La obsesión por la renovación de las tres bancas en el Senado y la tensa puja en Chubut entre el PJ, La Cámpora y el Frente Renovador

La obsesión por la renovación de las tres bancas en el Senado y la tensa puja en Chubut entre el PJ, La Cámpora y el Frente Renovador

Arde la interna dentro del peronismo provincial a causa del gran objetivo que ocupa la cabeza de todos: la renovación de escaños en el Congreso que garantice la continuidad de los votos al oficialismo. Quiénes son los actores en pugna, cuáles son sus estrategias, y cómo está el juego de presiones cruzadas que tiene a la provincia en vilo. Dos datos de la semana después del escándalo en la cordillera: la confirmación de Federico Massoni como futuro candidato, y el crecimiento de la figura de Santiago Igón.

Ya está en marcha el calendario electoral y -a pesar de que lo nieguen en público- la clase política tiene en la cabeza una sola cosa: mostrar a través de las urnas quién manda, en una provincia con un poder absolutamente repartido y diseminado en varias figuras. La batalla tiene día fijado -a no ser que los legisladores digan lo contrario-: el 8 de agosto es la fecha de internas abiertas y simultáneas. El turno electoral para renovar tres bancas de senadores y dos de diputados nacionales, que tendrá su definición el 24 de octubre, es lo que obsesiona especialmente a la conducción del Frente de Todos, y es el eje sobre el que gira toda la puja que hoy vive el justicialismo en la provincia del Chubut.

¿A qué alude el justicialismo cuando habla de “mantener” las tres bancas? Al gran objetivo que desvela a la vicepresidenta Cristina Kirchnerno perder un sólo voto de los que hoy tiene el oficialismo en la Cámara Alta. Una parada difícil en el escenario que hoy presenta nuestra provincia, donde se vencen los mandatos de tres senadores electos en 2015: Juan Mario Pais y Nancy González, quienes llegaron por el kirchnerismo, y Alfredo Luenzo, quien llegó por el dasnevismo pero integra actualmente el Frente de Todos. Como se sabe, las dos primeras bancas son para el partido más votado, y la restante para la primera minoría.

Lo interesante es observar, con el devenir de los acontecimientos en una provincia tan cambiante, cuáles son los protagonistas de esta batalla dentro de ese abanico amplio que es el Frente de Todos, con las tres líneas de la alianza integrada por el albertismo, el cristinismo y el massismo. La verdad es que se vive una disputa de poder entre peronistas en la que queda atrapada la gestión de una provincia que continúa inmersa en una fuerte crisis. Y a esto no escapa la relación de la gestión provincial con el gobierno nacional, que quedó entrampada en una intensa pirotecnia durante toda esta semana, después del escándalo en torno a la visita del Presidente Alberto Fernández a Lago Puelo.

Lo que se está observando fue definido de manera muy inteligente en la sesión legislativa del último martes por el diputado radical Manuel Pagliaroni, que lo llamó “la grieta de la grieta”. Hábilmente, el presidente de la bancada de la UCR aprovechó para marcar que desde Cambiemos son espectadores de una pelea entre integrantes del mismo frente político, que es la coalición nacional que tiene en Chubut actores bien definidos que representan a cada uno de los tres sectores, que luchan por mostrar quién tiene más peso.

SEMANA CALIENTE

Luego de todos los operativos mediáticos nacionales que instalaron en radios, canales de tv, diarios y portales, que se acababa el “salvataje” de Nación hacia Chubut por todo lo ocurrido en la cordillera (aunque la bronca se desató especialmente por las declaraciones posteriores), en Fontana 50 se llegó al fin de semana con cierta tranquilidad, justamente por la cuestión de la inminente renovación de las senadurías. “Es cierto, el clima está difícil, pero no va a ser para tanto, porque nos necesitan. Sólo nosotros podemos darle garantías si quieren mantener las tres bancas”, sostuvo a esta columna un actor clave en todo esto.

Ante esta lectura desde el arcionismo, que busca bajarle el tono a la polémica, las voces que se oyen desde Casa Rosada insisten en que la decisión está tomada, y que el gobierno chubutense deberá arreglarse solo, mientras en la provincia se intensificará el trabajo de operadores del gobierno central que se manejarán directamente a través de figuras locales para llegar a los intendentes con obras y subsidios.

 

¿Qué implicancias puede tener esto? Una puede ser el corte de autorizaciones para nuevos endeudamientos o toma de Letras, algo indispensable todos los meses para las cuentas que aún arrojan déficit. O también podría llegarse en el peor de los casos a interrumpir la llegada de fondos asignados a áreas específicas, como ayudas sociales, transporte o educación, por citar algunos casos.

Si el pronóstico del gobierno de Arcioni falla, y la relación con Nación se rompe de manera definitiva, la consecuencia será el retorno del pago escalonado, otro año sin clases ni hospitales, el paro permanente, la provincia nuevamente en llamas.

Pero la pregunta es si le conviene al gobierno nacional llegar a este límite en un año electoral, desgastando aún más la figura del gobernador con la finalidad de que el PJ triunfe en las urnas, a costa de arrastrar a toda la provincia. Si el escenario llega a ser ese, da la impresión de que a los integrantes de Juntos por el Cambio sólo les queda sentarse y esperar.

CAMPAÑA EN MARCHA

Por si quedaba alguna duda, lo vivido en estos últimos días demostró que la campaña electoral ya comenzó: además de Carlos Linares lanzado en su precandidatura, no es casual el peso que comenzó a cobrar en las últimas horas La Cámpora de la mano del diputado Santiago Igón así como los durísimos cruces entre los dirigentes del justicialismo y el ministro de Seguridad Federico Massoni, el número puesto para encabezar la lista por el massismo-arcionismo.

“Lo que no te mata, te fortalece”, asegura un viejo dicho popular, y es lo que se vio en la errónea estrategia del peronismo chubutense en estos días. Si había una manera de poner en el centro de la escena electoral a Massoni, era salir a pedir en fila su renuncia. Triple error de visión: por un lado, porque fue como decirle a todo aquel elector que no comulga con el peronismo a quién deberá votar en octubre; por el otro, por desconocer que jamás el gobernador Arcioni tomaría esa decisión con su hombre de mayor confianza; y finalmente, por desconocer que los números le dan bien a Massoni y que es fija para encabezar la lista de senadores del Frente Renovador en agosto, acompañado muy probablemente en Diputados por Fabián Puratich.

 

Lo que se logró, especialmente con la aparición furibunda en Twitter del ministro del Interior Eduardo “Wado” De Pedro, fue que Massoni bajara tres cambios y dejara de fustigar a La Cámpora por los hechos de Lago Puelo. De todos modos, el objetivo ya estaba logrado: despegarse del kirchnerismo más duro, pero además posicionar a un sector que no tenía tanta presencia hasta el momento, y que ahora comenzará a pisar más fuerte en la interna del justicialismo a la hora de discutir cuáles son sus mejores caras para proponer al electorado el apoyo al Frente de Todos.

Es decir, Massoni no sólo no fue eyectado del gabinete, sino que quedó ratificado como el candidato número uno en el caso de que el massismo se decida a jugar su carta individual en Chubut. Pero también ahora quedó en claro de manera pública algo que el microclima sabe desde hace rato.

La cara del cristinismo en Chubut es el diputado Santiago Igón, armador de La Cámpora, nexo directo con Máximo Kirchner y con el ministro De Pedro. En un contexto nacional en el que el discurso del Presidente y las decisiones dentro de su gabinete marcan un claro viraje hacia la mirada de su vicepresidenta, no es casual la designación de Igón como el “hombre de confianza” para manejar toda la ayuda nacional a través de los intendentes en la Comarca Andina afectada por los terribles incendios.

EL PESO DE LA CAMPORA

El crecimiento del peso de Igón en el andamiaje chubutense del peronismo, y su respaldo por parte del gobierno nacional, no debe leerse de manera directa como su elección como número puesto para encabezar la lista de candidatos al Congreso este año. En realidad, el legislador ya fue electo dos veces –tiene mandato hasta 2023- pero siempre enganchado en la boleta nacional, con los candidatos presidenciales del kirchnerismo que han demostrado gran poder de tracción en nuestra provincia. En esta oportunidad, donde habrá boletas en solitario, todo indica que más allá del dedo selectivo que se aplicó en otras ocasiones, va a primar un criterio pragmático de lo que digan las encuestas. Es decir, será candidato el que mejor mida en la intención de voto.

Y si hablamos de La Cámpora, aunque sería más correcto hablar de algo más amplio como el cristinismo (para diferenciarlo del albertismo representado claramente en las figuras del intendente Juan Pablo Luque y el asesor presidencial Julián Leúnda) en Chubut es una organización que viene trabajando desde hace una década pero que sin embargo no tiene demasiadas caras visibles y reconocidas para la gente común. Se puede decir que además de Igón, el otro nombre que suena fuerte dentro de este espacio si hablamos de aspiraciones electorales, es el del titular de la PSA, el comodorense José Glinski.

Con varios años de militancia en el carretel, y habiendo ocupado cargos de relevancia en la gestión provincial de Martín Buzzi así como en gobiernos de Cristina y Alberto, se trata de una de las figuras que aspiran a posicionarse como la “renovación” dentro del justicialismo, saliendo de este espacio de los soldados de Cristina. Quienes hablan con Glinski dicen que podría estar reuniéndose con Igón en los próximos días para definir una estrategia a seguir, al tiempo que habría encargado encuestas para ver en qué lugar está ubicado, envalentonado por su buena relación con los dos gremios petroleros, Empleados de Comercio y Luz y Fuerza.

Igón o Glinski parecen dos nombres que el camporismo podría acercar a la mesa de discusión dentro del PJ, aunque no suena como algo posible una lista de unidad integrada con los candidatos que pueda proponer la mesa del partido. En realidad, todo apunta a una nueva interna súper poblada de listas, a tono con la falta de un liderazgo que se observa en la provincia.

Y como si el panorama no fuera ya de por sí confuso, otro que se ha acercado mucho a este espacio es el intendente trelewense Adrián Maderna: en los últimos meses designó a un hombre de Glinski en su gabinete como Federico Ruffa y además mantiene un muy buen vínculo con el joven dirigente de esta agrupación en el valle, Emanuel Coliñir, quien pertenece al riñón De Pedro-Igón.

PERONISMO CLASICO

Por otro lado, en esta guerra por posicionar a los nombres que le aseguren al gobierno nacional un triunfo electoral en Chubut para mantener hegemonía en el Congreso, está por supuesto la línea que podríamos llamar el peronismo más clásico u oficial, que hoy integra la conducción del partido, pero con muchos matices internos. Allí aparece claramente la imagen de Carlos Linares, de quien aseguran que sigue manteniendo un buen piso electoral en toda la provincia, especialmente en Comodoro Rivadavia. Y también surge la figura de una de las vicepresidentas del justicialismo provincial y la única que integra como titular la nueva conducción nacional que lidera Alberto Fernández, como es la madrynense Nancy González, aspirante a repetir por un nuevo período en la Cámara Alta.

Se trata de un sector muy heterogéneo, que trabaja de la mano con varios intendentes del peronismo, donde están también Gustavo Mac Karthy y los 6 diputados del bloque de la Legislatura, y donde en realidad el personaje de mayor peso a la hora del armado es el intendente de Comodoro Rivadavia, Juan Pablo Luque. Su trabajo en tándem con el vicejefe de asesores del Presidente de la Nación, Julián Leúnda, actuando como nexo de los contactos con los funcionarios de la Casa Rosada y haciendo de puente a los jefes comunales a la hora de gestionar fondos y obras, los convierten en la llave que abre las puertas en Buenos Aires y en hombres de consulta a la hora de subir o bajar el pulgar a alguien en la provincia.

Está claro que unos y otros, los jóvenes del camporismo y los dirigentes del justicialismo chubutense, trabajan para el mismo espacio político general con el objetivo de ganar las elecciones para la gestión del Frente de Todos. Pero aquí está en juego además el armado hacia 2023, y las aspiraciones por llegar al sillón de Fontana 50. Por más que esta sea una elección de carácter nacional, ninguno de los dirigentes peronistas que ya se vienen fogueando hace rato en las urnas y peleando contra el dasnevismo primero y luego el arcionismo, va a dejar que una agrupación incipiente como La Cámpora les cope el espacio.

MAS ACTORES

Siguiendo con el panorama general, a la hora de repasar los nombres de los actores claves hay algunos que también juegan y tiene peso propio. Es el caso por ejemplo del empresario comodorense Cristóbal López, que mantiene una estrecha llegada al kirchnerismo tanto por el lado de Cristina Kirchner como de algunos funcionarios muy cercanos al Presidente Fernández. Se lo ve muy activo últimamente, sobre todo con la aparición de una solicitada fijando postura en el tema minero. ¿Hasta dónde llegará ese alto perfil? No es ilógico pensar que va a tener incidencia a la hora de la definición de las candidaturas del PJ, y que va a jugar sus propias cartas.

Por otro lado, hay un actor de mucho calibre que en los papeles pertenece al riñón del PJ, que es el vicegobernador Ricardo Sastre. Si bien de acuerdo a sus últimos movimientos no estaría siendo de la partida en agosto, eso no quiere decir que no vaya a mover sus fichas. Mantiene vínculos con Carlos Eliceche, José Arrechea, Norberto Yauhar, y buena relación con varios sindicatos, como Empleados de Comercio, Uocra y Petroleros Privados, por lo que sería un error pensar que se va a mantener al margen.

Lo que sí está claro, es que hoy Sastre recompuso su relación con Mariano Arcioni y que están alineados, tirando del mismo carro. Sus intereses están atados, y se observa un mayor acercamiento del madrynense a la figura de Sergio Massa. Sastre habla con todos, y nunca pierde sus esperanzas de llegar a Fontana 50 dentro de dos años, si es con el sello del PJ, mejor. Y para que eso ocurra, la actual conducción con Linares a la cabeza, debe perder las elecciones en octubre. Por lo tanto, Massoni y Puratich, así como los candidatos de Cambiemos, podrían ser sus mejores aliados.

Tres bancas de senadores en juego y dos de diputados nacionales. Los asientos para el vuelo están sobrevendidos y por ellos hay una puja que pone en jaque la relación de la Provincia con la Nación. En el medio, la disputa hacia 2023, con figuras que quizás no sean esta vez de la partida, pero mueven los hilos para llevar agua hacia su propio molino. Según el cronograma vigente, el 19 de junio vence el plazo para presentar candidaturas. En una provincia donde todo cambia de una semana a la otra, tres meses por delante parecen una eternidad en la que todo puede pasar.

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