Los quinchos de fin de semana florecieron en torno a las visitas a Córdoba, algunas al Festival de Folklore de Jesús María, como la de Julián Domínguez, o la que mantuvo el titular del Grupo Bapro (operador político de Daniel Scioli), Santiago Montoya con el presidente de Belgrano, Armando Pérez, en Punta del Este.
De la Sota con mejor diálogo con Scioli
Las movidas políticas de los candidatos presidenciales en los centros turísticos del país es intensa. Por caso, Carlos Paz estuvo invadido por las “masitas”, sobrenombre con que se conoce a cimbreantes jovencitas que reparten propaganda del tigrense, Sergio Massa. Por su parte, Scioli prepara intensa agenda en Mar del Plata que incluirá hoy un encuentro con el gobernador mendocino, Paco Pérez, y el miércoles otra con su par entrerriano, Sergio Urribarri. Hay que recordar que tanto Scioli como Massa y José Manuel de la Sota decidieron no asistir al plenario que organizan hoy Hugo Moyano y Luis Barrionuevo también en la Perla del Atlántico. Sobre De la Sota, en el sciolismo expresan que es uno de los gobernadores que mejor diálogo tiene Scioli. Los otros dos son el mendocino Pérez y José Luis Gioja, quien trata de recuperarse del accidente que tuvo cuando se precipitó a tierra el helicóptero en el que viajaba. Consultado sobre el futuro del gobernador cordobés, aseguran que el crecimiento de la mala imagen y los problemas en su provincia, “al menos ahora” no lo tienen como protagonista para aspirar a ser el vicepresidente de Scioli, aunque consideran que sería clave su retorno a la embajada de Brasil, si es que gana el ex motonauta la Presidencia en el 2015.
UCR alambra Córdoba por interna nacional
La división de las aguas en el radicalismo nacional entre Ernesto Sanz, quien brega por una alianza con Hermes Binner y el FAP; y Julio Cobos que prefiere otro tipo de sociedades (habla con Pino Solanas, aunque aseguran que si debe acercarse a Mauricio Macri lo haría), amaga con dividir filas en el centenario partido en Córdoba. De allí que en una reunión del panmestrismo, compuesto por Ramón Mestre, Oscar Aguad y Miguel Nicolás, se habría tomado la decisión de «priorizar Córdoba sobre el contexto nacional», fundamentalmente porque ven que en la provincia son una alternativa de poder plausible, y a nivel nacional no tienen expectativas. Esta definición, más pragmática que ideológica, ya que dirigentes como Aguad están más cerca de la derecha que de la izquierda, es a los fines de volver a «alambrar» Córdoba para construir una alianza con otras fuerzas que sirva para desplazar al peronismo de El Panal en 2015. Por ahora, todas, son conversaciones de verano, pero no son pocos los que conversan con Luis Juez, mientras que otros, mientras que a otros no les gusta -decididamente- el titular del Frente Cívico. Lo que se teme es que una interna nacional entre Sanz y Cobos termine dejando muchos heridos, y que tras esta compulsa queden perjudicadas las chances de la UCR local de llegar al poder en dos años. De allí que en el radicalismo vernáculo, se dará prioridad a las alianzas provinciales, más allá de lo que se defina a nivel nacional. La técnica no es nueva.
Vuelve “ruleta” por nombre de fiscal
En los corrillos del verano en las Sierras volvió a circular la versión de que José Manuel de la Sota se prepara para designar al fiscal General en «febrero o marzo», mientras que los nombres de la danza son, más o menos, siempre los mismos, Héctor David, Alejandro Moyano o Enrique Gavier. Lo curioso es que desde la oposición adelantan que sea el nombre que sea, lo votarán en contra. En esta lógica aseguran que si De la Sota designa un fiscal General en 2013, durará en su cargo hasta el 2018 (deben permanecer cinco años en la función), lo que le garantizará que cualquier causa que pueda tener cuando deje la gobernación deberá ser filtrada a través de un fiscal General puesto por él. En criollo básico, insinúan que ninguna causa tendría posibilidades de prosperar por esta relación, en caso de que De la Sota no se presente a un cuarto mandato, o no resulte reelecto. Como fuere, todas estas suposiciones prejuiciosas podrían no tener ningún asidero cierto. ¿O tal vez sí?



















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