Felipe Solá: "Lo de Massa sólo es una especulación política, pero igual lo esperamos"

Felipe Solá:

El diputado nacional acaba de sumarse a la mesa de acción política del Partido Justicialista, donde se "cocina" la unidad. Su precandidatura y las picantes anécdotas de su libro.

Fue una semana de novedades para el peronismo y uno de los protagonistas fue el diputado Felipe Solá. Por estos días, el dirigente mezcla su actividad parlamentaria y partidaria con la presentación del libro que acaba de publicar: Peronismo, pampa y peligro, mi vida en la política argentina. El texto, escrito en un estilo coloquial y con ritmo de crónica,  tiene entre otros atractivos que es una suerte de breve biografía de un hombre que pasó los últimos 30 años en la cocina de la política. Participó, en lugares clave, de todos los procesos y vaivenes que recorrió el peronismo desde 1989. Esto, que para muchos puede ser la gran "contradicción" de los dirigentes con rodaje, es justamente lo que hace atractivo el relato personal que Solá vuelca en el texto.

Claro que en esta entrevista con Tiempo Argentino, el exgobernador bonaerense no hablará sólo del libro. La trastienda y las perspectivas del proceso de reunificación del justicialismo serán tema inevitable. El líder del flamante bloque Red por Argentina se sumó en estos días a la mesa de acción política del Partido Justicialista, en la que se pone la sal y la pimienta de la unidad de la principal fuerza de la oposición, que olfatea que tiene chances de ganar las elecciones presidenciales del año que viene. Y Solá ya se anotó para la carrera.

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En el despacho del diputado nacional, ahora, en esta tarde calurosa en mitad de la semana, ingresa Marco Enrique Ominami, el excandidato  presidencial de la centroizquierda chilena que en este momento se está dedicando al cine político.

Felipe tiene una agenda apretada, con reuniones una detrás de la otra.

Ominami comenta a los colaboradores del parlamentario que pudo aterrizar sin problemas a pesar del paro de Aerolíneas Argentinas. Solá se asoma por la puerta de su oficina, sale, y luego de saludar con un abrazo afectuoso al dirigente chileno,  invita a pasar a este diario.

–Estuvo en la mesa de acción política del PJ, ¿cómo viene la reunificación del peronismo?

–La unidad avanza. Lo puedo decir de este modo porque comparo la situación de hoy con la de hace un mes y la de hace dos meses. Si uno ve que una situación empieza a cambiar es porque hay una dinámica. Hay un viento que sopla en ese sentido. Existe una demanda de abajo hacia arriba por la unidad muy fuerte. Una parte de ese reclamo la hacen los peronistas, que tienen esa vocación  porque nos juntemos. Hay otra parte que viene de personas que no son peronistas, pero están muy enojadas y angustiadas por la situación. Te piden que nos unamos porque te ven político y quieren ganarle a (Mauricio) Macri.

–Usted viene de convivir políticamente con Sergio Massa durante bastante tiempo, ¿por qué cree que él se resiste a sumarse a la unidad? 

–Voy a ser muy claro. Es un cálculo político, que me parece que está cambiando. Yo me cansé de ese cálculo y me fui para acelerar las cosas en pos de la integración del peronismo, sin fijarnos  quién es quién y sacarnos cuentas. Claro que con esa premisa también estoy esperando que Massa recapacite y se sume. Si yo pido que no se pongan límites a la unidad, no puedo poner el límite en Massa. Si él quiere venir, mejor.

–¿Por qué recién ahora avanzó en este sentido? ¿Qué crítica tenía o tiene sobre el kirchnerismo y qué cambió?

–La primera crítica es que hay un sector de la militancia que piensa que aguantar los trapos es algo que sólo se hace en la calle y que eso es lo más importante. Ese no es el centro de la política. Es una parte. La mística es un elemento, pero no el único, y además es una mística a veces dogmática y sectaria. Ahora bien, si miramos las gestiones kirchneristas y las comparamos  con el gobierno actual, desde el punto de vista del bienestar de la población, el macrismo pierde por goleada en todos los frentes. ¿Cuando estuvo mejor el pueblo? No hay posibilidad siquiera de comparar. Yo fui opositor al kirchnerismo durante varios años porque tuve diferencias. Pero lo de Macri es muy grave y no tiene sentido debatir lo anterior.

–¿Cómo caracterizaría al gobierno?       

–Macri aplica recetas. Es un hombre que forma parte de la elite Argentina que siempre miró para afuera. Él se apoyó en el cansancio de una parte amplia de la sociedad, después de 12 años de gobierno, y ejecuta un programa que es absolutamente inviable para la Argentina. Desconoce 40 años de historia.

–Yendo a su libro, y tratando de conectarlo con la actualidad, usted cuenta  una anécdota, una reunión con (Eduardo) Duhalde, hace un año, en la que el expresidente le dice que la gente ya no cree en la dirigencia. Esta demanda de unidad, de abajo hacia arriba, ¿no indicaría lo contrario?

–Lo que ocurre hace tiempo es que a la gente le faltan resultados de la política y hay una prédica muy fuerte a favor del individualismo, conectada con la aparición de las redes, que horizontalizan la opinión. Eso debilita un poco la opinión del líder. De todos modos, yo creo que la sociedad espera una referencia que proponga un camino. No es fácil ocupar ese lugar, que la gente espere es una cosa y que el hombre surja es otra.

–En esa misma reunión, ahora retrocediendo en el tiempo, Duhalde dice que no optó por apoyarlo para presidente, en 2003, y se inclinó por Néstor Kirchner, porque usted no se mostró decidido a competir cuando él hizo circular el rumor…  

–Yo no estaba maduro para hacerlo. Lo tengo claro ahora, 16 años después. Néstor no se bajaba y hubiéramos tenido cuatro candidatos y podía entrar Ricardo López Murphy en segundo lugar contra (Carlos) Menem. Además yo había recibido la gobernación bonaerense porque era vice cuando renunció (Carlos) Ruckauf. No había sido elegido y, con la ayuda de la recuperación de la economía nacional, estaba sacando a la provincia de un pozo. Sentía una obligación con eso.

–Sobre el gobierno de Carlos Menem, del que usted fue parte, afirma que al principio se tomaban decisiones en el día a día. ¿Menem no tenía una visión del país? ¿Su modelo fue algo que se fue dando?

–Menem llegó confiado en su figura y su arrastre. Tenía quizás una idea provinciana de lo que era gobernar. Cuando se anticipó la entrega del poder, y hubo hiperinflación y saqueos, él cambió. Dejó atrás sus ideas peronistas nacionalistas. Le pareció que eso no iba servir. Se fue al otro extremo y terminó arreglando con Bunge y Born. Es un Menem pragmático, muy despierto. Tiene el defecto de creer que la derecha, el establishment continental, producía médicos y el peronismo curanderos. Él elige a los "médicos", sin darse cuenta de que esas recetas producían desastres. Pensó que si le aseguraba las condiciones que pedía el establishment local y extranjero habría un boom de inversión. Algo de eso ocurrió. Hubo un primer arranque fuerte de la globalización y luego la aplicación del 1 a 1 estabilizó la inflación y la economía despegó. Hubo cuatro años, hasta la crisis del tequila, en que el país creció, se tecnificó, tuvo aumento de salarios. Fueron años buenos para los trabajadores, pero al mismo tiempo se instaló un modelo vulnerable porque se basaba mucho en los depósitos de corto plazo. En el '95, Menem perdió a su hijo, renovó su mandato y a los pocos meses comenzó una caída muy fuerte de la economía real. Menem, a mi criterio, después de la muerte de su hijo, no volvió a ser el mismo. Ya no trabajaba como antes.

–¿Aquel gobierno peronista no se parece al de Macri?   

–Menem se sentía un innovador porque creía que había volcado al peronismo al capitalismo moderno. Encontró un ministro de economía muy potente. Tenía sólo eso. Cuando se fue Domingo Cavallo, lo que le quedó fue una clase política que funcionaba. Él se apoyó mucho en eso. Hay diferencias. Menem es un político que decidió ir para otro lado y Macri es parte de una elite, como dije antes, que está dogmáticamente apegada a ciertas recetas.

–Las muertes de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki ocupan un lugar importante en su libro…

–Sí. Fue la primera vez que tuve que ser responsable político del orden en una manifestación social. Hace cinco meses que era gobernador y era ingenuo del manejo policial. A mí y al ministro de ese momento nos pusieron un Valium, por decirlo de algún modo. Un sector de la policía, entre ellos el comisario asesino, Fanchiotti, nos convencieron de que respetarían las reglas que habíamos impuesto. Después de los asesinatos, el ministro renunció y ahí entendí lo complejo y difícil que sería el control de una fuerza de seguridad, que no necesariamente iba a seguir las reglas. Lo de Avellaneda fue una cacería. Mi decisión fue poner la cara y limpiar la plana mayor de la policía, y por supuesto la Departamental Lomas de Zamora, y nombrar un ministro que fuera completamente opuesto a lo que la policía esperaba: Juan Pablo Cafiero.

–Dice que ahora se da cuenta de que en 2003 no se sentía listo para ser presidente, ¿ahora sí?

–Yo no me propondría para ser precandidato si no pensara que tengo el aplomo, con la ayuda de todos, para gobernar. Sé lo complicada que será la situación que va a dejar Macri. El nivel de endeudamiento brutal que heredará quien venga, pero me siento capaz de asumir el gobierno. «    

Cristina va a México

La expresidenta Cristina Kirchner recibió formalmente la invitación para asistir a la asunción del presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, el próximo 1 de diciembre en el Distrito Federal de ese país.

Mauricio Macri había sido invitado y no estará porque será el anfitrión de la cumbre del G20, entre del 30 de noviembre y el 2 de diciembre. Su par de los EE UU, Donald Trump, cambió de posición y decidió que se quedará sólo un día en la cumbre para luego asistir a la toma de posesión de AMLO. Todavía no está confirmada la presencia de Vladimir Putin, presidente de Rusia, que también fue invitado por el mexicano y que estará en la reunión del G20 que se celebrará en Buenos Aires. Según trascendió en distintos medios, en el entorno de la expresidenta aseguran que está casi confirmada su asistencia a la asunción del nuevo presidente. CFK había hecho explícito su apoyo a AMLO antes de la votación. "Elecciones presidenciales en México. Andrés Manuel López Obrador es una esperanza no sólo para México sino para toda la región", escribió en Twitter.

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