Insaurralde, Massa y Ferraresi ya negocian un acuerdo macro para ganar 2017 con la CGT

Insaurralde, Massa y Ferraresi ya negocian un acuerdo macro para ganar 2017 con la CGT

Empezaron las conversaciones entre los justicialistas sin prisa, pero sin pausa. Macri se debilita políticamente por la economía. Stolbizer ya negocia con Vidal y Salvai. A Carrió nadie la quiere. El kirchnerismo no PJ iría por afuera para sacar votos a la centro izquierda. Ferraresi ya se reunió con Insaurralde y Macri llamó a Massa para tratar de retenerlo. Política del Sur accedió a “la caja de comunicación interna del PJ” que analiza el escenario actual.

Por Ricardo Carossino

La nueva movilización contra los tarifazos, en la que algunos pretenden ver al cristinismo, quizás no perciban que le suben el precio a las tres organizaciones que le quedan a CFK: Nuevo Encuentro, La Cámpora y el PC. De esta manera, no solo subestiman al pueblo, además, subestiman su propia lectura de la realidad (algo, claro, que le criticaban al último kirchnerismo).

Claro que una eventual negociación de peronismo K con los ganadores del PJ, los kirchneristas no peronistas irían por afuera para restarle votos a la centro izquierda, como supo hacer Néstor Kirchner en 2009 y unirse en el Parlamento para tener mayoría.

Lo cierto es que la gente cada vez está más enojada por la inflación y los tarifazos. El general Perón solía decir que el “órgano más sensible es el bolsillo”. También lo dijo el asesor de campaña de Clinton, James Carville, en un tono menos académico, aunque no menos cierto: “Es la economía estúpido”, slogan con el que el demócrata le ganó las elecciones al repúblicano George Bush padre en 1992.

Aquí, el Movimiento Obrero cumple un rol fundamental que le daría contenido trabajador al peronismo que viene, para cerrar un Justicialismo con la columna vertebral que sostiene el armado en términos generales.

En el inusual paradigma electoral del 2015 en el que Mauricio Macri accedió al poder, el castillo de naipes del “mejor equipo de los últimos 30 años” empieza a caerse y quién mejor huele la sangre (como siempre) son los dirigentes del Justicialismo, adoctrinados para percibir la puerta más rápida para entrar al poder.

Perón les enseñó a crear el estado de situación para reacomodar las fichas en el tablero de manera tal que el gobierno que esté al frente empiece a ser cercado por el caos social para debilitarse, pero una fuente del PJ consultada por Política del Sur explicó que está vez, los justicialistas no quieren quedar como “los culpables de que Macri se debilitara para terminar con ese mito de que con el peronismo en contra no se puede gobernar”.

Esta es la razón, por la cual, hoy el PJ y el Movimiento Obrero critican, pero no provocan situaciones sociales como quiso hacerlo Fernando Espinoza. Ven que el gabinete de Macri crea su propia situación de debilidad sin necesidad de un empujón de afuera.

Las internas feroces en el PRO (sobre todo entre Melconian, Prat Gay y Sturzeneger) están erosionando la estructura interna del triunfo macrista porque los tres tienen más intereses personales que una ideología que los complete como partido político, como pasa con los ministros, secretarios, directores y asesores que provienen de empresas de capital financiero y especulativo, como Sebastián Peña Mc Gough, de MBA Lazard inversiones, DemianReidel del JP Morgan, Agutín Collazo de Morgan Stanley, Federico Amui del FMI, Roxana Matías Gago del HSBC, Luis Ribaya del Banco Galicia, Alejandro Nigro del City Bank, Jimena Zuñiga de Barclays Capital, y muchos más que llevaría páginas y páginas para mencionarlos como el titular del Ministerio del Tarifazo, que es CEO de Shell.

La pelea interna para quedarse con la torta de las comisiones que Prat Gay (del JP Morgan) entregó a estas compañías extranjeras por la colocación en cinco meses de los 5.029 millones de dólares emitidos en bonos de deuda, provoca tensiones que pueden ser irreparables cuando no se pueda emitir más deuda.

La carpeta con los análisis de esta situación está en los escritorios de los Justicialistas más influyentes en este momento. O sea, los que ganaron sus territorios en las pasadas elecciones y alerta por lo que podría venir si Mauricio Macri no pega un golpe de timón, empezaron a negociar la unidad para 2017, sin prisa, pero sin pausa, por si el PRO sigue cayendo en su desintegración interna y en la aceptación de la gente.

La Caja de Comunicación del PJ

Política del Sur pudo acceder de manera exclusiva a lo que los Justicialistas denominan “la caja de comunicación interna”. En ella se detallan las situaciones estudiadas del gobierno de Macri y las reglas de juego para salir a comunicar de cara a la sociedad en base a una clara estrategia de contemplación y crítica, mientras se negocia la unidad.

Queda claro que esa unidad está atada a la suerte del gobierno de Cambiemos, que además en el distrito más importante del país, como es la Provincia de Buenos Aires, tiene las manos atadas también por fuertes internas, como las de Marcos Peña y Emilio Monzó con María Eugenia Vidal, la de Jorge Macri con Elisa Carrió y la de Vidal con la Policía Bonaerense, encubierta por el apagón mediático de los medios ultramacristas.

Según la “caja de comunicación” a la que PDSur accedió los temás para fortalecer el discurso que pueda unir al peronismo son: Denuncia a Scioli, Reaparición de CFK, PJ y la posible ruptura con el kirchnerismo, Fondo del Conurbano, Acuerdo con Gobernadores, Tarifazos (freno de la Justicia + cambio en los hábitos de consumo), caída de la industriaeInvestigación cuenca del Riachuelo.

El análisis que tienen en la carpeta los intendentes del Grupo Esmeralda que lidera el jefe comunal de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, secundado por su par de San Martín, Gabriel Katopodis, dice lo siguiente:

El 81 por ciento de las personas que ganan menos de 8000 pesos mensuales debió recortar gastos para poder pagar las tarifas de los servicios.

El 75 por ciento de entre los que ganan más de 8000 pesos también debió recortar gastos.

La encuesta indicó que hay un amplio acuerdo en que las tarifas debían aumentarse, pero hay un rechazo con los porcentajes de los incrementos. Sólo 12 por ciento de los encuestados está de acuerdo con los aumentos tal y como fueron aplicados, mientras que un 20 por ciento rechaza cualquier tipo de suba de tarifas de luz, gas, agua y transporte.

Las diferencias sobre la posibilidad de pagar los aumentos se ven entre la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano. Mientras que el conurbano 73,1 por ciento manifestó tener dificultades para pagar el aumento, en la ciudad el 65,8 por ciento dijo tener problemas para afrontar el gasto.

Esto viene repercutiendo en la imagen del Gobierno, según pudo verse en la encuesta de CEPA: el 32,6 por ciento lo evaluó como “bien” o “muy bien” mientras que el 44 por ciento lo encontró como “mal” o “muy mal”. El núcleo duro de Cambiemos, a partir de este estudio, pareciera ser pequeño. El 17,3 por ciento de los encuestados dijo que acuerda en todo con el oficialismo, mientras que el 42,3 por ciento en “algunas cosas” y el 40,4 por ciento no acuerda.

Las reuniones de la unidad

De esta manera, el PJ empieza a pensar en una unidad sólida para 2017 de la que participen todos los dirigentes ganadores, el kirchnerismo peronista y los peronistas de Massa, para un eventual apoyo al tigrense como candidato a senador nacional, mientras Insaurralde y los caciques del Grupo Esmeralda se quedan con el PJ de la Provincia de Buenos Aires.

El problema es que la elección de autoridades para el PJ es posterior a las elecciones legislativas y el sello del PJ está en poder de Fernando Espinoza quien querría poner en la lista tres diputados provinciales. Para eso, se reunieron la semana pasada el líder del Esmeralda (Insaurralde) con el líder del peronismo K (Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda). La idea es sentar en el banquillo a Espinoza y ofrecerle una diputación provincial, sino lo aíslan por completo.

Antes de la cumbre de ambos referentes, Ferraresi llevó a su tropa (Carlos Tomada, Jorge Taiana y Julián Domínguez, Daniel Catalano de ATE, Juan José Mussi, la diputada nacional Fernanda Raverta, Victor Santamaría de SUTERH, Victoria Montenegro de KOLINA y Patria Fernández del 26 de julio) al acto de la Corriente Peronista Descamisados con el jefe comunal de Hurlingham, Juan Zabaleta y Katopodis. Esto permitió que Insaurralde se tomara un remise hasta Avellaneda para charlar con el mandamás local.

Por otra parte, se está armando una CGT unificada en un triunvirato como para empezar a fortalecer el movimiento obrero, única fuerza capaz de detener el avance de los “¿errores?” de Macri. La oposición de las centrales obreras sería la camisa de fuerza al ajuste y si el Presidente especula que con el dinero de las obras sociales evita el ataque, se está equivocando como dijo un dirigente gremial a Política del Sur: “Primero hay que ver la plata depositada, recién son anuncios y aun sí no nos van a condicionar porque si perdemos trabajadores los gremios pierden poder”.

Massa y el combo PJ

Hoy en el Frente Renovador hay dos corrientes bien diferenciadas de peronistas. Por un lado la agrupación Perón Vive de Fernando Pato Galmarini y la que encabezan los legisladores provinciales como José Luís Pallares, Mónica Litza, Julio Rubén Ledesma, Fernando Carballo y Carlos Acuña, además de los massitas no peronistas enrolados en el liderazgo del presidente del Club Lanús, Nicolás Russo.

Pero el diálogo empieza a verse entre peronistas, sobre todo, porque la teoría de Margarita Stolbizer con Massa podría caerse por obra y gracia de Federico Salvai, el operador de Vidal que ya las reunió a las dos y que provocó la foto con el intendente Jorge Macri, para anular a Elisa Carrió en las PASO que no duda en acusar a cualquier de narco y corrupto.

El hombre de Tigre comienza a pensar en acercarse al Esmeralda de Insaurralde y completar la pata que le falta para pasar por arriba de Macri como una topadora en 2017 y posicionarse definitivamente para 2019 como Presidente de la Nación. Tanto, Insaurralde, como Massa, como Ferraresi, tienen clarísimo que no hay 2019, sin 2017.

Lógicamente, Macri llamó el pasado miércoles de inmediato a Massa para pedirle ayuda en el Congreso. Por ahora no hubo acuerdo. Los temas que se hablaron fueron los siguientes: tarifas "apoyo" para "impulsar la ley de transformación de planes sociales en planes de empleo", y el planteo para "hacer cambios en la Ley de Empleo". Otro punto de tensión giró en torno a la "ley del colaborador eficaz, que protege al que delata al evasor y al que contrata empleo en negro". Además, Massa reclamó que "se incorpore el cupo femenino a la reforma electoral".

Quizás, Massa, como Lula Da Silva tenga otra oportunidad para ganar, pero esta vez debe manejar bien sus internas vanidosas y hacer un acuerdo para quedarse con todo y no con una parte del poder político. En ese esquema el peronismo también tiene la posibilidad de sortear el maleficio de la UCR post 2001.

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