A Schiaretti se le abren más puertas con los K

La Presidenta tiene mejor relación con los gobernadores, que buscan mayor protagonismo. Los mandatarios provinciales respaldan a Cristina y mantienen reuniones para hablar de gestión y de política.
En las dos semanas que siguieron a la muerte de Néstor Kirchner, los gobernadores peronistas hicieron algo que el ex presidente les tenía vedado: reunirse para hablar de gestión y de política.

Este hecho marca que existe un nuevo escenario en el país, después del fallecimiento del dirigente que más poder ostentaba en el Gobierno.

En ese sentido, Juan Schiaretti visualiza que se abrirán más puertas en la Casa Rosada. Además, los gobernadores oficialistas están convencidos de que tendrán mayor protagonismo durante el último año de gestión de Cristina Fernández.

Si bien argumenta que los encuentros estaban programados, en los últimos días, Schiaretti recibió en Córdoba al chaqueño Jorge Capitanich y al bonaerense Daniel Scioli.

Mientras, el miércoles pasado viajó a Salta para visitar al salteño Juan Manuel Urtubey, un hombre con fina sintonía con el Gobierno nacional.

Schiaretti y Scioli admitieron el viernes pasado que, más allá de los encuentros personales, los mandatarios peronistas mantienen contactos telefónicos.

Esto era algo impensado cuando Kirchner era el hombre fuerte del Gobierno. Al ex presidente le molestaba que los gobernadores pudieran tejer alguna estrategia, ya sea por gestión o temas políticos.

Kirchner era celoso de que alguien pudiera menguar su poder y abortaba cualquier iniciativa que le hiciera sombra.

Esta situación es admitido, lejos de los grabadores, por ex gobernadores y actuales administradores de las provincias.

Primera coincidencia. El protagonismo que podrían alcanzar los gobernadores peronistas comenzó a gestarse en el mismo velatorio de Kirchner.

El jueves 28 de octubre, la mayoría de los mandatarios peronistas llegó a la Casa Rosada, puntuales a las 10, cuando se inició el velatorio.

Antes, mediante contactos telefónicos habían acordado que debían estar en el momento en que la presidenta Cristina Fernández apareciera por primera vez en público, tras la muerte de su esposo.

Así ocurrió. Cuando la Presidenta apareció en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos y se plantó frente al féretro, a su izquierda, en primera fila, estaban la mayoría de los mandatarios peronistas que están cerca del Gobierno.

Luego de permanecer más de tres horas en el velatorio, cuando la jefa del Estado se retiró por primera vez de la sala, los gobernadores la saludaron y también abandonaron el lugar.

Pero, a pocos metros de allí, tuvieron una breve reunión en la oficina de Juan Carlos Mazzón, el operador peronista de mayor confianza de Kirchner.

Allí, acordaron quedarse en Buenos Aires y estar presentes al día siguiente, en la despedida de Buenos Aires de los restos del ex presidente.

Algunos gobernadores pensaban volverse a sus provincias y enviar una comitiva de funcionarios para que los representara en el último tramo del funeral en Capital Federal.

Sin embargo, según contó a este diario el gobernador de Santa Cruz, Daniel Peralta, Scioli y Schiaretti fueron los impulsores de la decisión de estar presentes en la despedida de los restos en la Casa Rosada.

La iniciativa tuvo como objetivo brindarle un fuerte respaldo “emotivo” e “institucional” a la Presidenta.

Contactos. El fallecimiento de Kirchner no modificó de manera drástica la agenda de contactos que Schiaretti y sus funcionarios tenían con el poder central.

Pero en la Casa de las Tejas admiten que ahora hay más canales abiertos con todas las provincias, incluida Córdoba, el segundo territorio más grande administrado por el PJ.

El ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, fueron dos funcionarios que nunca dejaron de atenderle el teléfono a Schiaretti, hasta en los momentos de mayor tensión con los Kirchner.

El secretario de Economía, Juan Carlos Pezzoa, un hombre de extrema confianza de Kirchner, es amigo personal del gobernador y también fue un vínculo que persistió en las crisis. Lo mismo que con el operador Mazzón, quien habitualmente mantiene contactos telefónicos con ministros provinciales y el propio gobernador.

Con el ministro de Economía, Amado Boudou, la relación es cambiante. El funcionario se plegaba a Kirchner cuando existían enfrentamientos y no tenía decisión propia para mantener el vínculo con la administración provincial.

“Los contactos son los mismos. Lo único que cambió es que ahora la decisión final estará en manos de Cristina. Antes, la tomaba Kirchner, seguramente en acuerdo con la Presidenta”, afirmó un funcionario provincial que conoce la relación entre la Casa de las Tejas y la Rosada.

Por ahora, se mantiene tensa la relación con el secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, con quien Schiaretti tuvo algunos encontronazos públicos.

Este funcionario no tiene tanta influencia en las decisiones que se toman en el Gobierno, pero tiene el privilegio de manejar la agenda de la Presidenta.

En este organismo, el contacto de los peronistas cordobeses es Carlos López, el segundo de Parrilli, quien fue el primer funcionario K que escuchó la intención de José Manuel de la Sota de asistir al acto que la jefa del Estado encabezó en Córdoba, el 2 de noviembre pasado.

Tal vez el único cambio que se notó en las últimas semanas es el mayor perfil que tiene el influyente secretario de Legal y Técnica, el cordobés Carlos Zannini.

Este funcionario nacido en Villa Nueva siempre integró la mesa chica del matrimonio presidencial, pero con un escaso protagonismo público.

En cambio, ahora se lo ve más activo, según se pudo comprobar en la visita de la Presidenta. Zannini, quien siempre acompañaba a Kirchner o a Cristina cada vez que venía a la provincia, se mantenía en un segundo plano. Sin embargo, en la planta de Renault, ingresó antes que la Presidenta y saludó a funcionarios, legisladores e intendentes.

En la Casa de las Tejas evalúan que es prematuro saber cómo el poder central se reorganizará sin su líder, pero hay optimismo de que habrá más puertas abiertas en la Rosada.

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