Mantuvo la incógnita hasta el final y a pesar de que la ronda de nombres giró en los últimos días sobre otros candidatos, designó a su ministro de Economía. Una señal a La Cámpora.
“La medida más importante (de este Gobierno) fue la recuperación de los fondos de las AFJP, y la persona que vino a proponerlo fue él, que vino a decirme que el mundo ya no sería el mismo y que había que adaptarse. El es el hombre que me va a acompañar”, anunció CFK desde el atril del quincho de Olivos. Había gobernadores, estaba todo el gabinete, funcionarios nacionales y provinciales, militancia y hasta artistas.
“Por la manera en que saltó Aníbal (Fernández) a saludarlo tan contento, como si hubiera ganado en Feliz Domingo, se notó que ninguno de ellos lo sabía”, resumió ante este diario un asesor de la Casa Rosada. Era cierto. Ninguno lo sabía. Sólo ella y, muy posiblemente, el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini. También Florencia y Máximo, sus hijos, que la acompañaron en el acto.
La designación de Boudou supone varias cosas. En primer lugar, que Cristina optó por un hombre “leal”, un “cristinista” de la primera hora, que suele pasar largas horas en Olivos o en la Rosada con ella, tomando las decisiones más importantes. En segundo lugar, eligió dar la señal de que la economía de su segundo mandato profundizará el modelo actual, y que la inflación no es un tema de principal preocupación para el Gobierno.
En tercer lugar, suma tensión con el Grupo Clarín, porque Boudou fue uno de los ministros más activos en el discurso contra el multimedio. También contra algunas grandes empresas, como Techint, que mantienen una pelea con CFK por la desginación del director por parte de la Anses. “Necesito alguien a mi lado que no le tenga miedo a las corporaciones, que no le tenga miedo a los preconceptos, a las cosas establecidas, porque en serio que ha cambiado el mundo, y va a seguir cambiando”, graficó la jefa de Estado.
Otras de las medidas que se profundizarán, seguramente, será la Asignación Universal por Hijo, otra medida tomada por Boudou como ministro y por su compañero de gabinete, Diego Bossio.
Boudou también significa una incorporación a la primera esfera de La Cámpora, con quien sostiene un vínculo muy estrecho. Y, sobre todo, de la presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, que fue una de las primeras militantes de los derechos humanos en apoyarlo cuando fue pre candidato a la jefatura de campaña porteña. Boudou salió a respaldarla públicamente tras el escándalo con Sergio Schoklender.
“Nuestro vicepresidente debe ser un hombre que en Senado defienda los intereses de este modelo”, asestó desde el atril la Presidenta. Empezó, así, con la embestida contra Cobos. El vicepresidente actual rompió definitivamente con el espacio cuando votó en contra de la resolución 125, en julio de 2008. Y para el kirchnerismo, se transformó en el principal jefe de la oposición. “La definición del vicepresidente ha cobrado importancia por las cosas que les han pasado a los argentinos y a las instituciones y a esta Presidenta”, recordó. Y pidió no silbarlo. “Ya está”, apaciguó al público. Cristina le perdonó a Boudou su pasado neoliberal en el CEMA, aunque no lo dijo directamente.
“Además de confiar en las calidades y cualidades de Amado, sobre todo, lo he valorado porque lo importante no es haber pensado siempre o haber tenido la misma orientación toda la vida”, dijo. Y añadió: “Lo importante es saber cambiar cuando el mundo cambia, y saber interpretar y decodificar, y opinar de una manera, como hemos opinado nosotros, los que siempre, desde muy jóvenes, estuvimos encuadrados, o militando en un espacio político e ideológico. Eso tiene un valor”, justificó Cristina. De la carrera presidencial quedaron varios. Algunos de los más leales, como Zannini o el secretario de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina. También desechó la oportunidad de poner a un gobernador.
El martes, Cristina anunció su reelección, pero no confirmó a su vice. En el medio tuvo largas conversaciones en Olivos. El jueves, en una de ellas, estuvo hasta entrada la noche Amado Boudou, junto a Florencio Randazzo y el propio Abal Medina. Fue, precisamente con el secretario de Comunicación, con quien Boudou mantuvo el abrazo más largo y emotivo.
Es que tiene una estrecha amistad y pasó los últimos dos días varias horas con él. El viernes almorzó con Abal Medina, y los dos sabían que estaban en la grilla. Ayer, el día de la unción, el ministro almorzó en Happening (Puerto Madero) con Diego Bossio (ANSES); el segundo de Abal Medina, Lucas Nejamkis, el intendente del Partido de la Costa, Juan de Jesús y su padre, legislador, que lleva el mismo nombre; Juan Zabaleta y Miguel Cuberos, sus principales asesores y un puñado de diez personas más. Luego fue a su casa, también en Puerto Madero, a cambiarse. Y partió rumbo a Olivos.












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