Cuatro asuntos geopolíticos que Sergio Massa trató en secreto con el asesor de seguridad nacional de Biden

Cuatro asuntos geopolíticos que Sergio Massa trató en secreto con el asesor de seguridad nacional de Biden

El Presidente de la Cámara de Diputados y Jake Sullivan se encontraron en la embajada de los Estados Unidos para analizar una agenda global que vincula al Gobierno con la administración demócrata.

Cuando el sol caía en Buenos Aires, Sergio Massa se bajó del auto oficial y caminó hasta una pequeña puerta de hierro forjado que está casi en la esquina de Libertador y John Fitzgerald Kennedy. Ingresó a la embajada de Estados Unidos, subió las escaleras de mármol hasta el primer piso y entró a un salón principal amueblado al estilo francés. Allí aguardaba Jake Sullivan, el asesor de seguridad nacional de Joseph Biden, un cuadro de la diplomacia de Washington que ya trabajó para Hillary Clinton y Barack Obama.

Los mozos de la Embajada sirvieron té, café y agua mineral, y después cerraron las puertas del salón para que iniciara el cónclave bilateral. Además de Massa y Sullivan, y una traductora oficial, estaban Juan González, asesor especial de Biden para América Latina, y Ricardo Zuniga, subsecretario interino para Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado.

Biden considera a China un adversario global y ordenó a todo el aparato de seguridad e inteligencia de los Estados Unidos -desde el Pentágono hasta la CIA- que prepare un dossier secreto para contener la ofensiva económica, tecnológica y militar que lidera Xi Jinping desde Beijing.

Sullivan participa de ese esfuerzo geopolítico de la Casa Blanca, y explicitó a Massa las preocupaciones que Biden tiene respecto a la región y en particular a la Argentina. El titular de la Cámara de Diputados conoce las ambiciones de China y el plan de contención que prepara Washington para evitar que Xi haga pie en países pobres de África y naciones medianas de América Latina.

En este sentido, la tecnología china de 5G es considerada un arma letal por la administración demócrata. Estados Unidos considera que Xi podría acceder a millones de datos clasificados, si los países de Occidente aceptan que la empresa Huawei acceda a desplegar tecnología 5G para satisfacer las demandas de conexidad de un planeta que se mueve al compás de las computadoras y los celulares.

Huawei ya logró una cabeza de playa en Arsat, y en DC observan con atención la tarea diplomática de Sabino Vaca Narvaja, embajador argentino en China. Vaca Narvaja conoce la nomenclatura de Xi, habla mandarín y tiene toda la confianza de Alberto Fernández.

En épocas de Barack Obama y Mauricio Macri, se acordó que fondos públicos de los Estados Unidos estaban a disposición de empresas argentinas a través de la OPIC (Overseas Private Investment Corporation). Pero la hecatombe económica causada por Macri y su programa de ajuste transformó en papel picado esos acuerdos de inversión destinados a energía eólica, petróleo y gas.

Donald Trump enterró a la OPIC y esas partidas públicas se asignaron a la Corporación Financiera para el Desarrollo (DFC), que son administrados por el Departamento de Estado. Biden pretende usar esos billones de dólares para contener a China por medio de créditos blandos que se usarían para infraestructura y tecnología.

Sullivan reveló a Massa esta decisión geopolítica de la Casa Blanca. Y la hoja de ruta implicaría asignar fondos de los Estados Unidos a empresas argentinas para que desarrollen sus propios programas de 5G. El asesor principal de Biden añadió que esas partidas también se podrían usar para diseñar defensas cibernéticas frente a los constantes ataques que reciben los estados occidentales desde Rusia y China.

Además de ejecutar una estrategia orientada a bloquear la tecnología china de 5G, Washington observa con muchísima preocupación las constantes incursiones de barcos chinos que pescan de manera ilegal en el Atlántico. Desde esta perspectiva, Estados Unidos lanzó un Atlantic Centre en las islas Azores (Portugal) para contener las actividades ilegales de pesca monitoreadas desde Beijing.

Sullivan aseguró al diputado Massa que la Casa Blanca también tiene intenciones de conceder créditos blandos destinados al desarrollo de tecnologías de seguridad que controlen la irrupción de barcos chinos en el Atlántico Sur. Esos fondos pertenecen a la Corporación Financiera para el Desarrollo (DFC), y el Departamento de Estado aguarda que Argentina presente a las empresas nacionales que puedan crear programas de control en un ámbito marítimo.

A diferencia de Trump, que aniquiló la adhesión de Estados Unidos al tratado de Cambio Climático de París, Biden considera que ese acuerdo multilateral es clave para preservar a la tierra frente al accionar de un aparato económico global que ya ha quedado atrasado en el tiempo.

Alberto Fernández apoya la posición geopolítica de Biden y se alineó con la agenda verde que promueve la Casa Blanca y la Unión Europea. En este contexto, Sullivan argumentó frente a Massa la necesidad de preservar el agua como recurso estratégico y reveló su preocupación respecto a la destrucción sistemática de la Amazonía que permite Jair Bolsonaro.

Por último, el asesor de seguridad de Biden ratificó una posición de la Casa Blanca que Massa ya había escuchado in situ durante su gira por Washington y New York. Sullivan confirmó al presidente de la Cámara de Diputados que la administración demócrata respaldará a la Argentina en la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El cónclave se extendió por cuarenta minutos. Sullivan y el resto de la delegación regresan a DC en las próximas horas.

 

Por Román Lejtman

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