La situación es tan compleja y enrevesada que prácticamente nadie termina de entenderla. Confusión que, claro está, beneficia a los protagonistas del enredo. Como reza la frase: “A río revuelto, ganancia de pescador”.
Desde el sector que lidera Florencio Randazzo se resisten a participar de una lista de unidad que integre a todo el arco del Frente para la Victoria. La razón que esgrimen es que se niegan rotundamente a compartir un espacio con ciertos sectores del partido, especialmente con aquellos vinculados a los políticos “piantavotos”, como Luis D’Elía o Amado Boudou. Los referenciados con Cristina Fernández de Kirchner, por otro lado, buscan evitar a toda costa una interna que sólo sirva para “darle entidad a un ex empleado”.
La estrategia que habrían elegido desde el randazzismo es la de dar la batalla en las PASO. Para ello, presentaron las adhesiones al Partido Justicialista, que al formar parte del FpV los habilita a participar y obliga a sus autoridades a garantizarles la oportunidad de competir en la interna.
Incluso, desde el arco político referenciado en Florencio Randazzo le enviaron una carta documento a Fernando Espinoza instándolo a dejarlos participar en las PASO. En ese marco, se llevaron adelante una serie de breves reuniones que incluyeron a dirigentes de alto rango, tales como Julián Dominguez, pero poco y nada fue sacado en limpio de ellas.
Desde que el ex ministro de Transporte blanqueó sus intenciones, todo tipo de teorías han surgido desde los medios de comunicación y desde los mismos bloques políticos. Una de ellas, desmentida en tiempo récord por los espacios políticos involucrados, indicaba que el sector referenciado en CFK le habría ofrecido oficialmente la unidad a Florencio Randazzo, y que éste había aceptado bajo la condición de dejar afuera a Daniel Scioli. La fórmula que deseaba Florencio era con él encabezando la lista de diputados y Cristina la de senadores.
Otra de las versiones que corría como reguero de pólvora era la que aseguraba que el FpV se desintegraría para dar nacimiento al Frente Ciudadano, con el objetivo de eliminar la posibilidad de disputar la interna con Florencio Randazzo, aunque esto es virtualmente imposible. Dinamitar el FpV para dar nacimiento a otro espacio implicaría renunciar a mucho más que a Florencio Randazzo. Implicaría renunciar a la fuerza estructural del Partido Justicialista (obligatoriamente, de lo contrario seguirían atados a Randazzo, afiliado al PJ) y al dinero que les corresponde por ley, en virtud de los votos obtenidos en las anteriores elecciones.
Dentro del mismo espacio del FpV, incluso, se tejen estrategias de “despiste” y “negociación”. En ese sentido, Jorge Ferraresi, intendente de Avellaneda, aseguró recientemente que “Cristina Kirchner será candidata y el PJ no participará de las PASO”, algo que pareciera ser más una declaración de intenciones que un hecho.
La estrategia de Cristina es clara: ganar sin atenuantes en lo que sería su regreso triunfal a la arena política. Pero, ¿cuál es la verdadera estrategia de Florencio Randazzo? Para explicarlo quizá baste con tan sólo una frase, atribuida a Julio César: “Divide et impera”, divide y vencerás.
El ex ministro de transporte se ha transformado, con el correr de los meses, en el aliado estratégico de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, que no dudan en apoyar su campaña con los medios que tienen a disposición. Es que, si Florencio Randazzo se presenta por afuera del Frente para la Victoria, dividiría el voto opositor. A Cristina Fernández le restaría algunos votos, representativos de un sector minoritario pero que, si la elección es ajustada, pueden resultar clave. Para Sergio Massa, cada vez más solo y en una endeble alianza con Margarita Stolbizer, implicaría su virtual e inmediata capitulación política. Para el macrismo, en cambio, la presencia de Randazzo por afuera de la estructura K es sinónimo de matar a dos pájaros con un solo tiro, y por eso lo motoriza y financia.
¿Por qué insiste, entonces, en participar de las PASO? La situación de todo el arco peronista es de extrema tensión. Grupos de intendentes referenciados en Martín Insaurralde o Mariano Cascallares que no terminan de lamer sus heridas por el armado que La Cámpora hizo en las elecciones anteriores, dirigentes nuevos que reclaman sus espacios y la vieja camada que exige respeto y paciencia. En este escenario, una declaración abierta de su intención de jugar por afuera lo catalogaría como un traidor al movimiento. Lo mejor es esperar, simular un interés verdadero en las PASO, y a último momento ir por afuera denunciando la siempre peronista excusa de la “proscripción”.
Los primeros pasos ya se están dando. El Movimiento Evita, que lidera Fernando “Chino” Navarro, otrora alfil de Cristina Fernández, ya anunció su interés de apoyar a Florencio Randazzo. Habría incluso una fuga, todavía en silencio, de dirigentes de Sergio Massa al randazzismo. Mientras tanto, el ex ministro ultima los detalles finales del lanzamiento de su frente político, que tendrá lugar el día de mañana por la mañana en Bolivar 160. Es tanta la madeja de especulaciones que se rumorea que el mismísimo Randazzo podría llegar a pegar el faltazo. Como contraposición, Cristina Fernández, todavía preocupada por el cierre con los intendentes bonaerenses, dio por cancelado su acto en Ferro.











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