En el entorno presidencial están convencidos de que irá por la reelección y que definirá a último momento entre Abal Medina, Zannini y dos gobernadores
El sábado pasado, durante el último Congreso Nacional del Justicialismo, la convocatoria fue tan sencilla y rápida, que el tema sólo sobrevoló a los más de 600 congresales que llegaron de todo el país. De todos modos la elección del vice capta todas las especulaciones y atenciones del peronismo y del kirchnerismo en su conjunto que descuenta que CFK será candidata aunque aún no lo anuncie.
La única certeza la dieron justamente los funcionarios K. Tanto el ministro del Interior, Florencio Randazzo, como el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, coincidieron en que la experiencia que pasaron con el mendocino Julio Cobos la aprendieron. Por eso, aventuran que va a ser un dirigente de probada fidelidad, insistió Fernández ante los congresales que trataban de dar con alguna pista. Este requisito se transformó en una condición sine qua non en la Casa Rosada. En tal caso, si pasa la prueba de la fidelidad, no se descarta sumar a un extrapartidario.
En cuanto a los nombres hay un sin número de especulaciones. El vice surgirá de la estrategia que elegirá Cristina, sólo asesorada por su mesa chica en la que sobresalen los secretarios Carlos Zannini y Héctor Icazuriaga. Entre las posibilidades se baraja que la fórmula muestre un perfil puramente K, con un integrante que exceda los límites del PJ, joven y progresista, con fuertes vínculos con los agrupaciones juveniles como La Cámpora. Es acá donde gana terreno el secretario de Comunicación, Juan Manuel Abal Medina, quien bajo el ala de Néstor Kirchner se ganó un lugar entre los patagónicos y empezó a ser visto con otros ojos por Cristina. Otro que suena es el ministro de Economía, Amado Boudou. La versión cobró fuerza luego de que no fuera elegido como candidato porteño, aunque, según supo El Cronista, el funcionario no tiene ninguna promesa presidencial e incluso hay quienes dejan trascender que sólo seguiría como ministro en el próximo gabinete. Zannini tiene algunas fichas a su favor, pero le juega en contra que como funcionario cumple un rol clave y estratégico para la gestión desde la Secretaría de Legal y Técnica.
La otra alternativa sobre la mesa es que la Presidenta se vuelque hacia la estructura formal del peronismo y en ese caso aparecen los gobernadores José Alperovich, Sergio Urribarri y Jorge Capitanich. Todos mostraron alineamiento y fidelidad al proyecto K. Sin embargo, lo del chaqueño es una incógnita ya que está lanzado para la reelección en su provincia. Otro nombre que surgió entre los mandatarios provinciales fue el del salteño Juan Manuel Urtubey, aunque quedó relegado porque no cayó bien en el kirchnerismo que mostrara autonomía y se posicionara como presidenciable 2015, luego del amplió triunfo en las últimas elecciones provinciales.














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