En una nueva muestra del manejo personal que tiene de los tiempos políticos, la Presidenta sorprendió con el anuncio cuando ya se esperaba que lo hiciera sobre el cierre del plazo legal.
El inesperado discurso en la Casa Rosada dejó con la boca abierta a propios y extraños, como los tenía acostumbrados Néstor Kirchner, en una demostración acabada de que se trataba de un matrimonio político en el que ambos compartían la importancia de marcar los tiempos y los climas. Y así fue ayer.
“Yo siempre supe lo que tenía que hacer –dijo Cristina, en las primeras palabras que hicieron entrever la importancia del anuncio que se avecinaba–; lo supe, inclusive, el 28 de octubre en este mismo lugar. No por inteligente ni de ambiciosa, lo supe cuando miles y miles que pasaron por aquí a despedirlo por última vez, me gritaban ‘fuerza Cristina’.
Y hoy todavía, cada vez más, ese ‘fuerza Cristina’, siempre supe, porque siempre he tenido un alto sentido de responsabilidad política, histórica y personal respecto de lo que debía hacer”. “Che gorila, che gorila, no te lo decimos más, si la tocan a Cristina, que quilombo se va a armar”, habían cantado minutos antes los funcionarios en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos, el lugar donde nació ese cántico, durante el largo y multitudinario velorio de Kirchner.
Había sido en respuesta a la crítica presidencial a quienes “con letras de molde”, como le gusta referirse cuando habla de algunos medios de comunicación, habían señalado que el fin de semana pasado a El Calafate se había dedicado a “descansar y a pensar qué iba a hacer”. “Fui a acompañar [a mi hijo] en el primer Día del Padre, una cosa tan simple y tan sencilla que creo que no necesita de psicólogos ni de médicos”, dijo, en una declaración en la que confirmó que los contrincantes que eligió no son ni Eduardo Duhalde ni Raúl Alfonsín, sino algunos medios de comunicación, entendidos como parte de una corporación.
MEDIOS.Una hora antes de que Cristina se parara frente al micrófono, en cadena nacional, el secretario de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina, había recibido en su despacho del segundo piso de la Casa Rosada al presidente de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, Gabriel Mariotto, dos de los funcionarios que más pelearon por la ley de medios.
Hace al menos dos meses, el dirigente de Lomas de Zamora tenía en carpeta anunciar con Cristina la entrega de frecuencias a universidades, tal como prevé la ley, y la licitación de otras 220, para medios privados y sin fines de lucro. Y ayer, tras el anuncio, las frases de Cristina se resignificaron: “La televisión argentina tuvo en su primera transmisión el discurso de Eva Perón, 17 de octubre de 1951.
Ahí Evita pronunció aquella famosa frase ‘Aunque deje jirones de mi vida en el camino’ y también allí confirmó lo que le había dicho al país un 31 de agosto cuando ratificó que no iba a acompañar al general Perón en la fórmula para las elecciones del año ’52”, dijo, al presentar el acto.
“Yo repaso estos cuatro años y en julio del 2008, cuando apenas esta Presidenta, que había sido electa por más del 45% de los votos, estaba ejerciendo el poder, muchos medios de comunicación ya habían ungido un presidente, a la sazón, también vicepresidente de esta Presidenta”, declaró la jefa del Estado, en otro tramo de su discurso.
“BASTA”. “Me hubiera gustado hacerlo cuando vencía el plazo electoral, como lo hicimos también con la Ciudad de Buenos Aires. Pero bueno, aquí estamos: vamos a someternos una vez más, como lo he hecho siempre.”
Las palabras de Cristina sonaron como música para los oídos de muchos dirigentes que se habían acercado para escuchar en anuncio de un plan de televisión digital y se vieron ante el anuncio de la reelección. “Borombombom, borombombom, para Cristina la reelección” y “Yo soy argentino, soy soldado del pingüino”, fueron las dos canciones que hicieron retumbar.
Ella replicó con agradecimientos, una y otra vez, a los gestos de apoyo recibidos desde el fallecimiento de él. Cristina dijo que esa expresión de “fuerza” la siente no sólo como “un mensaje de solidaridad, de consuelo”, sino también como un “no aflojes, seguí adelante, acá estamos con vos”.
Y fue por eso que, según afirmó, durante el fin de semana decidió decir “basta” a la especulación de los medios sobre su decisión. La Presidenta estuvo acompañada por los gobernadores Daniel Scioli (Buenos Aires), Oscar Jorge (La Pampa), José Alperovich (Tucumán) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero); el gabinete de ministros en pleno; el candidato porteño Daniel Filmus –a quien le dedicó palabras elogiosas–; el intendente de José C. Paz, Mario Ishii; los titulares del Senado, José Pampuro, y de Diputados, Eduardo Fellner; los presidentes de Radio Televisión Argentina, Tristán Bauer, y del INCAA, Liliana Mazure; los dirigentes de La Cámpora y una veintena de artistas.
Con ese auditorio, Cristina finalizó así su discurso: “Mi compromiso es irrenunciable e irrevocable, no solamente por su memoria, por su legado, sino, fundamentalmente, por los jóvenes que tanto esperan de este nuevo país y en el que espero ser un puente entre las nuevas y viejas generaciones. Creo que ése debe ser mi rol: un puente entre las nuevas generaciones y las anteriores; y como yo, que tomamos la posta de otros y seguimos adelante para construir esta Argentina que estamos viviendo entre todos”.














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