Fernando de Andreis, la mano derecha de Macri, fue designado como secretario del partido. El desafío de fortalecer el PRO a nivel nacional y el “negocio” de un partido que todavía respira. La exigencia de Karina Milei.
María Cafferata
El anuncio pasó desapercibido, casi como la gran mayoría de los movimientos internos en el PRO desde que el partido quedó subordinado a La Libertad Avanza. Fernando de Andreis, la mano derecha de Mauricio Macri, pasará a ocupar la secretaría general del PRO. Un repliegue del macrismo sobre el macrismo en un contexto en que el partido pelea por su supervivencia con un solo objetivo: fortalecerse lo suficiente para evitar que LLA lo termine de desaparecer del mapa.
Después de años de jugar tras bambalinas para proteger los intereses de Macri, De Andreis da un paso adelante. El ex secretario General de la Presidencia de Macri será el nuevo secretario del PRO, un cargo que ostentaba el santiagueño Facundo Pérez Carletti y del que fue desplazado con el objetivo de centrar la interlocución del partido en Macri. Fue su idea y Macri, que está corrido de la agenda política y dedica sus días a recorrer Europa tras el anuncio de su separación con Juliana Awada, estuvo de acuerdo.
Para Pérez Carletti hubo una salida elegante, no como con el bullrichista Damián Arabia, que fue expulsado de la vicepresidencia del PRO por el propio santiagueño con un llamado telefónico que terminó en una pelea a cielo abierto en las redes sociales. Después de eso, Arabia hizo el pase a LLA y se llevó consigo a unos 8 diputados. En el caso de Perez Carletti, en cambio, se emitió un comunicado y se declaró que la partida era “consensuada” porque había elecciones en Santiago del Estero y Pérez Carletti, que es legislador, quería competir por la intendencia de la capital.
En el fondo lo que hay es un reordenamiento interno del PRO, que este año tiene por delante el desafío de reorganizar el partido a nivel nacional si quiere competir en 2027. Con cinco provincias intervenidas –Tucumán, Córdoba, Tierra del Fuego, Salta y Corrientes–, un derrumbe de la intención de voto y una dirigencia que se divide entre irse a LLA o a Provincias Unidas, el PRO coquetea con la disolución territorial. Lo sostienen la Ciudad de Buenos Aires y Chubut, en donde gobierna el PRO, y la perspectiva de poder cerrar un acuerdo con LLA en la Provincia de Buenos Aires.
Mauricio Macri en la última reunión de la mesa nacional del PRO NA
“Estamos todos viendo cómo hacer para sobrevivir algo que está muriendo”, repite, cada vez que puede, un peso pesado del PRO que observa, con sorna, cómo ni Macri ni sus alfiles se muestran muy preocupados por rescatar lo que queda del partido. Un reflejo de eso es la ausencia de candidatos presidenciales o de un proyecto político de cara a 2027: solo una lógica conservacionista de retener las provincias que gobierna y evitar nuevas fugas.
“Si fuéramos el peronismo tendríamos cinco candidatos presidenciales, pero no tenemos ni uno. El PRO tiene que recomponer la confianza interna y recuperar la ambición. Tiene que recuperar la memoria de competir”, analiza Martín Yeza, uno de los pocos dirigentes amarillos que habla de poner candidatos a competir en 2027, en diálogo con elDiarioAR.
Más allá de Yeza —y, de manera intermitente, de María Eugenia Vidal o Ignacio Torres—, casi no hay referentes del PRO que planteen una estrategia electoral por fuera de LLA. Incluso Jorge Macri, que delegó en Daniel “Tano” Angelici el control político de la Ciudad con la expectativa de buscar la reelección como jefe de Gobierno, apuesta a cerrar un acuerdo con Karina Milei. En el PRO porteño insisten en que el objetivo inmediato es fortalecerse para llegar mejor posicionados a esa negociación
La foto de familia de lo que queda del PRO, reunidos tras la últimas elecciones TW PRO
“Todos saben que el negocio del PRO es existir. Un PRO no competitivo es malo para todos, sea para el ‘Colo’ (Santilli), Cristian (Ritondo) o Jorge (Macri)”, admite un referente del partido amarillo.
Karina quiere un libertario
Hay un problema en los cálculos de supervivencia del partido amarillo, y es que Karina Milei ya advirtió que, en 2027, quiere un libertario puro encabezando la boleta en provincia de Buenos Aires y la Ciudad. No quiere candidatos prestados, como lo fue Diego Santilli tras la caída en desgracia de José Luis Espert por su vínculo con “Fred” Machado, que reveló eldiarioAR. Reivindicada por la victoria electoral de octubre, Karina demanda que los aliados se sumen a LLA si desean ser los candidatos de Javier Milei.
“Karina no le va a dar nada al PRO. El que no pase se queda afuera”, advierte un ex dirigente amarillo que ya hizo el pase a LLA hace más de un año.
En el PRO advierten esta letra chica, y las formas de lidiar con la exigencia de la hermanísima dividen al partido. El bulrichismo, por un lado, ya mutó de piel y se mueve como un libertario más. Patricia Bullrich, por ejemplo, tiene la expectativa de ser la candidata libertaria por la Ciudad de Buenos Aires. Su plan es disputarle a Macri la Jefatura de Gobierno porteño, pero sostiene, en paralelo, un Plan B: la vicepresidencia de la Nación.
Diego Santilli, en un encuentro junto a Karina Milei.
El ritondismo bonaerense, mientras tanto, hace malabares. Santilli no suelta su ambición por la Gobernación bonaerense, pero no anticipa sus planes. Prefiere oficiar de embajador de Milei en las provincias: recorre el país y se reúne con gobernadores y legisladores, todo con el objetivo de sumar los votos que necesita el Gobierno para aprobar sus reformas. El ministro de Interior mantiene un vínculo estrecho con Karina Milei y sostiene, a su vez, su larga relación con Cristian Ritondo. No esconde su origen PRO, pero busca dejarle en claro a los Milei que él les tributa a ellos.
Karina, sin embargo, exigirá un gesto. Así lo afirman quienes la conocen (entre los que hay varios ex PRO que tuvieron que rendir pleitesía al “Jefe”). En las fuerzas del cielo están conformes con las gestiones de Santilli, no solo con los gobernadores sino con su propio partido, con el cual debe oficiar de intermediario (como cuando Ritondo se enfureció con Martín Menem por sellar un acuerdo con el kirchnerismo por la Auditoría General de la Nación).
Pero pese a la buena relación, en LLA anticipan que le demandarán que oficialice su pase a las fuerzas del cielo. Es la única manera: Karina no admite socios, sino afiliados.














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