En el cierre de la campaña bonaerense, hizo un discurso con la vista puesta en su puja con el vicepresidente. “Si actuamos con seriedad, vamos a ganar en 2011 y en 2015 ”, aseguró.
Pese a que se trata de una elección interna, Alfonsín aprovechó la ocasión para posicionar su candidatura presidencial hacia 2011, en la que tiene como rival principal al vicepresidente, Julio Cobos. “Si actuamos con seriedad vamos a ganar en 2011, y si gobernamos con seriedad vamos a ganar también en 2015”, enfatizó ante la algarabía de las aproximadamente 4 mil personas que colmaron el club.
Todo su mensaje estuvo destinado a mostrarse como una renovación y una alternativa a las estructuras clásicas de la UCR. De hecho, los carteles invitaban a ser parte de “un nuevo radicalismo”.
“Hay dos proyectos en la Provincia: un radicalismo que cree que no se le puede ganar al PJ, y otro que cree que están dadas las condiciones, porque ellos (el PJ) vienen haciendo muy mal las cosas. Algunos aspiran a meter tres o cuatro diputados más para controlar al Gobierno, nosotros queremos ser gobierno y que nos controlen otros”, se diferenció. Storani había ahondado las fisuras cuando horas antes dijo que Alfonsín “cuenta con el indisimulado apoyo del Gobierno de los Kirchner y de personajes destructivos como Carrió”.
La nacionalización de la interna se vio reflejada también en el importante respaldo de dirigentes de diferentes puntos del país que recibió Alfonsín. Liderados por Gerardo Morales, en el acto de ayer también estuvieron el ex gobernador chaqueño Angel Rozas, Mario Negri, Ricardo Gil Lavedra, Ulises Forte; Eduardo Costa y Atilio Benedetti.
Son todos dirigentes que esperan que Alfonsín logre vencer en la interna a Leopoldo Moreau y Federico Storani, históricos caciques en la Provincia a quienes responsabilizan por el bajo desempeño que el partido tuvo en las últimas elecciones en el principal distrito del país. Sostienen que para tener aspiraciones de llegar a la presidencia en 2011, el radicalismo necesita renovarse en la Provincia de Buenos Aires.
Alfonsín les mandó un mensaje cuando dijo que para ellos “no es indiferente lo que ocurra en la Provincia para continuar con el proceso de renovación y cambio que llevará al radicalismo al gobierno”. Esa frase fue un homenaje evidente a su padre, a quien recordó en un pasaje: “El cumplió con su deber y ya descansa en paz. Nosotros vamos a cumplir con nuestro deber”.
Cuando le tocó hablar, Morales alentó a Alfonsín en su cruzada: “Sos una bandera que nos va a liderar y que va a llevar las banderas del radicalismo por el país”. Los militantes respondieron con un “es para Cobos que lo mira por TV”.
La interna para elegir autoridades del radicalismo bonaerense se nacionalizó porque Alfonsín y Cobos saben que el resultado de la elección es decisivo en la puja hacia 2011.
El vicepresidente buscó despegarse de la interna y se mostró “prescindente” (ver página 9). Sin embargo, gran parte de los cobistas del territorio bonaerense están militando en las listas del sector que encabezan Federico Storani y Leopoldo Moreau, históricos dirigentes que vienen conduciendo el partido en las últimas décadas, que se aliaron en esta ocasión al intendente de San Isidro, Gustavo Posse (aliado a Cobos), que les garantiza un importante caudal de votos en la primera sección electoral. En ese sector, además, se encolumnó Daniel Katz, que es el principal representante de Cobos en Diputados.
Las denuncias cruzadas tiñen los comicios
La interna del radicalismo bonaerense ya quedó envuelta en un terreno farragoso a raíz de las denuncias de irregularidades que viene realizando el sector de Ricardo Alfonsín, que incluso llegaron a alertar sobre la posibilidad de que se produzca un fraude.
Hasta ayer por la tarde, el sector de Alfonsín todavía no había tenido acceso a los padrones definitivos de toda la provincia. Además, denunciaban que en algunos distritos, en especial en el Conurbano, había dirigentes del alfonsinismo, algunos de ellos candidatos, que estaban siendo borrados de los padrones. Además, tampoco estaban disponibles todavía las escuelas en las que se van a desarrollar los comicios.
El problema de los padrones se había iniciado hace unas semanas, cuando el sector de Leopoldo Moreau y Federico Storani, que manejan la Junta Electoral, no eliminaba del padrón a las personas con doble afiliación. Fue un reclamo que llegó a la Justicia, donde Alfonsín consiguió un pequeño triunfo.
Por otro lado, según sostienen los laderos de Alfonsín, es la primera vez que no se permite que fiscales de otros distritos del país colaboren en el control de los comicios. El sector de Moreau sostiene que es una decisión para evitar “infiltrados del kirchnerismo u otras fuerzas”. Para Alfonsín, esos fiscales eran importantes para el control en algunas zonas que califican de riesgo, como la primera sección electoral, donde pesa fuerte el intendente de San Isidro, Gustavo Posse.
Sin embargo, se puede desatar otra polémica tras la confirmación de la Coalición Cívica de que participará en la fiscalización












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