Monzó reeligió con críticas a Peña: "Reivindico la rosca, los acuerdos no se hacen por las redes sociales"

Monzó reeligió con críticas a Peña:

El bonaerense fue elegido por cuarta vez como presidente de la Cámara. Álvaro González le pidió que no se retire y toda la oposición se paró a aplaudirlo.

Reivindico la rosca'", dijo un emocionado Emilio Monzó, después de ser elegido por cuarta y última vez como presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, si cumple su promesa de no ser reelecto en 2019 y abandonar la política hasta conseguir un lugar que lo contenga.

El recinto se paró para aplaudirlo, Monzó suspiró y siguió hablando de la rosca. "A veces me tomo el trabajo de definirla, porque es algo muy humano. Es entregar el ser, algo de lo que es uno con el otro. Las conversaciones que tenemos casi en forma permanente tienen un gran porcentaje de lo que somos en la vida".

"Y eso es la rosca, pero en base a ella se generan los acuerdos, las leyes, para lograr sacar al país adelante. Esto no se hace de manera virtual, no se hace con las redes sino de manera personal", señaló, en una clara referencia a Marcos Peña, el jefe de Gabinete, su rival interno y tal vez quien más méritos hizo para que en un año haya que elegir otro presidente de la Cámara, esté quien esté en la Casa Rosada.

"Está bien que se emocioné. Pero te pido que te quedes", rompió el protoloco Álvaro González, del PRO. Pero Monzó ya lo decidió hace casi un año, tras aquella batalla campal que frustró el primer intento por aprobar la reforma previsional. Peña lo había obligado a reunir quórum como sea, Patricia Bullrich llevó la gendarmería para correr a los manifestantes con balas de goma y el peronismo federal, sus únicos aliados posibles de estos años, retacearon el quórum y lo dejaron discutiendo a los gritos y manotazos con el kirchnerismo.

Monzó decidió no ser reelecto en 2019. Dejará Cambiemos y buscará un espacio que lo contenga. La oposición cuestionó que hubo pocas sesiones este año y culpó al Gobierno. 

No tuvo problemas en recomponer el vínculo con los diputados (Máximo Kirchner y Leopoldo Moreau pasaron seguido por su despacho), pero entendió que no había más sentido en seguir chocando con la línea dura de la Rosada, que ya lo había relegado de la campaña electoral. Le pidió a Macri ser embajador en Madrid, la crisis financiera lo obligó a postergar sus planes, pero ya avisó que no será reelecto y a partir del 10 de diciembre de 2019 estará "en el llano", buscando destino.

Con esa certeza llegó temprano al recinto de Diputados, se ubicó en una de las últimas filas del hemiciclo, entre Waldo Wolff y Javier Pretto, y escuchó cada discurso a favor de su reelección como presidente de la Cámara. "Sintentiza la capacidad de poner acuerdos en un oficialismo que no tiene mayoría", simplificó Mario Negri.

La oposición aprovechó para recriminar que 2018 fue el año más improductivo de la historia, con sólo dos sesiones ordinarias (entre ellas la de la ley del aborto), pocas leyes sancionadas y muchos, pero muchos dictámenes apilados a la espera de un consenso. El tiempo se dirimió en comisiones, sesiones especiales y algunas sin quórum, pero con mucha descarga verbal de la oposición.  

La herida de aquellas sesiones de fin de año nunca sanó, el kirchnerismo siguió aislado, el massismo se abrió de cualquier negociación y Monzó sólo pudo consensuar con Argentina Federal, un bloque de 33 diputados con varios jefes gobernadores. Todos piden algo para su provincia antes de hacer un favor.

"Hemos tenido un año parlamento de deficitario, con el menor cantidad de sesiones y leyes. Vamos a estar en un escenario electoral y con menos tarea parlamentaria. Tenemos que entender que esto le hace mal a la política. Pero reconozco que el presidente de la Cámara siempre hace sus intentos para sesionar", reconicó el kirchnerista Agustín Rossi.

"Si el Gobierno nacional hubiese apelado a Monzó hubieran tenido mejores resultados. Siempre lo dije. Esto es responsabilidad de todos", aportó Pablo Kosiner, jefe de Argentina Federal. La massista Graciela Camaño recriminó el slogan de Cambiemos que identifica  "al PJ como la causa de todos los males" y coincidió en compartir culpas "Si la Cámara no funciona es porque no nos ponemos las pilas".

"Este año el Congreso sancionó apenas 36 leyes, el peor registro desde la vuelta a la Democracia. En Diputados tuvimos solo 6 sesiones, 2 ordinarias y 4 especiales", reseñó indignado Felipe Solá, del flamante bloque Red por Argentina.

"Ha cumplido una tarea extraordinaria, con liderazgo político y administrativo. Sin duda, es uno de los grandes presidentes de la Cámara desde el 83", lo engrandeció Martín Lousteau.

Desde las galerías aplaudían a Monzó el ministro del Interior Rogelio Frigerio, su secretario Sebastián García De Luca y los legisladores provinciales de su grupo de origen: el senador Gabriel Monzó y los diputados Marcelo Daletto y Guillermo Bardón.

Frigerio luego se fue a un seminario de la revista Bank Magazine de la Bolsa de Comercio junto a Miguel Pichetto, para reivindicar la rosca. "Creo que estamos haciendo un gran esfuerzo desde el oficialismo y de una buena parte de la oposición que apoya la gobernabilidad y quiere que a la Argentina le vaya bien para alcanzar acuerdos importantes y reformas que llegaron para quedarse.

Monzó destacó el debate del aborto, que tuvo 5 meses de audiencias públicas; el P20, un congreso de legisladores de las potencias mundiales, las leyes aprobadas en aquel 4 de julio, la única fecha con acuerdos entre los jefes de bloque en todo el año, entre ellas la Justina, que convierte a todas las personas en donantes de órganos. 

Pero reconoció que hay que reunirse más y protestar menos. "Nos debemos una mejor utilización en el recinto de las cuestiones de privilegio. Debemos procurar, también, un mayor número de sesiones sobre tablas. Apelamos, para eso, a la búsqueda de consensos y al compromiso de todos con la calidad institucional y con el mejoramiento constante de las prácticas parlamentarias", prometió.

También fueron reelectos las demás autoridades de la Cámara: el vice primero seguirá siendo José Luis Gioja (FPV-PJ), el 2 Luis Alfonso Petri (UCR) y el 3 Martín Miguel Llaryora (Argentina Federal). "Están faltando mujeres", protestó Graciela Camaño y le siguió Lucila De Ponti, del Movimiento Evita.

Monzó quiso compensar con la presencia femenina entre los cargos de la Cámara, que también seguirán siendo los mismos. Esecretario parlamentario, Eugenio Inchausti; la secretaria administrativa, Florencia Romano; la prosecretaria parlamentaria, Marta Luchetta; la secretaria de Coordinación Operativa, María Luz Alonso; el secretario general de la Presidencia, Marcio Barbosa Moreira; el prosecretario general de la Presidencia, Juan Carlos Menafra y el prosecretario administrativo, Oscar Romero.

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