Fernández dejó el mando de la CELAC y apuesta todo a su sociedad con Lula

Fernández dejó el mando de la CELAC y apuesta todo a su sociedad con Lula

El Presidente aprovecha el liderazgo "revitalizado" del brasileño para renegociar desde la Unasur y el Mercosur con la Unión Europea. La región post-Bolsonaro.

 

Con un balance positivo tras un año de mandato, Alberto Fernández dejó este martes la presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) en manos de la isla de San Vicente y las Granadinas y pondrá ahora el foco en el fortalecimiento del Mercosur y la reconstrucción de la Unasur, en línea con su principal socio, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

“Tengo la tranquilidad de que este año puse a América Latina en el lugar que se merece”, apuntó Fernández en la apertura de la VII Cumbre, que se celebró en el hotel Sheraton de Retiro, con la presencia de delegaciones de los 33 países que integran la región. Sobre el cierre, el Presidente se refirió a la importancia del trabajo conjunto. “Solos valemos poco, unidos podemos tener una fuerza arrolladora”, dijo.

 

Fernández dejó este martes la presidencia pro tempore del organismo que encabezaba desde enero de 2022. La CELAC quedó ahora en manos de Ralph Gonsalves, primer ministro del país insular situado en la cadena de las Antillas Menores. Por consenso general, será la primera vez desde su creación que el organismo estará en manos de un territorio de la Comunidad del Caribe (Caricom).

 

Como contó Letra P, Argentina y México se habían comprometido por escrito a apoyar la candidatura de San Vicente y las Granadinas durante la reunión de la CELAC que se celebró en el país azteca en la que se definió el liderazgo anual de Fernández. Fue parte de las negociaciones para conseguir la presidencia.  

 

En la Casa Rosada destacan que, a falta de funcionamiento de otros mecanismos de debate en la región, el mandatario argentino le sacó provecho a su lugar en la CELAC. Como titular del organismo, participó, por ejemplo, de la Cumbre del G7 que se celebró en Münich en 2022 y fue invitado al Foro por la Paz que organizó Emmanuel Macron en París. También habló en representación de la región en la Cumbre del G20, en Bali, en la Cumbre de las Américas y en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

 

El fortalecimiento de la organismo regional se dio en paralelo a la caída del protagonismo de la Organización de Estados Americanos (OEA), que comanda Luis Almagro y que tuvo un papel controvertido durante el golpe de estado que sufrió Evo Morales en Bolivia en 2019. Fernández fue uno de los líderes que cuestionó de manera más enfática el rol de la OEA.

 

 

Pero el regreso del brasileño al poder lo cambió todo. “Con Lula revitalizado cambia todo el mapa”, le dijo a Letra P un hombre de confianza de Fernández que participó de la Cumbre. El Presidente busca ahora enfocarse junto a su par de Brasil en el fortalecimiento del Mercosur y la reconstrucción de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el organismo que impulsaron en 2008 Cristina Fernández de Kirchner y otros líderes progresistas de la región, como el propio Lula, Morales, Rafael Correa y Michelle Bachelet. El primer secretario general de la Unasur fue Néstor Kirchner.

 

Este lunes, Fernández, Lula y Morales se fotografiaron juntos delante de la estatua de Kirchner emplazada en el CCK. “Brasil está de vuelta, juntos vamos a recrear el Mercosur y la Unasur”, anunció el brasileño sobre el final del evento que se celebró en el centro cultural.

 

El regreso de Brasil al organismo fue una de las primeras medidas de Lula desde que asumió la presidencia, el 1 de enero. El brasileño dejó claro que busca devolverle a su país el protagonismo internacional que perdió durante el gobierno de Jair Bolsonaro. El expresidente retiró a Brasil de la Unasur en 2019 y de la CELAC en 2020. Ahora, Lula pretende reconstruir el liderazgo brasileño con la revitalización de los organismos regionales.

 

El líder del PT tendrá a Fernández como principal socio. El argentino asumió en diciembre la presidencia pro témpore del bloque por seis meses, que le pasará el mando al brasileño, quien a fines de este año también se hará cargo del G20. Juntos buscarán la forma de avanzar en el acuerdo Unión Europea-Mercosur pero con una visión diferente a la que sellaron en su momento Mauricio Macri y Bolsonaro.

 

La alianza con el brasileño es vital para Fernández en términos políticos y principalmente económicos. El lunes, ambos presidentes anunciaron que trabajan en un proyecto para crear una moneda común. Además, Brasil confirmó que financiará importaciones argentinas y la construcción de un tramo del gasoducto Néstor Kirchner.

 

El balance de la Casa Rosada

Fernández cerró su ciclo al frente de la CELAC con una mirada positiva y la celebración de la Declaración de Buenos Aires, que tuvo más de 100 puntos de consenso. "Quedó demostrado el éxito político de la presidencia argentina con el consenso unánime de la declaración. Además, tuvo un hecho inédito que fue convocar a potencias extra regionales como la Unión Europea (UE), China, la India, la Asean (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) y la Unión Africana", dijo el embajador argentino en Estados Unidos y sherpa ante el G20, Jorge Argüello.

 

Por su parte, el canciller Santiago Cafiero, quien también destacó el consenso de la declaración final y de las "11 declaraciones temáticas" que lo acompañaron, como la referida a la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Además, Cafiero señaló que se "pudo avanzar en la rotación de la presidencia por subregión, que era el compromiso de la Argentina", en relación al paso de mando a San Vicente y las Granadinas. 

 

Las actividades del Presidente continuarán este miércoles, con las reuniones bilaterales que tendrá en el Palacio San Martín a partir de las 10 de la mañana. La agenda incluye al representante de la Unión Europea, Charles Michel; el primer ministro de Haití, Ariel Henry; el norteamericano Dodd; el titular de la FAO, QU Dongyu; el vicepresidente de Costa Rica, Stephan Brunner Neibig; el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa; y el presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel. 

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