Exclusivo: cómo impacta la salud de Menem en la sesión del aborto

Exclusivo: cómo impacta la salud de Menem en la sesión del aborto

Sin su voto, hay más chances de sancionar la ley. Zulema prometió que participará. El dictamen estuvo en riesgo y Weretilneck pide modificaciones. La presión a gobernadores.

La ley que habilita la interrupción voluntaria del embarazo y fue aprobada en Diputados sigue con el 29 de diciembre como fecha tentativa de tratamiento en el Senado, pero funcionarios y legisladores necesitan aumentar las gestiones para asegurar la sanción.

Y entre medio de las negociaciones apareció como variante a considerar la salud de Carlos Menem, cuyo hermano Eduardo expuso el jueves en rechazo la norma, presentándose como artífice de la ley de adhesión a la convención internacional de los derechos del niño, que hace 30 años y por cuenta de los legisladores definió el inicio de la vida desde la concepción. A su entender, colisiona con la posibilidad de autorizar un aborto a la semana 14 de gestación, como plantea el proyecto que Alberto Fernández envió al Congreso y espera que sea ley.

Este viernes, temprano, Zulema Menem garantizó que el 29 su padre se conectará para votar en contra, pero unas horas más tarde sufrió una arritmia cardíaca que lo dejó en terapia intensiva y de no recuperarse en los próximos días le será difícil cumplir con su deber cívico. 

Su voto celeste puede ser clave si los verdes no llegan con los senadores capaces de ayudar a la sanción, entre positivos y abstenciones funcionales. Y si fuera reemplazado podrían sumar una aliada con su sustituta, la actual vicegobernadora de La Rioja Florencia López.

En marzo, antes de la pandemia, López hizo declaraciones a favor del aborto legal. "La sociedad ya se dio cuenta de las fallas en las leyes y lo ha despenalizado en los hechos. Esto no quiere decir que todas las mujeres van abortar, pero se nota que el Estado no está tomando intervención", sostuvo en una entrevista con radio nacional.

Si el gobernador Ricardo Quintela quisiera sostener a su compañera de fórmula asumiría Ricardo Guerra, quien por 10 años fue ministro de Economía de la provincia y en 2018 renunció por un conflicto con el entonces mandatario Sergio Casas. Su posición sobre el aborto es desconocida.

Pese a su frágil salud, este año Menem participó por zoom de la mayoría de las sesiones con la colaboración de sus familiares y apoyó las principales leyes del Gobierno. Sólo se exceptuó durante sus cuatro internaciones, la última de ellas el martes, pero esta vez su hija prometió conectarlo al VPN cuando Cristina Kirchner lo convoque. 

Claro que pocas horas después confirmó que había padecido una arritmia y estaba peleando por su vida. Si mantuviera ese estado el 29 no será fácil justificar su participación, pese a los deseos del hermano para contribuir con la iglesia. "Nos encomendamos a dios todopoderoso", tuiteó Zulemita.

En noviembre de 2019 Menem se sumó al bloque Frente de Todos por gestión del jefe José Mayans y su equipo de colaboradores, con Zulemita a la cabeza, se mantuvo siempre en contacto con las autoridades de la Cámara.

Tanto, que cuando se inauguró el sistema de sesiones remotas, algunos senadores bromeaban con que había tenido más disposición a aprender a votar por zoom que muchos colegas con varias decenas de años menos. Y hasta se tomó una foto en su primera votación por la PC, siempre acompañado de su hija. 

Números finos

La sesión del aborto sigue con un escenario ajusado y este jueves, durante el último plenario de comisiones, se sucedieron negociaciones por whatsapp y llamados telefónicos hasta última hora del día para lograr un dictamen de mayoría que Cristina Kirchner parecía haber garantizado cuando digitó el giro a comisiones.

Pero aparecieron varias novedades que lo arriesgaban. El radical Oscar Castillo se negó a firmar, su correligionario Juan Carlos Marino avisó que votaba en contra y el rionegrino Alberto Weretilneck, habitual aliado del Gobierno, sorprendió con pedidos de modificaciones que aún sostiene, pese a que siempre se mostró a favor de la ley. 

También figuraba indefinido el entrerriano Edgardo Kueider, otro oficialista, pero suscribió el despacho en disidencia. Le aclaró a LPO que tiene aún no tiene definido que hará en el recinto y sus compañeros verdes y celestes se lo disputan. 

Las gestiones por juntar firmas se aceleraron y fue necesario destapar supuestos indecisos como Silvina García Larraburu, la rionegrina del Frente de Todos que votó en contra en 2018 y había prometido pasarse de vereda. Lo confirmó con la firma del dictamen. 

En la Casa Rosada levantaron los teléfonos para colaborar pero no consiguieron gestos de gobernadores como ocurrió en Diputados. Esperaban la firma de la sanjuanina Cristina López Valverde y aún la aguardan en la sesión. Con la misionera Magdalena Solari Quintana tienen menos esperanzas y empezó a estar en la nómina de posible conversos la catamarqueña Inés Blas. 

Weretilneck obligó a poner manos a la obra a Anabel Fernández Sagasti y María de los Ángeles Sacnun, la dupla oficialista que busca los votos para la ley. Pidió, también por nota, cambiar varios artículos para proteger a los médicos de demandas judiciales, que según su experiencia en Río Negro termina obligándolos a declarase como objetores de conciencia para evitar pasar por Tribunales y complota contra la ley. 

Pero también solicita restringir la cantidad de abortos en los casos que ya están permitidos, como violación y riegos de salud integral. Considera que este último concepto, incorporado a partir de un fallo de la Corte Suprema, se tomó dela definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que la entiende como "un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades". 

 

Edgardo Kueider

Y de esa manera, sostiene, la demanda de abortos es insostenible y para reducirla propone habilitarlos sólo cuando hay "riesgo de vida o salud física que no pudiera ser evitada por otros medios". Además, en sintonía con un planteo del diputado del PRO Fernando Iglesias, solicita que en la semana 22 de gestión no se interrumpa el embarazo en ningún caso. Oscar Parrilli prometió garantizarle una reglamentación con sus propuestas, pero no será fácil convencer a la secretaria legal y técnica Vilma Ibarra de tales compromisos. Desde el lunes lo intentarán. 

La negociación tiene final incierto y muchas curiosidades como que el jefe del oficialismo Mayans es el líder de los celestes y cuenta con la línea abierta de gobernadores dispuestos a resistir las presiones de la Rosada. 

Y que las autoridades de Cambiemos son todas verdes: el jefe del bloque y de la UCR Luis Naidenoff, el del PRO Humberto Schiavoni, el vice de la Cámara Martín Lousteau y la vice segunda, la cordobesa Laura Rodríguez Machado. Los cambiemistas no tuvieron roces internos pero la semana que viene se prometieron un zoom para evitarlos en la sesión. "Si hay ley, tenemos que lograr que la factura sea de ellos; no nuestra", repiten. 

Alberto Weretilneck. 

Es que una de las claves de la sanción está en el PRO: la entrerriana Stella Olalla, aún declarada indecisa, pero contabilizada a favor por los verdes. "Está a favor por su experiencia de vida como docente, pero no quiere que la sumen a la militancia del tema", explican. Con ella y sin Castillo, el proyecto tendría 35 votos seguros, a dos de la mayoría necesaria para abrir la sesión y aprobarla sin riesgos. 

Queda como indecisa Lucila Crexell, la neuquina del interbloque federal que pidió algunas modificaciones que no fueron tenidas en cuenta, como bajar las semanas de gestación límite para abortar de 14 a 12.

Pero hay más variantes en juego como las abstenciones, un recurso que permite a un senador habilitar una votación con su presencia pero no participar y bajar la cantidad requerida para llegar a la mayoría. Por caso, si Castillo y Crexell se abstuvieran y Menem no aparece, la votación podría terminar 35 a 34 a favor, con quórum garantizado. Por eso el riojano es tan importante. Y su hermano lo sabe. 

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