De acuerdo con datos de la Tesorería General de la Nación, la deuda flotante subió en febrero un 60% interanual. Afecta a subsidios, envíos a provincias y organismos.
Por Carlos Lamiral
El presidente Javier Milei ratificó el martes, ante los principales directivos de empresas de Estados Unidos en la Argentina, su firme voluntad de sostener la política de superávit fiscal en un contexto de caída de la recaudación.
En el marco del AmCham Summit 2026, que organizó la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina, Milei aseguró: "En la última reunión de Gabinete insistí en que la motosierra no para. Vamos a seguir recortando el gasto público para seguir bajando los impuestos, porque los impuestos son un robo", insistió el primer mandatario.
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Si bien Milei habla de seguir recortando gastos, uno de los recursos que está aplicando el Ministerio de Economía para controlar el gasto primario es pisar los pagos, más precisamente, las transferencias.
De acuerdo con datos de la Tesorería de la Nación, en febrero la deuda flotante de la Administración Central —que incluye la Presidencia, los ministerios y los poderes Judicial y Legislativo— por el rubro transferencias creció algo más del 60% real interanual. Pasó de $472.296 millones el año pasado a $1,02 billones en 2026. En términos nominales creció 116%.
Las transferencias de la APN refieren a un amplio abanico de conceptos, que incluyen los envíos a las provincias, ya sean para gastos corrientes o de capital. También puede haber envíos a municipios. Están las transferencias a universidades y empresas públicas. También hay envíos al sector privado, como es el caso de los subsidios.
Eso explica algunas demoras en pagos de subsidios a las empresas de transporte del área metropolitana, que se sintieron hace una semana con una disminución de las frecuencias y un paro de choferes.
También estarían incluidas las demoras en los envíos del Ministerio de Economía al PAMI, ya que la obra social de los jubilados no logra financiarse totalmente con los aportes de los trabajadores. De hecho, médicos del PAMI están en una protesta por 72 horas. No percibieron sus haberes, lo mismo que las clínicas no cobraron por sus prestaciones.
Es de aclarar que la deuda total exigible de la Administración Central de febrero ascendía a $1,9 billones, compuesta por $1,6 billones de 2026 y $252.478 millones remanentes de 2025. Eso implica una caída real de la deuda flotante del 13,7%.
La baja de esa deuda se explica por el rubro Gastos Figurativos, es decir, deudas intraestado. En moneda de febrero de 2026, esta deuda era de $846.242 millones, mientras que este año bajó a $399.667 millones, lo que implica una caída del 52%.
Pisar el gasto para ir al FMI
Para Graciela Ocaña, extitular del PAMI y actual legisladora de la Ciudad de Buenos Aires por Confianza Pública, "el ministro de Economía, Luis Caputo, está pisando los fondos del PAMI, los distritos y el transporte para dibujar el superávit fiscal".
Al respecto, el economista Lorenzo Sigaut Gravina señaló que "para sostener el pilar del superávit primario hay que frenar pagos". "Si los pagos se hubieran hecho, tal vez habría habido más gasto que ingresos", explicó.
Sigaut Gravina se refirió al resultado del Sector Público Nacional (SPN) de febrero, en el que se registró un superávit primario de $1,4 billones. En los dos primeros meses del año, el Gobierno recurrió, para mejorar las cuentas, a dinero de rentas del Fondo de Garantía de Sustentabilidad y del resultado de la privatización de la represa del Comahue.
El otro recurso fue pisar pagos y transferencias. Según datos de la Oficina del Presupuesto del Congreso, los retrasos de pagos de este año de la Administración Pública Nacional (APN) —que incluye Administración Central y organismos descentralizados— llegaron a $4,3 billones y, en términos nominales, subieron 14% respecto del primer trimestre de 2025.
Tras la aprobación del FMI, ¿bajará la deuda?
En ese sentido, el ministro Luis Caputo viajó a Washington para entrevistarse con la titular del FMI, Kristalina Georgieva. En principio, el titular del Palacio de Hacienda podrá mostrar que cumplió con las metas indicativas de superávit fiscal del primer trimestre, por $4,5 billones.
Caputo logró la aprobación del staff técnico del FMI, por lo que ahora resta la aprobación del Directorio para un desembolso de u$s1.000 millones.
Como suele ocurrir en contextos similares, es probable que, una vez lograda la aprobación de las cuentas, Economía intente ponerse al día con la deuda.
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