La conformación del Frente Amplio a nivel nacional obliga a apurar los armados provinciales. En Buenos Aires, las históricas diferencias que observan entre sí cada uno de los socios, y las peleas puertas adentro de cada partido, enredan aún más el panorama
“Las palabras, en estos momentos, sólo sirven para dividirnos”, indicó, con ironía, uno de los armadores del Frente Amplio.
En la segunda etapa cada provincia debe apropiarse del acuerdo que sellaron la UCR, el GEN, el Partido Socialista, la Coalición Cívica ARI, Proyecto Sur, el Partido Socialista Auténtico, el Frente Cívico de Córdoba y Libres del Sur. También participaron, desde Capital Federal, Martín Lousteau y Alfonso Prat Gay. Como si fuera poco, aparece en la escena mediática la figura amarilla y negra del PRO, como posible aliado.
Si bien es cierto que la diputada nacional Elisa Carrió, el senador nacional Ernesto Sanz, y algunos otros referentes nacionales del frente mantienen diálogo con el macrismo (por caso, Sanz es amigo personal de Gabriela Michetti, compañera en el ámbito de la Cámara Alta), esto no puede traducirse en una posible asociación. De hecho, son más los dirigentes que confrontan al macrismo que los que podrían aceptarlo.
Esta circunstancia, ya descartada, fue suficiente para disparar las diferencias de un grupo que, si bien acredita una historia en común, hace tiempo que no logra un pacto que trascienda más allá de una elección.
El gran problema que hoy tiene por delante el flamante Frente Amplio es la forma en que trasladará esta unión a cada provincia, y en este caso específico, al territorio bonaerense. En el radicalismo, el socio que acredita la mayor estructura, ya comenzaron las pujas internas por quién será el candidato para la Gobernación.
Muchos de los diecisiete intendentes boina blanca ya le dijeron a La Tecla que ellos apuntalan al ex jefe comunal de Pergamino y actual diputado nacional, Héctor Gutiérrez. Sin embargo, el ex candidato a Presidente, y líder del Morena, Ricardo Alfonsín no está de acuerdo con esa posibilidad. El legislador nacional afirmó que dirigentes de su entorno le ponen las fichas a su amigo personal, el diputado nacional Miguel Bazze, y hasta se mostró algo molesto con los radicales que insisten con el hombre de Pergamino.
Por otra parte, los correligionarios que comulgan con Ernesto Sanz buscan una figura mediática, y para eso piensan en el médico neurólogo Facundo Manes, quien suma además algunos adeptos de otras fuerzas del Frente Amplio.
El caso de Manes es particular, ya que no acredita militancia partidaria, ni participación en ninguna línea interna, pero tiene mayor grado de visibilidad que la que pueden ostentar algunos dirigentes que buscan esa candidatura.
“Manes dice que acepta ir solo si es el único postulado, porque no quiere ser parte de la interna. Es un hombre que no está acostumbrado a la rosca política, y quiere evitar ese tipo de confrontaciones”, expresó en reserva un dirigente de la UCR.
Otro de los espacios fuertes en la Provincia, que cuenta con dos intendencias (Sergio Buil en Rivadavia y Enrique Tkacik en Hipólito Yirigoyen), además de los legisladores provinciales y los nacionales, es el GEN. Este sector también comienza a marcar sus diferencias. Si bien este joven partido es más ordenado, ya que se mueve de forma orgánica, y bajo el liderazgo de la diputada nacional Margarita Stolbizer, no puede esquivar algunas diferencias al momento de plantear una elección.
Por un lado está la eterna consigna de la jefa, que divide a los frentes electorales que deberían competir entre la centro- derecha y la centro-izquierda. Con esta idea comulgan la mayoría de los parlamentarios que no tienen territorio ni han formado parte de algún Ejecutivo.
Esta idea censura de base la posibilidad de sumar en el frente a sectores más liberales. Pero los jefes comunales, y algunos parlamentarios que lo han sido, o responden a un alcalde, son más proclives a comenzar a abrir más el grupo, para poder ofrecer mayores posibilidades electorales.
“La elección en la Provincia no es igual que la nacional. Acá tenés una base PJ que es impenetrable, por eso es necesario comenzar a sumar gente, sectores; hay que armar un frente competitivo”, señalaron desde este grupo. “Si no nos quedamos eternamente en la proclama”, añadieron.
Consultado por La Tecla, el jefe comunal de Rivadavia remarcó el carácter de “apertura” que tiene el GEN desde sus inicios, y no descartó acuerdos con otras fuerzas que puedan ser afines. De todas maneras, todos los margaritos reconocen la orgánica partidaria, por lo que la decisión final correrá por cuenta de la mayoría.
El GEN apuesta a consolidar un candidato a partir de la confrontación que se dará en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). El hecho de no haber un candidato potente (tanto en el orden nacional como en el provincial), pero sí una pelea muy pareja entre los contendientes, va a incentivar al electorado a participar, y quien resulte ganador saldrá fortalecido.
Para esto observan con detalle las encuestas (propias y ajenas), que marcan un aumento en la posibilidad electoral del frente en las PASO, a partir de la conformación de UNEN a nivel nacional. En su última medición, la consultora Aresco muestra que el electorado que participará de las primarias jugará en un 29,1 por ciento en la interna del FpV (suponiendo que confronten varios candidatos), y en segundo término la mayoría se inclina por jugar en las internas de UNEN (se da el ejemplo de una competencia entre Ernesto Sanz, Julio Cobos, Hermes Binner y Elisa Carrió).
Otro de los socios del frente que también muestran una disputa latente es la Coalición Cívica ARI, donde la resistencia a Elisa Carrió, que en su momento fue comandada por Walter Martello (ex diputado) y Adrián Pérez (hoy convertido en massista), no logró sus frutos. Lilita volvió, y con mayor potencia. Además de su exitoso UNEN porteño, la chaqueña empiojó un poco la situación bonaerense al indicar que no desea la Presidencia sino la gobernación provincial. Aunque ello resulta imposible, ya que no cuenta con los años de residencia exigidos, Carrió logró con esto posicionarse en el territorio bonaerense, donde no tiene participación en la grilla de autoridades, que en Nación comanda Pablo Javkin y Walter Martello en la Provincia.
El sector donde menos internas se observan, aunque su posición ha dado un vuelco contundente, es Libres del Sur. A partir del acuerdo que sellaron la elección pasada en Capital Federal con la dupla Alfonso Prat Gay - Ricardo Gil Lavedra dejaron de lado su alma piquetera, para aggiornarse a un electorado más conservador.
De hecho, sus socios del FAP todavía le reclaman la escasa, o nula, participación que tuvieron en los pasados comicios en el territorio bonaerense, pese a seguir integrando este espacio. Pero tanto Humberto Tumini (el secretario general del espacio) como la diputada Victoria Donda no acusan recibo, y continúan abocados a la expansión de su sector, con la idea de abrir las puertas a mayores votos. “Hoy están más cerca de Cobos que de Binner”, dice, con cierto enojo, un referente del socialismo.
En este partido las internas pierden potencia porque todos se encolumnan detrás de la figura de Hermes Binner, el precandidato a la Presidencia.
Tras el proceso kirchnerista, que llevó en 2003 a la conducción partidaria, con Jorge Rivas y Ariel Basteiro a la cabeza, y desmembró la estructura armada en el territorio, se inició un proceso de reconstrucción, en el que adquirieron protagonismo aquellos dirigentes ligados a la línea Binner, como los casos de los diputados nacionales Ricardo Cuccovilo y Gabriela Troiano y los legisladores bonaerenses Ricardo Vago y Alfredo Lazeretti.
La adecuación de UNEN al mapa político bonaerense es materia de discusión futura. De hecho, cada uno de los partidos socios ha progamado para los próximos días reuniones orgánicas para debatir las reglas de juego que deberán aplicar en adelante. “El manual UNEN”, dice, con simpatía, un dirigente de este espacio.



















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