Se posterga la interna del PJ

Se posterga la interna del PJ
Por tres semanas se aplazaron las internas en el peronismo. Pasaron del 17 de marzo al 7 de abril. Se dispondría también extender el plazo de presentación de listas hasta el 11 de marzo para contribuir a que los consensos logrados en las candidaturas nacionales y provinciales se extiendan a la mayor cantidad de comunas.
En el año electoral todo viene teñido de colores partidarios. Los paros son, además de reclamos, zancadillas para que el Gobierno sufra el costo político del conflicto. Y la oposición muchas veces se concentra en esas trampas inocuas mientras deja escapar oportunidades irrepetibles para crecer ante la consideración pública con debates de fondo. En medio de esos desaguisados, el oficialismo gana tiempo para corregir su principal debilidad, que es la falta de candidatos con peso propio.

La politización de los hechos cotidianos y hasta de las contingencias menos pensadas, como la tragedia protagonizada por el hijo de un reconocido periodista porteño pasaron en la Argentina a ser moneda corriente en el marco del estilo confrontativo que impuso el modelo K en su lucha contra enemigos seleccionados.

Primero fue la Iglesia, después los militares contaminados por el terrorismo de Estado, luego el campo, y finalmente el Grupo Clarín. En ese contexto de veredas opuestas, donde no hay grises ni términos medios, era lógico que el divorcio entre clases, facciones o bandos ganase terreno en cada ámbito de la sociedad hasta llegar a componentes básicos de la comunidad como la escuela.

Es por política y no solamente por salarios que se complica el inicio de clases. Y conste que la inflación es una realidad, que los sueldos no alcanzan para llegar a fin de mes con la holgura de otros tiempos, y que muchos edificios escolares están necesitados de refacciones más profundas que pintura o cortes de pasto. Pero también es verdad que los ámbitos de discusión se abrieron, que los gremios docentes tuvieron la oportunidad de negociar con la patronal en términos que hasta hace un par de lustros eran impensables, y que un 22 por ciento de incremento para comenzar no es para tirar manteca al techo, pero sí sustenta el cimbronazo de los precios aumentados en rubros como los útiles escolares o el transporte.

En un año electoral que define la solidez del modelo kirchnerista en su segunda década y bajo la forma de un gran plebiscito para la gestión presidencial, da la sensación de que aunque el aumento propuesto por el Ministerio de Educación hubiese sido del 30 por ciento, los gremios docentes (o buena parte de ellos) hubieran encontrado óbice para esquivar el acuerdo y marchar al paro con la intención de infligirle al oficialismo el costo político de un inicio defectuoso del ciclo lectivo.

El mapa de las provincias que mañana comenzarán la actividad escolar con paros tiñe de rojo a una Argentina en crisis que, sin embargo, no toca los fondos de otros momentos históricos de economías hogareñas estragadas por el pseudo dinero que aquí se supo llamar Cecacor.

Hay bronca y los enojados con el Gobierno tienen motivos legítimos, pero no suficientes para dejar a miles de chicos sin clases en el primer día.

EN EL CHACO SE VIVE EL

DÍA A DÍA DE LA SUCESIÓN

DE CAPITANICH

Capitanich volvió a hacer de las suyas en el Congreso Provincial del Frente Chaco Merece Más, que tuvo lugar el pasado viernes en el Domo del Centenario. Su mensaje fue una exhortación al trabajo ininterrumpido para la consolidación definitiva de un estilo de gobierno que -lo sabe- no podrá conducir más allá de 2015. En el auditorio estaban todos los referentes de la coalición oficialista fundada por el Gobernador en 2007, transformada ya en buque insignia de la armada que diseñó el justicialismo para doblegar a una UCR que parecía invencible.

Por esas cosas de los ciclos, que inexorablemente se cumplen, cuando se cumpla el octavo año de su administración Capitanich estará en posición de entregar el poder a un miembro de su mismo partido si, y sólo si acierta con la estrategia electoral de 2013, razón por la cual bajó línea a ministros, funcionarios, dirigentes y punteros para que se concentren en el contacto directo con el electorado.

"No se distraigan con la prensa", pidió en una clara muestra de la consideración relativa que al mandatario chaqueño le merecen los ataques lanzados desde los grupos mediáticos nacionales que convirtieron en deporte la práctica de criticar a las administraciones de cuño kirchnerista, entre las cuales el Gobierno chaqueño es uno de los blancos predilectos.

De candidaturas poco se habló, pero quedó claro que el sucesor saldrá del tamiz que Capitanich sostiene por el mango desde que comenzó su segundo mandato. Y será en función de las mediciones, pero también de las capacidades, lealtades y hasta de la química que cada uno de los potables demuestre a medida que se vaya compenetrando con el pueblo para llevar soluciones y soportar la reprobación del ciudadano disconforme.

Se dice en los corrillos de la Casa de Gobierno chaqueña que el Frente Chaco Merece Más adquirirá la forma de una fuerza política autónoma, con sus propias autoridades, pero contenida por el peronismo para concebir en cuestión se meses, como hizo el PT de Lula y Dilma Rousseff en el Brasil, el candidato o la candidata que garantice la sucesión ideal.

DEL CHACO A LA

CAPITAL FEDERAL

El proceso de disgregación del sistema de partidos, que se profundizó en la Argentina a partir de la crisis de 2001, tuvo en la Ciudad de Buenos Aires su ejemplo más paradigmático.

A diferencia de la mayoría de las provincias, donde las fuerzas políticas tradicionales lograron capear el "que se vayan todos" y adaptarse al nuevo contexto político, el territorio porteño fue escenario de un profundo cambio, que potenció el proceso de desinstitucionalización de los partidos históricos del distrito a la vez que apuntaló la emergencia de fuerzas políticas nuevas lideradas por "outsiders" o centradas en figuras mediáticas, con el PRO de Mauricio Macri a la cabeza.

El peronismo porteño fue una de las fuerzas más castigadas por la crisis, que ahondó los viejos problemas que el partido venía padeciendo desde inicios de la década del ’90, y cuyas consecuencias aún hoy sigue padeciendo.

Tras una década en el poder, el kirchnerismo ha estado lejos de motorizar cambios destinados a vigorizar el partido y a convertirlo en un actor político con chances serias de gobernar uno de los distritos electorales más importantes del país. Las marchas y contramarchas en el proceso de normalización partidaria constituyen una muestra acabada de que las viejas dificultades siguen presentes.

En menos de diez meses, los cortocircuitos entre las principales corrientes internas forzaron la suspensión de tres convocatorias para elegir la nueva conducción partidaria del distrito.

El último consenso interno había fijado esos comicios para el próximo 31 de marzo, en consonancia con la elección de autoridades del PJ nacional y bonaerense. Sin embargo, en las últimas semanas esa opción pareció quedar descartada y en algunos sectores ya hablan de patear la interna para junio o julio.

En lo formal, los argumentos partidarios mencionan los atrasos en la depuración de los padrones del partido tras la última campaña de afiliación. Pero en rigor, la postergación del cronograma electoral interno está surcada por la fuerte pulseada entre los sectores que responden a la Casa Rosada y las corrientes más tradicionales del peronismo porteño.

Dentro de ese último grupo, donde revistan dirigentes históricos, ex grossistas y referentes del sector sindical, la principal resistencia se vincula con el creciente protagonismo interno del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y sus ambiciones de convertirse en el mandamás de la estructura del PJ en la ciudad. "Ya nos tragamos muchos sapos, pero lo de Moreno supera cualquier límite", se quejan entre los históricos del partido.

La pretensión del polémico funcionario de desembarcar en la jefatura del peronismo capitalino está atada a la apuesta de la Casa Rosada de imponer una lista única en la elección partidaria.

Inicialmente, en el kirchnerismo impulsaron la postulación del legislador Juan Cabandié, pero el rechazo de las corrientes tradicionales, y en especial del ala sindical del partido, puso en jaque las aspiraciones del joven dirigente de La Cámpora. Pareció emerger, entonces, un consenso subterráneo para candidatear al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, al máximo sillón partidario del distrito.

Pero con la irrupción de Moreno en el escenario, ese posible acuerdo amenaza naufragar. Mientras los grupos históricos trabajan para consolidar una lista propia, dentro de la corriente sindical, donde se encolumnan gremios poderosos como Upcn, taxistas y porteros, habrían optado por apuntalar la candidatura del titular de Suterh, Víctor Santa María, para pelear por la conducción partidaria.

Esa creciente disputa interna poco sirve a la aspiración de la presidenta Cristina Fernández de asegurar su control total sobre el partido en la ciudad. Las peleas de cartel dentro de su propia tropa y el contrapunto con las otras corrientes partidarias que mantienen su fidelidad a la Casa Rosada alientan, en paralelo, las apuestas de sectores abiertamente enfrentados al kirchnerismo de meter una cuña en la elección por la jefatura del PJ capitalino para poner en jaque los planes oficialistas.

En ese terreno se mueve la construcción que persigue el ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, envalentonado por el apoyo de algunos grupos del peronismo disidente. También Hugo Moyano pretende consolidar un espacio alternativo dentro de la estructura partidaria porteña, en alianza -quizás- con otras corrientes del PJ anti K.

El entusiasmo del camionero se concentra en los movimientos de los grupos peronistas enrolados en el macrismo, y en particular de la agrupación Solano Lima, que reporta al legislador Cristian Ritondo. Cerca de Ritondo reconocen sin tapujos la posibilidad de presentar una lista propia en la elección de la nueva conducción partidaria con el claro propósito de complicar cualquier pretensión hegemónica del kirchnerismo sobre el partido. Sus planes están lejos de apuntar al triunfo en los comicios; más bien el objetivo del sector se recuesta sobre la alternativa de hacerse de la minoría de la conducción partidaria, de forma de complicarle al oficialismo el proceso de toma de decisiones.

No es una cuestión menor para el mundo K, de cara al armado de sus listas de candidatos para los comicios legislativos de octubre. La decisión de Mauricio Macri, de unificar la elección de cargos nacionales con la renovación de la mitad de la Legislatura de la Ciudad, supone para el kirchnerismo la necesidad de ungir un candidato fuerte al frente de su lista para el Senado, con capacidad de asegurar un efecto arrastre en la pelea por Diputados y la pulseada por las bancas del Parlamento local.

El problema es que hoy la Casa Rosada no tiene ese candidato. Tras las dos derrotas consecutivas en la disputa por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad, Daniel Filmus parece haber perdido el crédito para encabezar las listas partidarias.

Desde un sector de La Cámpora se juegan por la alternativa de Axel Kicillof, si la batalla electoral en el territorio porteño redunda en una disputa entre economistas, como pretenden aquellas corrientes del PRO, que pugnan por un entendimiento entre su jefe político y el ex ministro Roberto Lavagna.

En voz baja, el Gobierno mandó medir las últimas semanas a varios dirigentes, propios y extrapartidarios y hasta alguna figura mediática, pero la decisión final de Cristina aún es una incógnita.

¿Y EN CORRIENTES QUÉ?

Finalmente se terminó por confirmar lo que era un secreto a voces desde el anuncio de EL LIBERTADOR en la primera semana de enero, de que las elecciones no sólo no se desdoblarían, sino que la unificación las llevaría al último domingo del mes de setiembre, a menos de un mes de las elecciones nacionales en las que el Gobierno federal jugará toda su suerte.

Otro tema de primera importancia también quedó definido para el oficialismo. La remanida cuestión de la re-re de los intendentes se resolverá al momento de la presentación de las candidaturas para su oficialización,

A partir de esa circunstancia deberá pronunciarse el Juzgado Electoral, la Cámara Electoral y, en tiempo récord, el propio Superior Tribunal de Justicia, quien será finalmente el que interprete la norma constitucional y su alcance.

Es de esperar que el fallo, cualquiera sea su sentido, tenga un descomunal efecto político en una forma u otra en la ingeniera electoral de los dos principales frentes en pugna, más allá de que el tema de la re-re afecta mucho más considerablemente a la alianza oficialista.

LA FUMATA PERONISTA

El acuerdo trabajosamente gestado entre las dos principales líneas del peronismo correntino, plasmado en un documento dado a conocer el pasado jueves 14, tuvo su expresión pública en el acto organizado por el Frente para la Victoria en la Sociedad Española el último martes 19, oportunidad en que se presentaron en sociedad candidatos de 24 municipios de la Provincia, junto a las cabezas de Diputados y Senadores, el caso de Daniel Alterats, actual Intendente de Saladas que irá por una banca de la Cámara baja, y Mario Bofill, quien encabeza la nomina senatorial.

El consenso logrado y la unificación que acordaron ambas líneas del justicialismo correntino posibilitaron la consagración como candidato de un peronismo consolidado de Camau Espínola, quien tiene por delante poco más de siete meses de campaña ya con un partido ordenado y con un frente que aspira a ampliar aun más las bases de sustentación.

La Sociedad Española pareció chica para la entusiasta adhesión de militantes y dirigentes del Interior y la Capital que la llenaron por completo, con la expectativa que genera el hecho de que luego de casi cuatro décadas, el justicialismo llega a la elección general con un altísimo grado de consenso que asegura una buena performance electoral.

LA NUEVA FECHA

En las últimas horas, la Junta Electoral del Partido dio a conocer la postergación de la fecha de elecciones, que pasó del 17 de marzo al 7 de abril, basado ello en la dificultad que se originó con la exhibición de los padrones provisorios, en orden al recargo de áreas que gravita sobre el Juzgado Federal de Corrientes.

El corrimiento de tres semanas posibilitará ordenar el cronograma electoral estando prevista una postergación del plazo para la presentación de listas que podría ir hasta el 11 de marzo, lo cual contribuirá a que el marco de pleno consenso logrado en el ámbito provincial se extienda a algunas comunas que hasta la fecha no han acordado listas únicas.

Lo cierto es que al día de hoy, en alrededor de 55 municipios se han cerrado listas únicas, siendo de esperar que de las 15 restantes al menos diez logren el mismo objetivo, lo cual de verificarse hará que la interna finalmente termine dándose en cuatro o cinco comunas de la provincia.

LA DISPUTA EN EL

PARTIDO DE TORRENT

Mientras el peronismo término siendo la sorpresa de este turno electoral, radicales y liberales tienen ya fecha fijada para sus respectivas internas. Los primeros, el 19 de mayo con la incertidumbre que genera el ir y venir de Nito Artaza, quien no logra definir una estrategia clara.

Los liberales velan sus armas en campamentos opuestos. Los josefinistas se reunieron en Mercedes días atrás, en tanto que los peruchistas vienen de dar una demostración de poderío y fuerza con el mitin organizado en los salones de Casinos del Litoral.

La posibilidad de un consenso parece esfumarse, y no son pocos los que piensan que finalmente las internas tendrán en veredas opuestas a los dos sectores empeñados por estas horas en cerrar sus listas.

En el medio, la posibilidad de que una puja termine en los estrados tribunalicios con todo lo que ello significa en términos de un proceso electoral signado por tiempos comprimidos.

El peruchismo apuesta a consagrar a Cassani como el nuevo conductor de los celestes, mientras que el josefinismo se abroquela tras la figura siempre vigente de la «Dama de Hierro", quien parece no rehuirle a un combate cuerpo a cuerpo que podría dejar secuelas recíprocas.

Ambos son conscientes de las debilidades y fortalezas de uno y otro sector. Se cuentan las costillas y ensayan planes alternativos. Entre ellos, la decisión del peruchismo de convocar, si fuera necesario a la actual Convención para la nominación de los candidatos, prórroga de mandatos mediante.

El mensaje que se pretende dar es precisamente el de que no quedarán a la espera de decisiones judiciales cuyos plazos distan de los tiempos y las necesidades políticas.

LA TENSA CALMA

DE LOS PANUÍSTAS

Mientras los autonomistas parecen no despertarse de la larga siesta que duermen desde hace tiempo, los nuevistas comienzan a repasar las alternativas posibles.

La posibilidad de ir con candidatos propios, tal como lo anticipó el propio Romero Feris, se diluye por la firme postura de los jefes comunales que pueden discrepar en torno a qué frente van a adherir, pero que tienen en claro que sólo el alineamiento con el Gobierno nacional o el provincial permitirá a los naranjas mantener vigencia en la realidad política de la Provincia.

Las opiniones en torno a qué frente acompañar genera divergencias, aunque hay sí convicción de que al momento de resolver analizarán las propuestas de uno y otro lado, apuntando a mantener un escaño en la Legislatura provincial.

El debate que se abre es en torno a quién será el propuesto por el PaNu para secundar a Nora Nazar en la Cámara de Diputados.

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