La Presidenta cede a los ministros el protagonismo de las peleas públicas
Ella casi no habla de las peleas contra Techint, Clarín, Cablevisión, la Policía Federal o los Estados Unidos. Se reserva para sí los anuncios positivos. Y sólo habla de aquello que pueda engrosar su popularidad con miras a las elecciones presidenciales del 23 de octubre. Y ello incluye lo emocional: la épica del "modelo" y del fallecido ex presidente.
"El conflicto con el campo dejó una lección: la derrota electoral de 2009", señalaron a La Nacion altas fuentes de la Casa Rosada. "Ahora, ella coloca el conflicto en niveles más bajos. Se coloca por encima, no personaliza ni va al choque como hacía Néstor. Sonríe y llora su dolor", reseñan a su lado.
La única referencia a Techint ocurrió el lunes pasado. "Algunos no quieren distribuir dividendos, pero no importa porque ya lo lograremos", señaló, sonriendo.
En el caso de la siderúrgica Siderar, del grupo Techint, lo delegó en los ministros de Economía, Amado Boudou; de Planificación, Julio De Vido; el director de la Anses, Diego Bossio; el presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Alejandro Vanoli, y en La Cámpora.
Confesión de parte
Como confesó la Presidenta, su interés real es que el Estado cobre dividendos no distribuidos de todas las empresas cuyas acciones quedaron en poder de la Anses luego de la estatización de las AFJP. El decreto 441, de hace diez días, permitió el nombramiento de directores estatales, antes vedado, en aquellas 42 compañías para presionar por esas ganancias para el fisco.
Según un informe del Banco Ciudad, el Estado busca percibir $ 6300 millones de dividendos aún no distribuidos para compensar la suba del gasto público y paliar el déficit fiscal: en 2008, pretendió aumentar las retenciones a la soja y estatizó las AFJP; en 2009, recurrió a las reservas del Banco Central. Ahora va por las ganancias empresarias. La bandera es la misma: la defensa de los que menos tienen.
El grupo Techint impugnó el DNU 441 y la Anses demandó a Siderar en la Justicia. En secreto, Cristina Kirchner sí intervino: habló con el intendente de Quilmes, Francisco Gutiérrez, de la UOM, gremio que tiene un director en la siderúrgica. Axel Kicillof, propuesto por La Cámpora para el directorio de Siderar, podría no asumir para destrabar el conflicto, pero el Gobierno le exige a Siderar aumentar los $ 1500 millones de dividendos distribuidos hace diez días. La Casa Rosada intentará esta semana mostrar un caso exitoso de nombramiento de directores estatales: el ejemplo sería el banco Macro.
Otro caso emblemático de conflicto inspirado pero no liderado por la Presidenta: Cablevisión. El ministro de Educación, Alberto Sileoni, organizó marchas callejeras por la inclusión del canal infantil Paka Paka en la señal de esa empresa de cable; también el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, encaró una ofensiva para bajar la tarifa del servicio. Nunca en esas batallas apareció Cristina Kirchner. Sólo las fogonea.










Comentá la nota