El peronismo busca la unidad y marcarle la cancha a Cristina

El peronismo busca la unidad y marcarle la cancha a Cristina

Harán valer su peso territorial y centran su poderío en el Congreso; el plan para el partido

Objetivo 1: mantenerse unidos y consolidarse como principales interlocutores de Mauricio Macri. Objetivo 2: lograr que retornen al PJ cuatro gobernadores críticos del kirchnerismo para ser en total 18. Objetivo 3: ir a un proceso de renovación de autoridades partidarias a través del voto directo de los afiliados el año que viene, en un hecho inédito ya que el peronismo jamás ungió con esa modalidad a la cúpula.

La mayoría de los gobernadores del peronismo adhiere a esas tres metas que, en los hechos, apuntan a reconstruir el poder de la famosa "Liga de gobernadores", que nació a fines de los 80 de la mano de Antonio Cafiero, cuando se apagaba la estrella del alfonsinismo.

"De a uno somos más baratos", resume un gobernador. Ése es el espíritu: ganar posiciones dentro del peronismo pero evitar fugas y fisuras. No quieren expulsar a los sectores más duros del Frente para la Victoria, como La Cámpora o la misma Cristina Kirchner, sino que aguardan que el paso del tiempo y el peso territorial que dicen tener harán de ordenador implacable para el fin de la época del "dedo".

Después de una década de cabezas gachas y alineamiento automático al gobierno central, ahora marcan la cancha y se preparan para contar con estructura propia. Pretenden colocar a Eduardo Fellner en la presidencia de la Auditoría General de la Nación, a José Luis Gioja en la jefatura de bloque de la Cámara de Diputados, y avalan la continuidad de Miguel Pichetto en el Senado. En su poroteo, consideran que pueden contar con más de 30 de los 40 senadores del FPV, y más de 70 de 100 de los diputados oficialistas. Anteayer, se dieron los primeros gestos de rebelión en una sesión escandalosa.

Es un interrogante para ellos qué hará Cristina. Saben sí que eligió al chaqueño Jorge Capitanich, vicepresidente primero del sello, para los menesteres partidarios. De hecho, el miércoles repasaron juntos en Olivos posibles escenarios. Para sus colegas, el estatus de "Coqui" se diluirá apenas deje la gobernación a Domingo Peppo, un sucesor que no le responde, y él asuma como intendente de Resistencia.

Para La Cámpora también tienen respuesta. "Que compitan si quieren. Van a ser un actor más", anticipan. En sus análisis, el mapa político irá hacia la consolidación del bipartidismo. Por un lado, estarán Macri y Cambiemos, y, por otro, el PJ. Así, consideran que Sergio Massa no tendrá margen de acción y, por fuerza de gravedad, terminará asimilándose hacia uno u otro bando. En ese punto, reconocen, el conflicto será la Presidenta. No hay acuerdo posible con el líder del Frente Renovador -como con su aliado José Manuel de la Sota- si ella sigue siendo figura estelar.

La repatriación de otros peronistas díscolos podría ser más fluida. En ese grupo están Mario Das Neves (Chubut), Carlos Verna (La Pampa), Alberto Rodríguez Saá (San Luis) y Juan Schiaretti (Córdoba). Los vasos comunicantes, aseguran, nunca estuvieron cortados, pero contarlos en la misma tropa es otra historia.

El cambio de autoridades, dicen, debe implicar también otro estilo. Hablan de un partido "moderno". No preparan una "resistencia", épica con la que los incondicionales a Olivos califican su papel en la era que asoma. "Ese término es una antigüedad. No tengo nostalgia, hay que construir a futuro", sintetizó el salteño Juan Urtubey, uno de los que se diferencia en público del kirchnerismo.

Daniel Scioli, herido fatalmente por la derrota, intentará sobrevivir. Nadie le va a regalar un lugar protagónico, sobre todo los que consideran que "generacionalmente" a esa camada se le pasó el tiempo para liderar.

Aunque dañado por la caída en Jujuy, Fellner continúa siendo el presidente formal del PJ, secundado por Capitanich. En el peronismo dicen que no es tiempo de tomar decisiones ahora, pero saben que tienen que empezar a aceitar el engranaje.

Para ir hacia una elección interna, contemplan primero hacer campañas de afiliación y purificar los padrones. Hoy, el PJ tiene 3.531.000 de enrolados, de los cuales el 38% corresponde a la provincia de Buenos Aires.

¿La fecha de la elección? El deseo es estirarlo a la segunda mitad del año que viene. En los papeles, en mayo vencen los mandatos. Fue una de las últimas picardías del fallecido Juan Carlos Mazzón, operador y arquitecto del peronismo: se estableció en la letra chica una vigencia de dos años en vez de cuatro pensando que con una elección presidencial en el medio, con cualquier resultado, había que barajar y dar de nuevo. Peronismo de anticipación.

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