Boudou, el "cocinero ayudante" que no para de amasar poder

El candidato a vicepresidente suma influencia y ya se perfila como figura central del kirchnerismo
Cristina Kirchner lo llamó su "cocinero ayudante" y él sonrió. La metáfora gastronómica no es menor si -como refirió la Presidenta, ayer en plena conferencia en el Salón Sur de la Casa Rosada- el guiso para preparar es el rediseño del próximo gabinete y la estrategia ante un eventual segundo mandato.

La escena, simbólica, pincela el rol cada vez más influyente de Amado Boudou, candidato a vice y, hasta diciembre, ministro de Economía. Nadie duda en el Gobierno de que se convertirá en un hombre de peso en la próxima etapa. Después del aplastante triunfo, pidió a sus más íntimos cautela y continuar con el mismo esquema de trabajo: recorridas de campaña por los distritos que le asigne la Presidenta, articular con todos los sectores del kirchnerismo y, definitivamente, erigirse como referente natural de la Capital.

"Va a hacer equilibrio dentro del Gobierno, avanzando con pie de plomo", confió a LA NACION un funcionario de los que participan en la sobremesa de los viernes en Olivos. Así, buscará hacer pie en su papel más político sin herir susceptibilidades entre sus pares del gabinete. Si se confirma el triunfo en octubre, más allá de su rol institucional en el Senado se abocará a la gestión y dividirá su tiempo entre la Cámara alta y el despacho que corresponde al vicepresidente en el primer piso de Balcarce 50. Esa oficina, que casi no ocupó Julio Cobos, es el único reducto del edificio que no fue remodelado.

Aunque aún sin cronograma, el oficialismo buscará consolidar resultados electorales en distritos donde estuvo más ajustado, como Mendoza y Santa Fe. Allí, incursionará Boudou, según explicaron fuentes oficiales.

El compañero de fórmula no cede en su agenda intensa y variada: anteayer, día de las elecciones, almorzó y tocó en el estudio de grabación Del Cielito Records, pasó por el Palacio San Miguel, donde se instaló el centro de cómputos porteño, fue al búnker del hotel Intercontinental y acompañó en el piso 19 a la Presidenta, salió tres veces a la noche a hacer "pogo" con militantes de La Cámpora y fue a cenar con sus más allegados entrada la madrugada. Compartió una comida distendida hasta cerca de las 4 en el restó Aldo's, en Moreno al 300, con el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi; el viceministro de Economía y candidato a diputado, Roberto Feletti, y, entre otros, Juan Zabaleta, al frente de su equipo político.

Un hecho

Con una victoria de más del 50%, en el Gobierno consideran que la reelección es un hecho y ya se desataron las especulaciones. "Para hacer guiso de liebre primero hay que cazar la liebre, así que cacemos la liebre y después veremos cómo se arma", dijo ayer Cristina Kirchner en referencia a un futuro gabinete.

Lo cierto es que, porque sus jefes ocuparán otros lugares, quedarán vacantes el Ministerio de Economía (de Boudou), el de Agricultura (comandado por Julián Domínguez) y la Jefatura de Gabinete (de Aníbal Fernández). Se alejaría, además, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada; al menos así lo ha confiado a sus allegados, según supo LA NACION.

Los históricos como Alicia Kirchner, Julio De Vido y Carlos Zannini, funcionarios de Néstor Kirchner desde la gobernación de Santa Cruz, seguirían en sus puestos. En la Casa Rosada dan por sentado que La Cámpora, agrupación juvenil creada por Máximo Kirchner, sería premiada con un ministerio, aunque no de los más estratégicos. La organización ya fue beneficiada con cargos en las listas legislativas nacionales y provinciales.

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