Horacio Rodríguez Larreta retoma la campaña para tratar de ganar en primera vuelta con un ojo puesto en el gobierno de Mauricio Macri

El Jefe de Gobierno porteño cree que le puede ganar a Matías Lammens en octubre, en primera vuelta, y que, en todo caso, va a revalidar su gestión en el balotaje en noviembre

Horacio Rodríguez Larreta está dispuesto a sacar a todo el "aparato" a la calle para ser reelecto. El Jefe de Gobierno porteño cree que le puede ganar a Matías Lammens en octubre, en primera vuelta, y que, en todo caso, va a revalidar su gestión en el balotaje en noviembre.

Los cálculos del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, sin embargo, no contemplan un eventual estallido de la economía si es que a Mauricio Macri se le va por completo de las manos el control de la crisis que atraviesa a su gobierno desde que fue derrotado en forma contundente por Alberto Fernández en las primarias del domingo 11.

En ese caso, razonan en el entorno del Jefe de Gobierno, la gigantesca ola del Frente de Todos que arrasó con la Nación y con la provincia de Buenos Aires hace tres semanas podría cubrir también a la Ciudad.

En la sede del gobierno porteño, ubicada en la calle Uspallata, sobreviven por estos días las últimas cuotas de optimismo que quedan en el macrismo tras la debacle electoral del 11 de agosto.

El miércoles, Rodríguez Larreta, Diego Santilli, Eduardo Macchiavelli -jefe de campaña local- y un puñado de colaboradores, desconocidos para el gran público pero claves en la estructura de campaña de la Ciudad, analizaron durante un largo rato números, escenarios y perspectivas para octubre junto a Jaime Durán Barba, su socio Santiago Nieto y Roberto Zapata, el psicoanalista español que se encarga de los focus groups.

Las conclusiones preliminares de cara a este fin de semana, en el retorno a la campaña, fueron positivas: según pudo reconstruir este medio, a diferencia del resto del país y, en especial, de la provincia de Buenos Aires, la popularidad de Macri se mantuvo desde las PASO y el proyectado ubica a Rodríguez Larreta a tiro de ganar en octubre, un resultado que no registra antecedentes.

Horacio Rodríguez Larreta en la entrada de la quinta Los Abrojos, de la familia Macri (Adrián Escandar)

Este sábado, el Jefe de Gobierno le dará el puntapié inicial a la campaña general con una recorrida que incluirá a todo el equipo de la Ciudad, la previa de lo que será el leitmotiv de los próximos seis semanas: todos y todo el "aparato" en la calle.

"Para las PASO nos relajamos", subrayó ante este medio un funcionario. Y ejemplificó con la cantidad de mesas que se colocaron en los barrios para las primarias. Hubo solo 15 por comuna. En las elecciones del 2017 llegaron a desplegar unas 1.500 en total. Considerando que hay 15 comunas en la ciudad, la cifra implicó un total de 100 mesas por comuna, casi siete veces más que en las primarias.

En el entorno de Rodríguez Larreta aseguran que fue una estrategia. Se ideó una campaña sin demasiada presencia callejera.

Ahora el plan es saturar. Más recorridas, más territorio, más reuniones con vecinos. Más presencia en la calle. En especial en los barrios del sur de la Ciudad, en los que el Frente de Todos se llevó su mayor recompensa. Propiciar, además, mayor participación -no fue alta- en las comunas en las que el oficialismo es más fuerte.

Según el escrutinio definitivo, el Jefe de Gobierno obtuvo en las primarias el 50,6% del total de los votos afirmativos. Lammens, el candidato K, arañó el 34,6%. Con una particularidad: hubo 8,5% de votos en blanco, una cifra récord, que no se contabilizan en las generales.

Es que en la Ciudad hubo varios candidatos a presidente que no tuvieron boleta para jefe de Gobierno, como el caso de José Luis Espert. En las últimas semanas, los contactos entre el economista y el equipo del oficialismo porteño, encabezado por Santilli, se intensificaron. También con Matias Tombolini, el candidato de Roberto Lavagna que sacó el 7,8%. Un número más que apetecible que se disputan entre el macrismo y el kirchnerismo.

Tombilini tuvo jugosas ofertas del Gobierno de la Ciudad y del PJ porteño. Juan Manuel Olmos, histórico operador, muy activo en estas semanas, fue el mensajero del Frente de Todos.

Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta, Miguel Ángel Pichetto y María Eugenia Vidal, el domingo de las PASO (Reuters)

Abocado de lleno a la Ciudad, Rodríguez Larreta, sin embargo, sigue de reojo el día a día de la administración Macri. 

En los días posteriores a las PASO, se sentó en el centro de la mesa chica que rodea al Presidente.

Fue clave, junto a María Eugenia Vidal, en la designación de Hernán Lacunza en Hacienda. Asesoró al Jefe de Estado en los primeros anuncios económicos para aliviar la crisis.

En la última semana, volvió a meterse de lleno en la Ciudad. A la reunión de la Mesa de Acción Política del lunes, la segunda de ese grupo colegiado conformado por los tres partidos que conforman la coalición y con preponderancia de Elisa Carrió, fue el último en llegar, pero el último en irse: salió junto a Macri de la Casa Rosada.

A la extensa cumbre del martes en Casa de Gobierno de la que participaron el jefe de Estado, Vidal, Lacunza y Guido Sandleris, no fue invitado. No fue necesario. Se analizaron, en buena medida, eventuales refuerzos para la provincia de Buenos Aires.

La relación del Jefe de Gobierno con el Presidente en estos días es a través del teléfono, pero fluida e insistente. Se necesitan mutuamente.

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