La difusión de los audios de Spagnuolo y Karina Milei alteró a la Casa Rosada, que no logra contener la situación. La hermana del Presidente no está dispuesta a entregar a su círculo íntimo, y crece la disputa puertas adentro. Pedidos de renuncias. Intrigas por la caravana en Lomas de Zamora.
Por: Federico Mayol.
Poco más de una semana antes de que los audios de Diego Spagnuolo se filtraran a la prensa, el ex titular del la Agencia Nacional de Discapacidad visitó a Martín Menem en su despacho de la presidencia de la Cámara de Diputados. Hablaron un rato sobre los números del área y la posibilidad de aumentar los aranceles del nomenclador para las prestaciones. No hubo, según trascendió, ni un solo comentario sobre las conversaciones privadas del ex funcionario que se viralizarían días después, y que La Libertad Avanza conoció recién cuando fueron publicadas en los medios.
Desde ese momento, el Gobierno atraviesa una crisis sin precedentes que corroe el engranaje del sistema de toma de decisiones implementado por Javier Milei, y que en las últimas horas se deterioró aún más por la publicación de un par de audios atribuidos a Karina Milei, muy breves y superficiales en comparación con la verborragia de Spagnuolo, pero suficientes para activar luces de alarma en el corazón de la administración libertaria. Hasta ayer, no había indicios concretos de quién gestó esa grabación de la Secretaria General y cómo ese material llegó a la prensa.
El Gobierno reaccionó con rapidez, al revés de la crisis por los audios del ex titular de la ANDIS, cuya respuesta fue lenta y errática. El viernes por la noche, un rato después de la filtración, el vocero Manuel Adorni sembró dudas sobre la veracidad del material, pero resaltó desde sus redes que “sería la primera vez en la historia argentina que se graba a un funcionario dentro de la Casa Rosada”. Confirmó, de esa manera, que la grabación difundida se corresponde con una reunión privada que la Secretaria General de la Presidencia mantuvo en la sede de Balcarce 50, un dato que, hasta esa publicación oficial, no había sido corroborado.
Hace semanas que el Ejecutivo perdió el control de la agenda pública, y de la situación política, judicial y mediática, en plena campaña electoral y en momentos de extrema sensibilidad del programa económico. Peor aún: erosionó la credibilidad de un proyecto que, para buena porción de la sociedad, había llegado a la Presidencia para terminar con la inflación -tal vez, su principal mandato- y liquidar viejas prácticas políticas. La difusión de los audios revoca ese encargo, más allá del resultado que pueda obtener en octubre. Los primeros estudios de opinión demuestran un aumento en la imagen negativa de Milei, y un impacto directo por el caso de las supuestas coimas.
En la previa, el Gobierno había logrado blindar el veto a las jubilaciones con media docena de votos, un triunfo módico pero central para Milei y Luis Caputo que hubiera significado un golpe letal al programa fiscal y que quedó opacado por el escándalo en Discapacidad y por una sucesión de derrotas en un Congreso en el que el oficialismo perdió autoridad. El jueves se reactivó la comisión por el caso $LIBRA y se eligieron autoridades, con Maximiliano Ferraro a la cabeza. El diputado de la Coalición Cívica no descartó que se cite a Karina Milei. Meses atrás hubiera sido impensado, e incluso hubo negociaciones con el kirchnerismo que impidieron esa citación a pesar de que, otra vez, hubo contactos con un sector del peronismo para que una diputada de ese espacio no presida dicha comisión.
Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, presidirá la comisión especial investigadora del caso $Libra
En la semana, el riesgo país superó la barrera de los 800 puntos. El viernes, el dólar oficial cerró en $1.360, los bonos y las acciones cayeron en la última jornada bursátil y se conocieron los datos de las compras de divisas durante el mes de julio: más de USD 3.400 millones -un 42% más que en junio- y consumos con tarjeta por USD 1.200 millones. Consultoras privadas recortaron las previsiones de crecimiento para este año, y el equipo económico se vio forzado a insistir con una suba exponencial de las tasas de interés para evitar presión sobre el tipo de cambio, con un previsible impacto negativo sobre la economía.
Una tormenta perfecta que desde la cúpula del gobierno libertario aseguran que estará despejada con el resultado del domingo 26 de octubre, pero cuyo impacto durante el proceso electoral, de casi dos meses, es aún imposible de predecir. En buena medida, porque la crisis desatada por los audios del lenguaraz Spagnuolo evidenció la fragilidad del proyecto libertario y el descontrol interno de una administración que Milei delegó en su hermana y el consultor Santiago Caputo, enredados en una disputa que volvió a poner al apellido Menem otra vez en el centro de la escena. “El Poder Ejecutivo es unipersonal, y lo ejerce el presidente. (Carlos) Menem no tenía dudas, yo me podía pelear con (Eduardo) Bauzá, pero cuando había que decidir, decidía Menem, no decidía ni Bauza ni yo”, recordó en la semana en Infobae en Vivo Alberto Kohan, un profesional de la política que en los ‘90 ocupó la Secretaría General que hoy está a cargo de la hermana presidencial.
En el seno del Gobierno se preguntan qué espera Milei para interceder. Tal vez la respuesta esté en el diseño de la administración de la gestión. La disputa interna en las entrañas del Ejecutivo volvió a reavivarse en los últimos días, y puertas adentro existen cada vez más dilemas en torno a cómo y cuándo tiene previsto laudar -si es que lo prevé- el Presidente en esa pelea que quedó bien expuesta en el cierre de listas bonaerense, que se recalentó con la ventilación de algunas licitaciones públicas relacionados con empresas del presidente de la Cámara baja, y que recrudeció inevitablemente con los audios de Spagnuolo. Milei mantiene una injerencia total sobre el programa económico, construyó un vínculo “simbiótico” -así lo define- con “Toto” Caputo, pero se desligó de buena parte de la gestión, incluso en áreas sensibles como Justicia o la SIDE, por citar solo dos ejemplos. Debe ser la primera vez, por caso, que el jefe de los servicios de inteligencia -Sergio Neiffert- no es un funcionario de plena confianza del jefe de Estado. Neiffert, un viejo operador político del Gran Buenos Aires, ni siquiera conocía al presidente cuando se lo propusieron. Hay decenas de casos similares. La SIDE es un área controlada por Caputo y sus socios. El consultor avanzó sobre ese rubro y otras áreas claves de la administración cuando Nicolás Posse abandonó el gabinete y el Presidente tuvo que instrumentar un nuevo sistema de toma de decisiones que bautizó como el ”triángulo de hierro”.
Nicolás Posse fue uno de los primeros funcionarios eyectados de la Casa Rosada (Foto: Franco Fafasuli)
En los últimos tiempos, ese triángulo empezó a oxidarse, el sistema entró en colapso y se reavivó la interna entre Las Fuerzas del Cielo y los Menem, en particular con Eduardo, “Lule”, el colaborador más cercano e íntimo de Karina Milei que quedó salpicado por los audios del ex titular de las ANDIS que dejaron al descubierto una posible red de coimas enquistada en el seno de la ANDIS.
Fuentes inobjetables de LLA aseguraron que, por ese escándalo, Caputo volvió a pedir a viva voz la cabeza de “Lule”, y que a la hermana del presidente no le habría caído nada bien ese pedido. En el círculo rojo circuló incluso en la semana una versión que habría salido de boca del propio Caputo: “O se va él o me voy yo”. La frase no pudo ser corroborada.
El viernes, en altas fuentes de Casa Rosada abundaron en que no hay ninguna posibilidad de que “Lule” Menem deje su cargo. “Armó el partido, es de absoluta confianza de Karina, no hay manera”, admitieron. Rechazaron, además, que exista material fotográfica que comprobaría una vinculación estrecha con Jonathan Kovalivker, el más audaz de los hermanos dueños de la droguería Suizo Argentina que ideó el negocio de provisión de medicamentos de alto costo con el Estado. Es más: en estas horas todavía se insinuaba con la opción de que el funcionario sea promovido, hacia fin de año, a otro cargo de mayor jerarquía. Una verdadera osadía.
El Gobierno corre de atrás desde que estalló el escándalo. Todos los esfuerzos se concentraron en contener la crisis. Una estrategia reactiva para una administración acostumbrada a la proactividad del relato oficial. Hasta este viernes, el desconcierto era absoluto. Al vacío comunicacional de los primeros días, con la salida de Spagnuolo, le siguió una estrategia de defensa en manos de “Lule” y Martín Menem que no fue consensuada, ni compartida, por Santiago Caputo. El ex funcionario pasó de ser abogado personal del Presidente a ventilar posibles delitos del entorno presidencial. Cuando se agotaron las instancias de negociaciones por una posible defensa, Milei lo tildó de “mentiroso”, y dijo que lo llevaría a la Justicia. Hasta ayer no había novedades al respecto.
Caravana de La Libertad Avanza en Lomas de Zamora
El Presidente formuló esas declaraciones en la accidentada caravana de Lomas de Zamora, el miércoles, que duró apenas un puñado de minutos y cuya evacuación intentó ser explotada públicamente por la Casa Rosada. Fue un evento extraño. En la previa, desde el municipio peronista que conduce Federico Otermin se comunicaron con el sector de Sebastián Pareja para evitar cualquier tipo de disturbio. Llamó la atención que, la noche previa, dirigentes libertarios ya preveían algo inusual: “Parece que va a dar que hablar la cosa”, confiaron a este medio. Más llamativa fue la decisión de la seguridad presidencial de autorizar una caravana de esas características en un distrito peronista de la tercera sección electoral, a media tarde de un día laborable, en una de sus arterias principales, en un conurbano que hace meses exhibe una caída del consumo y un crecimiento del malhumor social. Mucho más sugerente si se compara con el impresionante operativo desplegado en torno a Karina Milei en el evento del sábado anterior, en La Matanza: varios anillos de seguridad y la imposibilidad de dejar el lugar una vez que la hermana presidencial llegara, y hasta que abandonara el mismo. ¿Por qué Casa Militar permitió una puesta en escena así, más allá del repudiable acto de vandalismo contra el jefe de Estado?
Ayer, la Secretaria General de la Presidencia debía estar en Azul y Olavarría, para apuntalar la campaña bonaerense, pero las visitas fueron suspendidas el día anterior, después de los incidentes en Corrientes, incluso antes de que se filtraran los nuevos audios con sus supuestas declaraciones.
Karina Milei junto a "Lule" Menem y Martín Menem
Esa difusión instaló una variable aún más peligrosa para el gobierno que el contenido de los audios de Spagnuolo con la posible comisión de delitos, que fue intervenido durante meses en circunstancias que aún no fueron esclarecidas: la posibilidad de que a la hermana del Presidente, la funcionaria de mayor relevancia, la grabaran en su intimidad, en la oficina, como resaltó Adorni, un lugar cuyo ingreso es custodiado de manera celosa por ella, que confía en poquísimos colaboradores. “Lule” Menem es uno de ellos.
Esa hipótesis abona el descontrol interno, y la sensación de vulnerabilidad: nadie sabe en la cúpula del Gobierno con qué material cuentan los medios. El viernes había gestiones urgentes de operadores cercanos al Ejecutivo para desactivar nuevas difusiones. El martes, en la cena de la Fundación Universitaria del Río de la Plata (FURP), en la Rural, el ministro Mariano Cúneo Libarona se sinceró frente a un escenario desconocido. En paralelo, las gestiones en manos de Santiago Viola para convencer a Spagnuolo de consensuar una estrategia conjunta frente a la investigación judicial fueron infructuosas. A fines de esta semana, el ex funcionario designó a sus propios abogados, con sobrada experiencia penal en los tribunales federales. El fiscal Franco Picardi y el juez Sebastián Casanello avanzaron la primera semana con rapidez, y se aseguraron el resguardo de la prueba. Ese mismo día, allanamientos en la ANDIS y la droguería Suizo Argentina demoraron horas. La clave podría estar en los correos electrónicos. Jonathan Kovalivker mantiene desde hace años vínculos muy estrechos con el sistema político mientras su padre, Eduardo, se radicó en Uruguay. Hay una buena cantidad de ex funcionarios del PRO que esta semana se pusieron más nerviosos que de costumbre.
Jonathan Kovalivker
En ese contexto, el oficialismo nacional se someterá el próximo domingo a una prueba de fuego: las elecciones bonaerenses que, según los sondeos que consumen en Casa Rosada, podrían darle a Axel Kicillof un buen resultado, un aire fresco a su proyecto 2027 y un respaldo a la decisión de desdoblar el calendario provincial frente a la resistencia del kirchnerismo. En la tercera sección electoral se pronostica una derrota muy holgada para LLA. La pregunta es por cuánto. En la primera sección -el martes cierra la campaña el gobernador junto a Gabriel Katopodis, y en esas horas hará lo propio Milei en Moreno-, los números arrojan un escenario mucho más parejo. Se suponía que era dónde el Gobierno debía sacar más ventaja. “Perdemos la provincia por cinco o seis puntos”, arrojó el viernes una alta fuente libertaria.
Hoy, los libertarios tendrán una mala jornada en Corrientes, en la elección ejecutiva en la que la familia Valdés aspira a revalidar su reinado provincial, preferentemente en primera vuelta. Karina Milei y los Menem definieron priorizar el armado violeta y postularon a Lisandro Almirón, en soledad, frente a la resistencia del sector de Caputo que reclamaba internamente una alianza con Gustavo Valdés, recientemente incorporado al bloque Provincias Unidas.
Gustavo Valdés
La disputa entre Caputo y los Menem alcanzó un punto de no retorno. Tanto que hasta llegó a un club de fútbol que acaba de cerrar sus listas: el oficialismo en esa institución recibió pedidos para marginar a algunos de los integrantes del staff de Santiago Caputo. La gestión fue infructuosa.
El dilema que recorre al Gobierno es si Milei está dispuesto o no a desarmar el sistema de toma de decisiones del “triángulo de hierro”. Es decir, si está dispuesto o no a desbalancear el management de la administración que implementó cuando echó a Posse, en teoría, un amigo entrañable desde los tiempos del sector privado. Para ser más preciso: si dispondrá o no que Caputo pierda poder y le saque el control de algunas de las áreas en las que avanzó cuando el ex jefe de ministros dejó el gabinete. “Milei y Karina lo están meditando”, subrayaron. En ese caso, surge otra duda: ¿Quién o quiénes se harían cargo de esas áreas y de los vínculos que el consultor cosechó en estos tiempos? En la cúpula de LLA reconocen que no cuentan con gente con experiencia. ¿Podrían apelar a viejas figuras del PRO? Hay dirigentes con el traje listo.
Sí hay una coincidencia casi total en que, a fin de año, habrá una reorganización de la administración, frente a la necesidad urgente de oxigenar una gestión en la que, en múltiples oficinas, los expedientes avanzan a pasos muy lentos. Hay todo tipo de versiones. El Ministerio de Justicia es un área que hace rato está en el ojo de la tormenta, más allá de los cambios obligados por los ministros-candidatos, como Patricia Bullrich y Luis Petri. El futuro de Adorni, que prevé primero asumir como legislador porteño, también es una incógnita. Lo mismo sucede con Guillermo Francos: Milei lo empoderó para tratar de cortar la sangría entre su hermana y Las Fuerzas del Cielo pero no lo dotó de mayor poder. Podría hacerlo.
En el Gobierno se madura una reorganización de la gestión en base a un supuesto éxito electoral en octubre. Si ese resultado no es lo abultado que se prevé, será un problema para Milei. Más allá de que, para el 26 de octubre, faltan todavía casi dos meses. Una eternidad en esta Argentina descontrolada.
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