@CELS_Argentina) January 2, 2026La definición del Congreso
La publicación del decreto, el primer día hábil del año, en pleno receso legislativo, demorará los tiempos de actuación del Congreso, que recién podría llegar a tratar el tema en el recinto a mediados de febrero. La ley indica que Adorni tiene un plazo de diez días desde su publicación para enviarlo para su tratamiento en la bicameral de Trámite Legislativo. Después, la comisión tiene otros diez días hábiles para tratarlo. Vencido el plazo, podrá llevarlo al recinto. Para que pierda vigencia, debe ser rechazado por las dos cámaras.
En ese marco serán claves los acuerdos que el Gobierno pueda cerrar con los aliados para que lo apoyen. Definirán los votos del PRO, la UCR y los gobernadores. Provincias Unidas ya sacó un primer pronunciamiento en contra. Es una incógnita qué hará Mauricio Macri.
Rechazamos el DNU que modifica la Ley de Inteligencia.
No vamos a convalidar, por acción ni por omisión, un esquema de inteligencia más opaco, más concentrado y menos controlado. pic.twitter.com/eZUrLMT3hM
— Provincias Unidas Diputados (@ProvUnidas_Dip) January 2, 2026
En el macrismo dicen que al expresidente no le gustó nada el decreto y así se lo transmitió a Cristian Ritondo, que intenta administrar de la manera más prolija la relación del PRO con la Casa Rosada. “Es una locura”, le dijo a Letra P un hombre que se dedica a temas de seguridad en el partido amarillo.
Ritondo intentó poner paños fríos. Dijo en el chat del bloque que enviaría el decreto para el análisis de especialistas. El jefe de la bancada macrista tiene un vasto conocimiento en la materia que no requeriría de tantas consultas externas para dar una opinión. Trabaja en temas de seguridad desde que se inició en política, de la mano de Toma.
Por lo pronto, el bloque del PRO emitió un comunicado el que señaló que actuará “con responsabilidad institucional" y que hay “cambios que podrían resultar positivos”, pero que esperará a ver “los protocolos de aplicación y normativa complementaria, antes de fijar una posición definitiva”. Puso el foco en las tareas de contrainteligencia y “las facultades vinculadas a la de personas”.
“Mauricio no va a dejar pasar esto”, se juega un hombre de larga trayectoria en el PRO. Habrá que ver. Hasta ahora, LLA contó con el acompañamiento casi irrestricto del macrismo en el Congreso. La excepción fue, en agosto de 2024, el rechazo al DNU que otorgaba 100 mil millones de pesos en fondos reservados para la SIDE. Macri mandó a los suyos a voltearlo.
Al expresidente no le gusta que el Gobierno tenga las manos tan desatadas en un área tan sensible como Inteligencia. Por eso, el peronismo cree que tiene chances de construir el rechazo al DNU en el Congreso. “¿A quién le conviene esto? Ni a los gobernadores ni a Macri. No me parece imposible conseguir los votos”, dice un diputado peronista que ya activó conversaciones con sus colegas.
Miguel Ángel Toma: “Los cambios en la SIDE son un mamarracho”.https://t.co/aYeCYljAz0
— Perfil.com (@perfilcom) January 2, 2026
Macri y Ritondo llevan la cuenta de las traiciones de LLA. La última fue por las designaciones en la Auditoría General de la Nación (AGN), que los libertarios acordaron con el peronismo a espaldas de sus aliados macristas. Ritondo se lo reclamó en la sesión a Martín Menem. Después presentó una denuncia judicial.
La espuma bajó, pero los rencores persisten. En el PRO señalan que “a Cristian no le cumplieron nada de lo que le prometieron”. Macri ya piensa en un candidato propio para 2027. Está pendiente de las negociaciones de su primo, Jorge Macri con la Casa Rosada, por la deuda que la Nación tiene con la Ciudad en materia de coparticipación. Avanza a cuentagotas. La relación entre el expresidente y Milei está congelada. La votación por el DNU sobre inteligencia podría ser una nueva oportunidad para marcar diferencias.













Comentá la nota