El alcalde porteño impulsa un frente con el ex ministro de Economía en la Ciudad. Busca que su figura traccione votos a su fuerza en la provincia de Buenos Aires, donde todavía no logra hacer pie. Idas y vueltas con Francisco de Narváez.
Ante la madre de todas las batallas electorales, Macri no ha desempolvado nuevos candidatos para revertir el amargo escenario que le vaticinan las encuestas. Al contrario: cubrirá esa ausencia bajo el paraguas de un acuerdo amplio con el primer ministro de Economía que tuvo Néstor Kirchner, ubicado en la cabeza de lista de los candidatos a senadores nacionales por la Capital Federal. Lavagna jugará en la Ciudad, pero su figura, razonan en el PRO, permitirá empujar la escuálida campaña del macrismo en la provincia y dar las primeras puntadas para salir de las legislativas que se avecinan, con Propuesta Republicana dentro de un frente opositor para 2015. La bienvenida al PJ posiblemente no sea todo lo cálida que el macrismo querría: en el denarvaísmo se muestran renuentes a suscribir un acuerdo y más allá de que en sus oficinas de Las Cañitas imaginan un "peronismo no kirchnerista abroquelado", afirman que no tendrá "a Macri a la cabeza". Un peronista que dialoga con De Nárvaez comparte esa visión. "El 'Colorado' no es tonto, sabe que tiene que llegar a un acuerdo, si no vamos a dividir votos con Mauricio. Él se planta para negociar y los otros hacen lo mismo. Un buen armado de Francisco en la provincia asegura más de diez diputados y una elección así contenta a todo el mundo", analizó.
De todos modos, en el terruño de Francisco de Narváez se sorprenden con los sobresaltos actuales del PRO. "Es tremendo que, después de seis años y medio de gobierno, tengan que recurrir a un extrapartidario para encabezar la lista", deslizaron para dimensionar el desgaste que le provoca al PRO lanzarse en la arena de este año electoral, con tan pocos candidatos propios.
Ajenos a todo, en el partido amarillo respiran aliviados. "La gente no busca opositores sino alternativas. Y mostrarse generoso en el distrito en el que vos mandás, va a ser bien recibido por la opinión pública. Y eso nos ubica más al centro que a la derecha", sonrieron. La apuesta intenta convertirse en la contracara del fallido acercamiento al cordobés José Manuel de la Sota, a quien Macri intentó seducir sin éxito para coincidir en un espacio electoral.
En el macrismo ya saben que el economista no aceptará participar en las elecciones bajo el sello PRO. La historia comenzó a tejerse seis meses atrás, luego de que Gabriela Michetti renunciara a ser candidata en la provincia. El ministro de Gobierno porteño, Emilio Monzó, a cargo del armado macrista en suelo bonaerense, buscó infructuosamente durante medio año construir un elenco de postulantes para mantener vivo el sueño presidencial de Macri en 2015. El economista Carlos Melconián y el ministro de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro, fueron algunos de los nombres que barajó Monzó para encabezar una posible lista, pero ambos vuelan bajo en las encuestas. Días atrás, el intendente radical de San Isidro, Gustavo Posse, se tiró a la pileta amarilla del PRO después de meses de coquetear con el partido y fotografiarse junto a Jorge Macri y Jesús Cariglino, sus colegas de Vicente López y Malvinas Argentinas. Con Posse, Monzó se anotó su primer poroto y selló el fin de la aventura de Montenegro como candidato. Ahora, la nueva alianza con Lavagna, le dará más oxígeno en el gabinete macrista. En ese escenario, Monzó está amenazado por las críticas de sus colegas, que le cuestionan estar al mando de un Ministerio de Gobierno que hasta ahora no resolvió los problemas electorales de Macri a nivel nacional. Ni los bonaerenses.
"Una vez que Lavagna decide cerrar con el PRO se rompe ese cerco que parece tener Macri con la clase dirigente, pero que no tiene con la gente. Igual una cosa es que Lavagna venga solo y otra que venga con los dirigentes peronistas atrás", explicó otro funcionario del macrismo. La intención del ex ministro de Economía es, desde el peronismo no kirchnerista, apuntalar un gran frente que incluya al PRO, que seguramente estará representado por Michetti como compañera en la fórmula de senadores. En ese puesto por ahora no aparecen ni el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, ni Diego Santilli. El ministro de Ambiente y Espacio Público y su "compañero" Cristian Ritondo, hasta ahora nexos del PRO con el PJ, serán los más perjudicados con el ingreso de la variante peronista que encabeza Lavagna.
"Todavía no podemos decir que hemos parido una criatura, pero ya empezaron los dolores de parto. Si hay vocación de unidad y se comprende que es fundamental hacer una buena elección, se va a dar. Hay que ser humildes y dejar de lado los vedetismos", advirtió a Tiempo Argentino Carlos Brown, uno de los principales armadores peronistas en la provincia. El "Tato" reivindica a Cariglino como un hombre del Peronismo Federal antes que del macrismo. Afirma que cada vez que el intendente de Malvinas Argentinas aparece en una foto con Mauricio Macri lo hace en carácter de embajador del PJ no kirchnerista. Bajo esa etiqueta también aparecen los dos pesos pesados de la CGT disidente, Hugo Moyano y Gerónimo Venegas, reconocidos tanto por su poder sindical, como por su mala performance en las encuestas. Esa curiosa característica no los alejará del armado: serán cruciales, especialmente por la cantidad de fiscales que aportarán para disputar los votos de ese futuro frente opositor.
A la lista se suma De Narváez. El "Colorado" comenzó un voto de silencio y en el denarvaísmo se resisten a hacer cualquier tipo de comentario sobre futuras alianzas políticas. Saben que una palabra de más puede tener consecuencias funestas a la hora de completar las listas con los candidatos a diputados. Esa es otra coincidencia con el macrismo, que a pesar de haber cerrado los acuerdos desde febrero, prefiere guardar el factor sorpresa para las fechas de cierre previstas por la ley, y por ahora, mostrarse en movimiento. «


















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