La confianza de Pulti, los coqueteos de Arroyo y las dudas de Vilma

La confianza de Pulti, los coqueteos de Arroyo y las dudas de Vilma

Las encuestas favorecen al intendente mientras el líder de la Agrupación Atlántica negocia con massistas y macristas y condiciona a Baragiola.

Primero eligió a Daniel Scioli por sobre Florencio Randazzo. En las últimas horas, optó por Julián Domínguez frente a la opción de Aníbal Fernández. Con estos dos posicionamientos, Gustavo Pulti dejó en claro cuáles son sus precandidatos favoritos dentro de la Primaria del Frente para la Victoria de cara a agosto. Las definiciones, innecesarias desde lo pragmático (el nombre de Pulti se incorporará a la boleta de todos los candidatos), conllevan un riesgo: que el otro precandidato le haga pagar el costo. Pero para el intendente son importantes desde lo político. “Nos estamos alineando con un sector que apuesta a estos dos nombres”, deslizaron desde el pultismo.

Sin embargo, todo esto no hubiese ocurrido sin otro factor fundamental: los números le sonríen. Desde hace un tiempo, Pulti se muestra confiado en que será el primer dirigente en la historia de Mar del Plata en ser electo intendente por tres períodos consecutivos. La mayoría de las encuestas lo dan primero, con bastante margen. Además, el panorama opositor también lo beneficia. Carlos Arroyo no define su rumbo y coquetea con el massimo y el macrismo a la vez. Ese accionar sinuoso condiciona a Vilma Baragiola.

Pulti todavía mantiene viva su estrategia de conformar un frente marplatense que suplante la primaria del Frente para la Victoria y así no perder del todo el carácter vecinalista de Acción Marplatense. Sin embargo, sabe que en 2015 está en juego la definición del modelo de país y que, a la hora de votar, la gente le prestará atención fundamentalmente a la boleta presidencial. Por eso, decidió abandonar la habitual postura neutra y elegir una figura presidencial. La relación con Mar del Plata, las encuestas y la presión de Aldrey Iglesias, entre otros, fueron los argumentos que motivaron al jefe comunal a confirmar su apoyo a Scioli.

En el equipo de Pulti no reniegan de la decisión. Saben que el mandatario provincial es la apuesta segura. Sin embargo, también son conscientes de que el pronunciamiento no será gratuito. Randazzo aún no visitó Mar del Plata desde que Pulti dijo que quiere que Scioli sea presidente. Lo hará, más temprano que tarde, y seguramente no será tan mesurado como lo fue este miércoles el jefe de Gabinete de la Nación, quien le restó importancia al apoyo del jefe comunal a Domínguez.

Randazzo eligió confrontar con el gobernador y marcar claramente las diferencias. Y con ese rumbo se enfrentará con todos aquellos que se paren en la vereda sciolista, la vereda que camina Pulti.

Hoy, varias encuestas dan a Pulti por encima de los 30 puntos, mientras que sus principales competidores oscilan entre los 25 y los 20. En algún momento, la posibilidad que Vilma y Arroyo compitieran en una gran primaria opositora supuso un riesgo concreto  para las aspiraciones de Pulti. Hoy, esa posibilidad, parece cada día más lejana, y el jefe comunal se siente más seguro.

Ya hemos repetido de qué se trata el fenómeno Arroyo: un dirigente, prácticamente sin estructura, que arrastra, como mínimo, un caudal del 15%de los votos. Las peleas mediáticas de Acción Marplatense y la UCR a lo largo del último año y medio le permitieron superar ese piso y convertirse en una opción real de poder. Y el exZorro Gris quiere hacer valer esos votos.

Emiliano Giri tiene dos objetivos: lograr fortalecer su espacio dentro del Pro y sumar a Arroyo a ese armado. Cuando inauguró un local partidario, se mostró más cerca de lo segundo que de lo primero. El líder de Agrupación Atlántica estuvo presente en el acto, pero no lo acompañó ninguna figura del partido. Mauricio Macri, que había visitado Mar del Plata días antes, ni siquiera lo nombró.

En las últimas horas, parece haber ganado terreno en su primer objetivo. Emilio Monzó, principal armador del macrismo y uno de los que más resistía el ingreso del empresario al Pro marplatense, perdió algo de poder en manos de Jorge Macri, con quien Giri tiene una excelente relación.

Pero al mismo tiempo también hubo cambios en el plan de incorporar a Arroyo. Desesperado por la caída en las encuestas, Sergio Massa habló personalmente con el concejal para ofrecerle ser precandidato a intendente por el Frente Renovador en General Pueyrredon. Arroyo le pidió lo mismo que a todos: tener lugar en la lista de legisladores provinciales e incorporar gente de su entorno a la nómina de concejales. “Quedate tranquilo”, le habría prometido Massa.

¿Negociaciones selladas? Para nada. Tanto massistas como macristas cuentan que Arroyo no le cierra la puerta a ninguno. Incluso, a la posibilidad de ir con una boleta corta, sin candidato a presidente. Probablemente, el dilema se resolverá el 10 de junio a última hora, plazo para cerrar alianzas partidarias.

Los coqueteos de Arroyo, mantienen a Vilma expectante. Sabe que no es lo mismo ser la única precandidata del espacio o enfrentar a candidatos sin chances de vencerla que competir cara a cara con Arroyo. No solo se enfrentaría al líder de la Agrupación Atlántica, también competiría con varios sectores radicales que no están contentos con el manejo político de Baragiola en los últimos tiempos.

Puertas afuera, el entorno de Baragiola exhibe plena confianza de que el espacio conformado por la UCR, el Pro y la Coalición Cívica está encolumnado detrás de su postulación. Recuerdan la conferencia en conjunto con Macri y anuncian otra con Elisa Carrió para este viernes. ¿Y Ernesto Sanz? El hombre de su partido apenas le concedió una foto a las apuradas en un café. Cuentan que la relación entre ambos no es la mejor.

Éste es el panorama para definir quién se sentará en el sillón principal del Municipio a partir del 10 de diciembre. Uno con más chances y otros dos que buscan acercarse. Faltan pocas curvas para la bandera a cuadros. Cualquiera puede pasar al otro. Cualquiera se puede despistar.

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