Así lo expresó esta tarde el jefe del bloque Miguel Pichetto, en la reunión con su bancada, donde reconoció que salvo un milagro perderán el control de las comisiones. Admitió que serán minoría en la sesión preparatoria e intentó fortalecer al grupo anunciando que, pese a ello, conservarán el máximo cargo que tiene un senador electo, que seguirá en manos de José Pampuro. Antes, había decido no impedir el quórum para sesionar por temor a que una decena de sus senadores se rebelen.
Poco antes de esa definición el santacruceño Nicolás Fernández, el ala dura del kirchnerismo en el Senado, había fracasado en su último intento para conseguir algunos espacios más en las comisiones que al menos los deje con a la mayoría de los miembros en las de gestión, como Presupuesto y Asuntos Constitucionales.
La infructuosa misión la hizo ante el jefe del bloque radical, Gerardo Morales, quien tuvo otra jornada de idas y venidas junto al titular del peronismo federal, Adolfo Rodríguez Saá y AL pampeano Carlos Verna, convertido desde diciembre el árbitro de esta compulsa, que volcó hacia al bando opositor erigiéndose como gestor de seis senadores con bancadas cuasi personales enfrentados al oficialismo.
La propuesta que hace diez días selló este grupo no varió y la intentarán imponer mañana en la sesión preparatoria que comenzará las 15. Consiste en repartir entre la oposición la presidencia de 13 de las 25 comisiones permanentes y 8 de las 15 vocalías de cada una de ellas. Cómo máxima concesión, al kirchnerismo sólo le dejarían presidir las de gestión.
Los jefes del bloque oficial se retiraron de las negociaciones la semana pasada en rechazo a esta idea y hoy intentaron reformarla sin éxito alguno. Tenían una forma de demorar la negociación: no dar quórum para iniciar la sesión, para lo que será necesario al menos uno de ellos debido a que la cordobesa Norma Morandini todavía no juró. Una vez que lo haga se convertirá en el voto 37, el número que tuerce la paridad en la Cámara alta.
Según confiaron varias fuentes del Congreso a LPO esa jugada quedó descarada esta tarde cuando Pichetto y Fernández advirtieron que al menos una decena de los senadores de su bloque estaban dispuestos a bajar al recinto aún si desde la Casa Rosada pedían lo contrario.
Los más rebeldes son aquellos no deben sufrir las presiones que el matrimonio Kirchner hace sobre los gobernadores con dificultades financieras. Algunos son el misionero Luis Viana, el jujeño Guillermo Jenefres, la formoseña Adriana Bortolozzi, la riojana Teresa Quinquela o el sanluiceño Daniel Pérsico.
La fragilidad del oficialismo quedó a las claras en la breve reunión de labor parlamentaria que se realizó por la tarde. Allí Pichetto acordó sin problemas que la sesión comience a las 15 con la jura de Morandini y siga con la elección de autoridades de la Cámara y de las 25 comisiones.
Antes había liderado una reunión de bloque con la presencia de 29 de los 32 miembros. Uno de ellos contó a LPO que allí admitió que no tenían más que 35 votos pero que aún así la oposición le respetaría la presidencia provisional, que seguirá ostentando José Pampuro.
Así lo aceptó la UCR y el socialista Rubén Giustiniani pero no el peronismo federal, que insiste con darle ese cargo en uno de los suyos, que sería el salteño Juan Carlos Romero. Es el punto que más fricciona la sólida alianza opositora.
Es que luego de que el kirchnerismo aceptara en labor parlamentaria "definir todo en la votación", los peronistas federales salieron al ruedo a reclamar quietarle todo. Si no lo logran, como parece, aclararán que Pampuro sigue en su cargo por anuencia del radicalismo.
Menem estará sólo si lo necesitan
Después de arduas gestiones por senadores que tenían problemas para retornar a tiempo de sus provincias, por la noche 36 opositores firmaron el acta de acuerdo que dejará al Gobierno sin el control de las comisiones del Senado, tal como ya ocurre en Diputados.
El único que faltó fue Carlos Menem, con graves dolencias que le impiden caminar con facilidad. El ex presidente estaría dispuesto a acudir si su voto define la derrota del Gobierno, algo que podría no ocurrir si la sesión se inicia con normalidad con 71 senadores y 36 de ellos votan contra el Gobierno.
El texto oficializa el reparto de las comisiones que acordaron las bancadas opositoras, que se leerá en voz alta en la sesión. Las presidencias que les quedarían serían las de Legislación general, para la peronista disidente Liliana Negre de Alonso (San Luis); Economía Nacional la radical cobista Laura Montero (Mendoza); Justicia, la PJ federal Sonia Escudero; Industria y Comercio, el radical Arturo Vera (Entre Ríos); Derechos y Garantías, el radical Luis Naidenoff
(Formosa).
La Salud será encabezada por el radical José Cano; Trabajo, por el UCR Alfredo Martínez; Medios de Comunicación, por María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica, Capital); Educación, el socialista Rubén Giustiniani (Santa Fe); Agricultura, la liberal Josefina Meabe (Corrientes); Coparticipación Federal, el justicialista disidente Carlos Verna (La Pampa) y Ciencia y Tecnología, el radical Pedro Verani (Río Negro).
En cuanto a las bicamerales; la PJ federal Roxana Latorre presidirá Biblioteca; Ernesto Sanz, la Conjunta Argentino-chilena; Mario Cimadevilla, Facultades Delegadas; Juan Carlos Marino, Negociaciones Agrícolas con la Organización Mundial del Comercio; Carlos Reutemann, Carlos Reutemann y la bicameral especial de la Mujer, María Bongiorno.
El kirchnerismo tendría definidas las presidencias de Presupuesto y Hacienda (Eric Calcagno); Acuerdos (donde seguiría Marcelo Guinle); Asuntos Constitucionales (continuaría Nicolás Fernández); Relaciones Exteriores y Culto (Daniel Filmus); Turismo (Liliana Fellner) y Economía Nacional e Inversión (Luis Viana).
Y acordaría antes de la sesión las de Defensa Nacional; Seguridad Interior y Narcotráfico; Asuntos Administrativos y Municipales; Población y Desarrollo Humano; Infraestructura, Vivienda y Transporte; y la de Ambiente y Desarrollo Sustentable.





















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