La solicitada de la CGT, efecto Lilita y empleados fantasma en el Congreso

La semana estará marcada por los debates a las reformas que quiere Macri.

La suerte del Gobierno, entre Carrió y una solicitada de la CGT

La suerte veraniega del Gobierno depende ahora de una aparición de Elisa Carrió y de una solicitada de los gremios de la CGT. En el escenario dorado de la OMC, el país se mostrará esta semana dialogando, con traducción simultánea, con lustrosos burócratas que van a explicar por qué no puede ser lo que debe ser (la libertad de comercio que cifra la riqueza de las naciones). Pero la suerte del segundo bienio macrista pasa antes por el cumplimiento de acuerdos que la agenda judicial ha trizado.

En estas horas, las reformas fiscal, laboral y previsional cuelgan de la acción de tuneleros que no han tenido descanso durante el fin de semana largo. Estos operadores discretos prometen que antes de fin de año quedarán repuestas las esperanzas de un futuro mejor, merced a esas reformas que se han trabajado durante todo el año. La más problemática, que es la reforma laboral, fue dinamitada por la interna de los gremios. Miguel Pichetto, el CEO de la oposición, se había comprometido a aprobarla con la ayuda de la CGT: el maximalista Pablo Moyano, hombre de negocios, amenazó con todo lo que tenía a mano, desde una foto con el Papa hasta una fotocopia de una “Banelco”.

Pichetto ofreció desguazar el proyecto aprobando sólo dos tramos pacíficos, el del blanqueo del trabajo en negro y el que facilita la capacitación de los trabajadores, dos demandas de empresarios, sindicatos y de las muy rentables empresas y consultoras dedicadas al negocio de la capacitación, que son un mundo que pocos conocen en detalle. Ya algún patrullero les va a enfocar los faroles.

 

El ministro Jorge Triaca respondió que no es posible, porque la reforma es una relojería enganchada con la reforma fiscal, y si se toca el engranaje de, por ejemplo, los incentivos fiscales para el blanqueo, se descompagina todo lo demás. La solución vino de la CGT amiga. Entre mañana y el miércoles, la central tripartita va a publicar una solicitada en los diarios respaldando el proyecto oficial de reforma laboral y en la que va a contar con detalle (algo muy saludable para una solicitada, que conviene que sea larga para que sea más cara; los diarios tienen que vivir) lo que negociaron los sindicatos con el Gobierno y los males que lograron evitar.

Con ese cuento les van a tapar la boca a los Moyano y creen que pueden convencer a los senadores del peronismo para aprobar antes de fin de año la iniciativa, que irá en febrero a Diputados.

La oposición goza y aprovecha

Otro tramo odioso del paquete de reformas es el previsional, que inventa un nuevo cálculo de la actualización según un CER que se compone de inflación y salarios, a un ritmo trimestral y no semestral como ahora. Es lo más antipático de todo lo que propone el Gobierno, porque está instalado que cualquier retoque a la actualización es para embromar a los jubilados. Desde el peronismo bueno -de los diputados y de los gobernadores- le piden al Gobierno que alguien salga a bancar la iniciativa, porque ellos, la oposición, no lo van a hacer. Dieron quórum y votaron en el Senado, pero hasta ahí llegó nuestro amor. El jueves los gobernadores encendieron señales de alarma cuando se difundieron las palabras de Elisa Carrió -la personalidad política con más poder en la Argentina- que puso en duda su apoyo a esa fórmula.

Se frotaron las manos y mandaron a decir que no habilitarán el apoyo de sus diputados si el Gobierno no sale a debatir con lo que dicen los programas de radio y TV, que los aterrorizan con sus críticas. Ven que hay una fractura dentro del Gobierno similar a la que castró el proyecto de reforma del régimen de los fiscales. El primer texto de aquella iniciativa lo mató Carrió cuando criticó la cláusula de destitución de Alejandra Gils Carbó. El segundo texto, firmado en el Senado por Pichetto, Federico Pinedo, Rodolfo Urtubey, Ángel Rozas y alguno más -es decir una joyita multipartidaria- se anegó en las críticas de todos los sectores, ante la indiferencia del oficialismo. Sólo Germán Garavano le puso algo de énfasis a ese proyecto.

El salvataje del procurador

El Gobierno respondió con candidez, publicitando un dictamen del procurador del Tesoro, el prolijo Bernardo Saravia, que afirma que el nuevo CER de los jubilados no los perjudica, y que cuando pase el tiempo, protegerá el valor adquisitivo de las jubilaciones. Esa opinión tiene como destino convencerla a Carrió, pero es inocua porque no tiene valor operativo; el procurador es el abogado del Estado, actúa en defensa de una parte. ¿Estaría allanándose por adelantado a eventuales juicios? No se termina de entender. Su aparición en el debate fue como si apareciera Bruno Gelber en un recital de la Mona Giménez, no demos ideas. Desentona con el clima agrio del debate.

Carrió repitió sus dudas en la aparición del sábado con jóvenes de la Coalición, pero promete que en las próximas horas hará una declaración en favor del proyecto que va a tranquilizar a los gobernadores. Por ahora, éstos le encienden una vela a Lilita, porque es el mejor recurso para eludir un apoyo que les va a costar el odio del cristinismo, que sangra por todas las heridas. Lilita está en pausa: no tiene previsto salir esta semana a hablar. “Hasta febrero no va a hacer medios”, dice su vocería.

¿Resistirá en silencio? ¿Aparecerá esta semana en alguna comisión de Diputados para pronunciarse como le ha prometido a Macri este fin de semana? ¿O esperará, tensando la cuerda y gozando del poder que tiene -en oficialismo y oposición- hasta el miércoles 20, cuando se hará la sesión de Diputados para el paquete de reformas? Lo más probable es que el bloque de Lilita firme el dictamen calladito. Y a otra cosa.

Los que definen los impuestos

Donde más animado, aunque secreto, ha sido el debate, es entre los “normales” de la Cámara de Diputados, que le pasaron durante el fin de semana el peine fino al proyecto de reforma fiscal. El cuarteto de los normales lo integran Luciano Laspina, Nicolás Massot, Diego Bossio (justicialismo no cristinista) y Marco Lavagna (renovador pos massista). Estuvieron reunidos toda la tarde del viernes en el palacio del Congreso, aguantando los lobbies que quieren meter y sacar ventajas y desventajas en el nuevo sistema de impuestos y en el Presupuesto. Agotaron las discusiones por teléfono con el ministro Nicolás Dujovne, que a su vez consultaba con Córdoba (adonde estaba Macri jugando al golf), y la miríada de lobbistas de parte, grupo que integran gobernadores, ministros provinciales y operadores de empresas y sectores de negocios.

Kicillof, Lavagna, Laspina y Massot, entre otros, en un debate económico en el Congreso.

Ese trabajo culminó en la tarde de este domingo en un informe final que recoge todos los cambios. El lunes se reúne la comisión de Presupuesto y Hacienda, que se integra con los legisladores que tienen mandato desde el 10. El “core” de la comisión es ese cuarteto de los normales, con otras estrellas que se suman, como Axel Kicillof y Martín Lousteau. ¿Por qué no los llamaron a las reuniones del fin de semana? ¿Acaso no son normales? Normal quiere decir ser razonable y trabajar para que salga algo más o menos conversado. Es lo que pide el Partido de la Gobernabilidad, que es el partido mayoritario de la Argentina. Se sabe que Bossio, por ejemplo, no va a votar la reforma previsional, para que no lo acusen de contradicciones con su pasado en el ANSeS. Pero contribuye a que los cambios sean razonables. “Kicillof podrá ser normal -dicen en ese grupo- pero, ¿para qué llamarlo si ya ha dicho que va a votar todo en contra?”.

De Lousteau: tiene mandato recién desde el domingo, o sea que el viernes él no podía aun aportar de manera formal. Además, está pendiente aún que aclare cómo va a jugar, de normal o de rompedor. Si nos atenemos a sus antecedentes, seguro que cuando ingrese hoy a la comisión de Presupuesto y Hacienda, que seguirá presidiendo Laspina, va a presentar un proyecto propio de presupuesto y de reforma fiscal. Nunca menos, tratándose de un Lousteau, que es una estrella.

Cañonazo a la birra y el faso

El tejido fino de los cambios en el proyecto de reforma fiscal se va a conocer en la reunión de hoy de la comisión, pero lo que quedó ya firme es:

1) Cañonazo a la cerveza. En el proyecto original había un aumento del impuesto de 8% al 17%, que desapareció coincidiendo con el viaje de Macri a los Estados Unidos. Ahora, los normales reponen ese aumento al 17. Se justifica en que representa el 89% del volumen de bebidas con alcohol que pagan impuestos internos, pero sólo aporta el 59% de la recaudación del tributo. Le mejoran las gabelas a las bebidas que usen jugos, la presea de las economías regionales.

2) No le hacen mucho caso al lobby de las cooperativas y mutuales por el nuevo pago de Ganancias. Llora la competencia de la verdad láctea y la banca cristinista. Pero van a contraatacar. Hay compensaciones que van a permitir que de las 1.400 mutuales registradas, más de 1.000 van a seguir excluidas de la tributación.

De Lousteau: tiene mandato recién desde el domingo, o sea que el viernes él no podía aun aportar de manera formal. Además, está pendiente aún que aclare cómo va a jugar, de normal o de rompedor. Si nos atenemos a sus antecedentes, seguro que cuando ingrese hoy a la comisión de Presupuesto y Hacienda, que seguirá presidiendo Laspina, va a presentar un proyecto propio de presupuesto y de reforma fiscal. Nunca menos, tratándose de un Lousteau, que es una estrella.

Cañonazo a la birra y el faso

El tejido fino de los cambios en el proyecto de reforma fiscal se va a conocer en la reunión de hoy de la comisión, pero lo que quedó ya firme es:

1) Cañonazo a la cerveza. En el proyecto original había un aumento del impuesto de 8% al 17%, que desapareció coincidiendo con el viaje de Macri a los Estados Unidos. Ahora, los normales reponen ese aumento al 17. Se justifica en que representa el 89% del volumen de bebidas con alcohol que pagan impuestos internos, pero sólo aporta el 59% de la recaudación del tributo. Le mejoran las gabelas a las bebidas que usen jugos, la presea de las economías regionales.

2) No le hacen mucho caso al lobby de las cooperativas y mutuales por el nuevo pago de Ganancias. Llora la competencia de la verdad láctea y la banca cristinista. Pero van a contraatacar. Hay compensaciones que van a permitir que de las 1.400 mutuales registradas, más de 1.000 van a seguir excluidas de la tributación.

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