Chats con Macri, cafés con Vidal y charlas con Larreta: el regreso de Lacunza, el economista "dialoguista"

Chats con Macri, cafés con Vidal y charlas con Larreta: el regreso de Lacunza, el economista

Se mueve entre las tres figuras del PRO. Asesora en temas económicos al bloque del Congreso. Qué piensa y hace hoy el cerebro financiero del frente opositor.

Es de los pocos que acompaña, a su manera, a los tres dirigentes más importantes del PRO. Con uno chatea por Whatsapp; con otro le acerca ideas y miradas sobre la coyuntura; y con la tercera se reúne y le deja papers de macroeconomía para sus charlas con la militancia.

Al igual que gran parte del último gabinete, mantuvo un largo silencio de cinco meses. Sin embargo, se transformó en el referente económico de la oposición, tanto a nivel parlamentario como partidario.

Sus vínculos alcanzan a Mauricio Macri, pero también a Horacio Rodríguez Larreta y a María Eugenia Vidal, quien lo ungió como ministro de Hacienda bonaerense durante los primeros tres años y medio de gestión. Y él hace equilibro entre los tres. Así, Hernán Lacunza se erigió como el economista más “dialoguista” de la oposición, lejos de otros ex integrantes del board económico macrista que se acercaron a los “halcones” del PRO.

En los últimos meses, el ex ministro divide su tiempo entre su consultora y el asesoramiento todo terreno. En lo político, se identifica aquellos que afirman que Juntos por el Cambio debe tener una posición moderada y que, en plena pandemia, no es momento para confrontar de manera excesiva con el Gobierno nacional. Es la línea que sostienen Vidal y Larreta. Pero también Rogelio Frigerio, Emilio Monzó o el senador radical, Martín Lousteau, cuyo ego dificulta la interacción con otros economistas del PRO. El sector más duro pretende que Lacunza salga a diferenciarse más del Gobierno, pero él prefiere la moderación.

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Entre otras cuestiones, fuera de la función pública, analizó los proyectos que mandó la Casa Rosada al Congreso; colabora con los que arma el bloque del PRO y, sobre todo, aportó su análisis sobre el tema de la deuda. Sus interlocutores privilegiados son Cristian Ritondo, jefe del bloque y con quien compartió el gabinete vidalista, y Esteban Bullrich, el senador por la Provincia.

Conciliador, aceptó una invitación de su predecesor, Martín Guzmán, para hablar de la renegociación con los acreedores. Fue un día especial: el 1 de mayo, día del Trabajador. “La propuesta de pago a acreedores de la deuda no es el que él hubiese armado, pero apoyó en términos generales para salir de ese problema. Destaca siempre que es clave no ser inflexible en la negociación para llegar a un acuerdo”, aclaran cerca del ex ministro.

Hace unos diez días decidió volver a los medios de comunicación mientras trabaja en el relanzamiento de su consultora, Empiria, donde ocupa el cargo de director General. Tiene, entre sus clientes, a empresas del sector privado, y sumó como asociados a Damián Bonari (quien lo reemplazó en Economía en la Provincia cuando se fue a Nación) y a Francisco Gismondi, un ex funcionario del Banco Central.

Asesor

En términos de diálogos informales, chatea con Macri vía Whatsapp y, antes de la cuarentena obligatoria, estuvo con él en sus oficinas de Vicente López intercambiando anécdotas y miradas. 

No habla con Marcos Peña, pero se mantiene activo en el chat de ex ministro macristas (que el ex jefe de gabinete abandonó). En particular, habló en las últimas semanas con Alejandro Finocchiaro (Educación; con quien también compartió gabinete en Provincia y luego en Nación); Frigerio (con quien además venían de compartir gestión en el Banco Ciudad) y con Guillermo Dietrich, de Transporte, del "ala dura" del PRO.

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También, dos veces por semana habla con el jefe de Gobierno porteño. Economistas ambos, y con Racing como amor incondicional compartido, suelen intercambiar información de coyuntura económica y la marcha de los temas financieros. Se lo ha visto en el tercer piso de la sede gubernamental de Parque Patricios en varias ocasiones y Larreta lo menciona en los Zoom con militantes.

No solo eso. Es amigo personal del ministro de Hacienda, Martín Mura, quien fuera su par porteño cuando le tocó ser el encargado de la Economía de Vidal. En este caso los separa la eterna rivalidad: Mura es de Independiente.

En la estructura porteña, Carlos Gaspar, un amigo de 20 años de Lacunza, trabaja en el ministerio de Gobierno con el santillista Bruno Screnci; mientras la ex jefa de gabinete en Hacienda, Milagros Gismondi, preside la Fundación del Banco Ciudad.

Con Vidal sostiene una relación privilegiada. Fue de los pocos que se acercó a verla, no bien se mudó a su departamento cerca de Las Heras y Avenida Pueyrredón, a un bar a pocos metros del edificio para charlar a solas. La ex gobernadora tiene papers y documentos que elaboró Lacunza con su equipo y los usa para aportar datos a sus alocuciones. Por caso: la caída de un 5% del PBI, al menos, si la pandemia continúa. Cada 20 días le va actualizando los números para que ella los utilice como insumo.

Pensamiento económico

Tranquilo para hablar, paciente por demás y didáctico, Lacunza comenzó con un perfil técnico, pasó por el Banco Central y fue gerente general del Banco Ciudad. A mitad de 2015, mientras preparaba el plan previsional y el cambiario para la la Fundación Pensar (la usina PRO), Vidal lo contactó y le pidió un programa para la Provincia. Así, llegó a ser ministro de Economía de Vidal. Desde allí cimentó sus relaciones al interior del PRO y de la UCR, lo que lo catapultó al Gobierno nacional en medio de la crisis económica de 2019.

Hoy intenta conservar la calma ante la pandemia económica pero marca diferencias. Entre sus interlocutores traza: “Si no se maneja bien la respuesta de política económica a esta crisis además de los males que aquejan a todos, la salud y la recesión, se puede sumar un tercer factor, que es la inestabilidad. Es decir, inflación y dólar”.

Y agrega: “El termómetro es el dólar informal. No hay que reprimir el termómetro enfriándolo, busquemos la causa”. Cuando le piden una mirada general, le reclama al Gobierno: “Tiene que haber claridad sobre el futuro, dejar en claro que la emisión es transitoria y no para siempre”.

Mientras cumple la cuarentena en su casa de Tigre, disfruta de sus dos hijos. A ambos los apasiona la economía. Uno ya se recibió en la UBA. Aunque tiene poco tiempo, no abandonó el ajedrez, solo que hoy lo juega de manera online. En los retiros espirituales con Vidal supo ganarles a otros funcionarios de peso político de la Provincia.

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