Todos en contra y a favor de Lavagna

Todos en contra y a favor de Lavagna

Por: Jorge Fontevecchia. Confirmando que muchas veces lo que se dice es una proyección de lo propio, Elisa Carrió le dijo “viejo”. “Yo competí con Lavagna y él ya era grande. Hay que dejarles lugar a las nuevas generaciones. No tiene ni físico para gobernar, que deje al hijo y se deje de jorobar”.

Confirmando que muchas veces lo que se dice es una proyección de lo propio, Elisa Carrió le dijo “viejo”. “Yo competí con Lavagna y él ya era grande. Hay que dejarles lugar a las nuevas generaciones. No tiene ni físico para gobernar, que deje al hijo y se deje de jorobar”.

Desde el kirchnerismo Alberto Fernández salió a decir que “a Lavagna lo están proponiendo para dividir la elección y llevarse un 15% de votos, están haciendo lo imposible para que Lavagna se convierta en un candidato atractivo”, pero “ningún candidato de Alternativa Federal puede ganar las elecciones. Hoy en día, si Macri quiere polarizar con Cristina Kirchner, pierde”.

Periodísticamente lo instalaron PERFIL, el primer medio que le dio la tapa, y Noticias: Operación San Lavagna: el tapado del círculo rojo

Las coincidencias en la crítica del kirchnerismo y Cambiemos son sintomáticas, a ambos Lavagna les genera cierta inquietud.

Confirmando, también, que se alardea de lo que se carece, voceros del Gobierno salieron a ningunearlo y dijeron a Ambito Financiero que “Lavagna no es un cisne negro de la política”, en textual respuesta a la primera tapa de un medio sobre su candidatura a fin de diciembre pasado en PERFIL, escrita por Gustavo González justo con ese título: Lavagna: el cisne negro de Macri y CFK. Y agregaron: “Nos conviene que juegue, nos sirve que haya muchos candidatos peronistas no kirchneristas de entre 8 y 12% de los votos, ese caudal va a ir luego a Macri en la segunda vuelta”. Con la insolencia de la  ignorancia acostumbrada, ven a “Lavagna como el sustituto ideal del desinflado Massa” porque funciona como “una colectora de votos antikirchneristas para el ballottage: “Necesitamos otro candidato que refuerce la teoría de los tres tercios”.

Pero hasta hace poco el macrismo no apostaba a los tres tercios, sino a los dos medios, aprovechando la polarización y ganar en primera vuelta sin ballottage gracias al miedo que genera la ex presidenta. Si como el Gobierno dice “Lavagna no modifica el escenario electoral”, algo lo modificó y Lavagna sería una de sus consecuencias. A los fines no modifica el hecho de que hubo un cambio de escenario, y tanto el Gobierno como el peronismo no K y el kirchnerismo están recalculando su escenario electoral. Y no solo a Alternativa Federal (el peronismo no K) le surgió un candidato, también al socialismo de Santa Fe y al radicalismo disidente de Cambiemos.

Santa Fe es un túnel de viento perfecto porque allí siempre hubo tercios: el socialismo, Cambiemos y el peronismo. Con el peronismo unido entre el kirchnerismo representado por Agustín Rossi y el peronismo tradicional, por Omar Perotti. En las elecciones de 2017 acordaron que Perotti no le presentaba competencia a Rossi en las listas para diputados y que en 2019 Rossi no le competía a Perotti en una interna para gobernador. Pero apareció como precandidata a gobernadora otra María Eugenia, Bielsa, a quien ubican como más cercana al kirchnerismo pero salió a decir que Lavagna no sería un mal candidato.

Quienes apoyan a Lavagna en la provincia en broma imaginan que tanto el socialismo como el peronismo lleven como candidato presidencial a Lavagna en Santa Fe, haciendo un todos contra Cambiemos, dos tercios desafiando a Macri.

Santa Fe, al igual que tantas provincias donde no gobierna Cambiemos, desdobló las elecciones y se vota primero a candidatos provinciales y, luego, junto con la boleta a presidente, a legisladores nacionales.

Por eso no solo el socialismo de Santa Fe empuja la candidatura de Lavagna, para poder poner a sus candidatos a diputados nacionales junto a un candidato presidencial que no sea ni Cristina Kirchner ni Macri, sino también los nueve gobernadores peronistas de Alternativa Federal, muchos de los cuales se aseguraron su reelección provincial desdoblando las elecciones pero temen quedar prisioneros de Cristina Kirchner en la lista de legisladores nacionales al ir junto a la de presidente, si no encuentran un candidato nacional con algún arrastre. Dilema que enfrentan, entre otros, gobernadores como Schiaretti en Córdoba, Gustavo Bordet en Entre Ríos, Mariano Arcioni en Chubut, y aunque él mismo no pueda ser reelecto, Juan Manuel Urtubey en Salta. Y otros a ser reelectos que, dependiendo del contexto, podrían estar con un candidato no kirchnerista, como los peronistas de Chaco, Domingo Peppo, y de San Juan, Sergio Uñac, quien a pesar de haber acordado con el kirchnerismo en su provincia fue uno de los primeros en sacarse una foto con Lavagna y decir que “tiene todas las condiciones para ser presidente”.   

El gobernador de Santa Fe dijo de Lavagna, después de visitarlo en las playas de Cariló, que “es una de las pocas figuras de la política argentina que genera consensos y que tiene en su haber el mérito de haber sacado a la Argentina de una crisis muy parecida a la que estamos viviendo, y de haberlo hecho con éxito. Un gran candidato a presidente porque es una figura de consenso, prestigiosa y valorada por los ciudadanos”.

Después, quien visitó a Lavagna en Cariló fue Miguel Angel Pichetto, quien en la misma línea dijo que “tiene una lucidez extraordinaria, es un hombre comprometido con la realidad, es muy activo y dinámico. Lleva muy bien su edad. Hay una tendencia en el mundo a la elección de hombres experimentados, el presidente de Estados Unidos (Donald Trump) está por cumplir 73 años”.

Pichetto puso énfasis en desarmar el ataque a la edad de Lavagna.

El mejor ejemplo fue la foto de Pichetto con Lavagna calzando sandalias con medias y bermudas que se convirtió en trending topic de Twitter por lo anticuado de la combinación. Pero quienes salen a criticarlo creyendo que con eso dañan la candidatura de Lavagna deberían tener cuidado de no estar potenciándolo, como sucedió con Trump, Bolsonaro y otros candidatos de signo ideológico contrario, como es el caso de Lavagna, quienes, mientras eran ridiculizados en algunas características de su personalidad, subían en las encuestas.

Con un par de fotos veraniegas y un look demodé se viralizó. ¿Habrá demanda por salir de la grieta?

Tanto hizo Cambiemos por lucir moderno, nuevo y cool que asoció esos significantes con el macrismo como significado. Y todos los votantes que opinen que el Gobierno fracasó, tanto porque instrumentó una política económica equivocada como quienes crean que  Cambiemos hace lo que hay que hacer pero lo hace mal, y por uno u otro camino asocie macrismo con fracaso, podrán –por oposición– asociar los significantes opuestos a algo positivo.

Con o sin medias, Lavagna se adueñó del verano político, en contra o a favor todos pasaron a hablar de él. No es poca cosa en donde solo había lugar para la polarización Macri-Cristina. Pero falta mucho, y entre lo mucho ver quiénes pagan los 50 millones de dólares que cuesta una campaña presidencial.

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