Por Tomás Eloy Martínez
Dentro de pocas semanas habrá en la Argentina otra de las elecciones que regularmente renuevan las dos cámaras del Congreso y los parlamentos provinciales. Sin embargo, el tono particular -único- de esta campaña ha dejado al descubierto que los comicios legislativos perdieron su naturaleza para convertirse en un medio, un paso en la carrera por el todo o nada de la renovación presidencial. El acento está puesto en los nombres que se eligen y no en las ideas que se postulan, a tal punto que se perdieron semanas en discutir quiénes van a integrar las listas y, cuando se alcanzaron acuerdos, se descubrió que la ciudadanía votará por candidatos fantasmales -testimoniales se los llama- que no están dispuestos a ocupar sus bancas porque ocupan ahora funciones de más poder.