El Gobierno espera mantener poder de negociación en el mundo judicial

El Gobierno espera mantener poder de negociación en el mundo judicial

En una computadora de la planta baja de la Casa Rosada hay un archivo que es monitoreado con cautela por el Gobierno. Es un gráfico online, donde están volcados los datos de todas las denuncias contra los integrantes de la administración de Mauricio Macri. 

Hay información (nutrida de la mesa de entrada de los tribunales) de unos 200 expedientes, con su juez, su fiscal y su grado de avance. La mayoría está, por ahora, en una etapa preliminar y muy pocas llegan a un procesamiento.

El gráfico de uso interno, que está en manos del secretario de Legal y Técnica, Pablo Clusellas, cobró mayor relevancia la última semana, cuando al amplio triunfo de Alberto Fernández en las PASO se le sumaron un par de fallos en causas de corrupción que se expidieron en dirección contraria a la que hubiera deseado el oficialismo.

Los funcionarios más empapados en la cuestión judicial aseguran que esos fallos de la Cámara Federal -uno que anuló los procesamientos en la causa del soterramiento del tren Sarmiento y otro que avaló el avance de la investigación del Correo Argentino, donde están imputados Macri y el ministro de Defensa, Oscar Aguad- eran "esperables" y que se habían dilatado para no coincidir con la campaña electoral rumbo a las PASO.

En muchos despachos, sin embargo, se encendió una luz de alerta. Sobre todo en aquellos que tuvieron un rol activo en denunciar al kirchnerismo por corrupción o que, simplemente, creen que, de ganar en octubre, el gobierno de Alberto Fernández se endurecerá en materia judicial. "Hay que seguir gestionando, pero mirar por el rabillo del ojo los movimientos en la Justicia. Ya conocemos cómo el PJ ejerce el poder con la Justicia y los reacomodamientos no tardarían en llegar", reflexionó un funcionario que conoce de cerca al paño judicial, en diálogo con LA NACION.

"Algunos creen que nos van a buscar causas como sea, que harán mil maldades. Otros, más optimistas, leen que Fernández está enviando mensajes de moderación", señaló otro funcionario.

Mesa judicial

El martes último se reunió la llamada mesa judicial de Macri, con el ministro de Justicia, Germán Garavano; el jefe de asesores, José Torello; el procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías, y Clusellas. Los colaboradores del Presidente en materia judicial se dedicaron a enviar nuevos pliegos de jueces al Senado para cubrir vacantes y a aprobar los nombres de magistrados ya aprobados, vía decreto.

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Pero también hicieron un análisis del panorama judicial, bajo la hipótesis de que Fernández gane la presidencia. En particular, sacaron tres cálculos: la composición del Consejo de la Magistratura, la relación de fuerzas en la Corte Suprema y el futuro de la Procuración General de la Nación.

"Tenemos que prever el peor escenario, por las dudas", dijo un miembro de la mesa judicial. Las estimaciones del oficialismo indican que, de perder, "las instituciones judiciales estarán balanceadas" porque el peronismo se verá, al menos, obligado a negociar. Esos cómputos, sin embargo, no tienen en cuenta los reacomodamientos políticos que podrían darse con un cambio de signo en el Gobierno.

Según pudo reconstruir LA NACION, en el oficialismo calcularon que, de ganar la elección, al PJ y al kirchnerismo se le dificultará sumar dos tercios en el Senado para nombrar a un nuevo procurador general, en reemplazo de Ricardo Casal, el jefe de los fiscales interino nombrado durante este gobierno.

En el Consejo de la Magistratura, hoy el oficialismo cuenta con el favor de siete de los 13 consejeros. Las cuentas más optimistas de la mesa judicial arrojan que, de quedar en la oposición, Juntos por el Cambio podrá mantener a seis consejeros propios (las sillas actuales menos el representante del Poder Ejecutivo), y que eventualmente Alberto Fernández contará con seis apoyos quedando como "árbitro" la consejera Graciela Camaño, candidata en la lista de Roberto Lavagna.

En tanto, según estiman en la Casa Rosada, en la Corte continuarán las tensiones internas. "Seguirán las rencillas palaciegas, como ahora", aseguran. En el Gobierno observan que la interlocutora más asidua con Alberto Fernández es la jueza Elena Highton de Nolasco. Recuerdan que Horacio Rosatti se fue del gobierno kirchnerista en medio de una pelea con el candidato a presidente y por entonces jefe de Gabinete de Néstor Kirchner.

Tal como publicó LA NACION, hoy Rosatti y Fernández parecen haber superado los rencores por aquella pelea. Fernández, en tanto, conoce desde hace tiempo a Juan Carlos Maqueda, que viene del peronismo. Ricardo Lorenzetti mantuvo tensiones tanto con el macrismo como con el kirchnerismo, y Carlos Rosenkrantz nunca fue criticado públicamente por el candidato del Frente de Todos.

Nadie en el Gobierno se anima a aventurar lo que ocurrirá en Comodoro Py en caso de un triunfo opositor. En esos tribunales hay distintos juegos, aunque podría primar la regla no escrita de no estorbar al poder. "Las denuncias en contra nuestro son por delitos como mal desempeño o incumplimiento de deberes, pero en su mayoría fueron desestimadas o no prosperaron demasiado", se tranquilizan en el Gobierno. El expediente más avanzado, reconocen, es el del Correo.

"Estos son los momentos donde la Justicia tiene que demostrar cuál es su rol, esperemos que los jueces den confianza a la sociedad", dijo un alto funcionario. Todo un mensaje a los tribunales.E

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