Blindaje a Cristina para que no la perjudique el resultado porteño

Blindaje a Cristina para que no la perjudique el resultado porteño
Admiten que esperaban otro resultado. Ahora será el ministro de Economía quien tenga un rol más activo en las campañas para proteger la imagen presidencial

El análisis post electoral, la desilusión y los pases de factura quedaron reducidos a un fuerte debate interno entre la presidenta Cristina Kirchner y los principales miembros del gabinete. Ayer, en la Casa de Gobierno intentaron dar por cerrado el capítulo Ciudad de Buenos Aires y el mensaje fue el de mirar a las primarias nacionales del 14 de agosto.

La evaluación del resultado porteño fue hecho en las innumerables llamados telefónicos que cruzó la Presidenta con sus colaboradores más cercanos. Los teléfonos que estuvieron en línea directa con la Quinta de Olivos fueron el del ministro de Economía y candidato a vicepresidente, Amado Boudou; el del ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el de los secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina. Junto a Héctor Icazuriaga (titular de la Secretaría de Inteligencia), cada uno de ellos cumple un rol fundamental en el andamiaje K para la campaña nacional. Con algunos de ellos, Cristina también dialogó ayer por la mañana. Pero la orden fue tajante, cercar la Ciudad con una campaña meramente local y apoyar a Daniel Filmus y Carlos Tomada sin exponer la figura presidencial. “En la campaña para la primera vuelta la Presidenta nunca apareció. Ahora menos”, le dijo a El Cronista un colaborador presidencial.

A pesar del esfuerzo en bajar el mensaje de mirar para adelante, las caras largas aún seguían en la Casa Rosada. Apoyados en las encuestas que llegaban a diario y en la buena imagen presidencial, en el Gobierno confiaban en superar la barrera de los 30 puntos. Ese escenario hubiese sido una elección positiva para Cristina, que a su vez le hubiese dado un empujón importante en uno de los distritos que concentra la mirada y suele funcionar como una caja de resonancia a nivel nacional.

Es por eso que fue difícil maquillar el golpe electoral, aunque la intención es la de instalar la idea de que fue una buena elección comparada con la de 2007. “No fue lo que esperábamos”, admitieron en el entorno de un funcionario de la Casa Rosada.

La estrategia ahora es la de cerrar filas para resguardar la imagen positiva que tiene Cristina a nivel nacional.

Para ello quienes acompañarán a los candidatos K en las campañas regionales serán los ministros, y quien más pondrá el cuerpo a la campaña será Boudou. La Presidenta exhibirá su perfil de gestión para hacer campaña nacional y sólo se mostrará con los postulantes locales cuando se haga un anuncio para el distrito. Lo mismo ocurrirá con Santa Fe y Córdoba, donde el kircherismo no cuenta con un escenario favorable. A pesar de ello, en la Rosada confían en que un resultado negativo en estas provincias, que se sume al porteño, no hará peligrar un buen resultado de CFK a nivel nacional.

La idea de blindar a Cristina dejó sin efecto los tibios reclamos desde el PJ y el sindicalismo, que por el resultado porteño pedían un cambio en el rumbo para octubre.

La estrategia quedó clara ayer, cuando Boudou, junto a los ministros Alicia Kirchner y Julio De Vido, bajaron hasta la localidad bonaerense de Malvinas Argentinas para apoyar la candidatura a intendente del FPV de Luis Vivona, quien enfrentará al duhaldista Jesús Cariglino.

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