El peronismo santafesino enfrenta el riesgo de la tierra arrasada

El peronismo santafesino enfrenta el riesgo de la tierra arrasada

Se encamina a perder la gobernación y las principales intendencias, a tropezar en la Legislatura y a quedarse sin el paraguas nacional. Reconstrucción obligada.

Por: Facundo Borrego.

El peronismo camina por la cornisa con serio riesgo de perder todo.

La elección del 10 de septiembre en Santa Fe no sólo definirá quién gobernará la provincia sino también el destino de los liderazgos y de los espacios políticos. En ese marco, el peronismo santafesino respira hondo y exhala lento cuando piensa en lo que puede significar el día después de los comicios si es que se repite, y más aún si se amplía, la victoria en las PASO de Unidos para Cambiar Santa Fe.

Una nueva derrota por paliza puede convertir en tierra arrasada al PJ y quitarle el poder al que volvió hace tan sólo cuatro años luego de 12 de gobierno del Frente Progresista. La asimilación del impacto lleva su tiempo y más aún su reconstrucción del aparato, que llegado el caso requerirá algo más que chapa y pintura.

Las primarias dejaron un escenario para el PJ con demasiadas posibilidades de perderlo todo o casi todo. El casi millón de votos que sacó Unidos con Maximiliano Pullaro a la cabeza quedó lejos para Juntos Avancemos, que apenas superó los 400 mil. En la cuenta imposible de descontar votos crece el riesgo de desaparecer de varios espacios de poder: la gobernación, las cinco ciudades más importantes de la provincia, minoría en Diputados y el Senado, y hasta en su anclaje con el gobierno nacional.

De por sí, el PJ está despedazado por mil partes, con evidentes diferencias que van in crescendo entre sus dirigentes y espacios expuestas en el cierre de candidatos, en la campaña a las PASO y en la actual hacia las generales. Omar Perotti está de salida con un descrédito de parte del resto de los espacios peronistas que arrastra desde el día uno de su mandato por no haber gobernado abiertamente.

Esto significa que una eventual derrota de Juntos Avancemos no encontraría en el actual gobernador poder de resiliencia, al contrario, es una incógnita qué papel jugaría y cuánto peso tendría Perotti en el campo opositor sin mayoría. Vale recordar que la noche de la derrota de las PASO se despegó de la situación y dijo que no se había plebiscitado su gestión. No existe la mínima organicidad o corriente discursiva en el partido, algo que quedó expuesto cuando el gobernador avisó que votaría a Javier Milei en un eventual ballotage contra Patricia Bullrich. Se movió a título personal sin ninguna línea partidaria.

Sergio Massa junto al candidato a gobernador del PJ en Santa Fe, Marcelo Lewandowski, y el mandatario Omar Perotti.

Para Marcelo Lewandowski no significaría una derrota electoral más, de esas que se curan bajo el fundamento de que “en política se pierde y se gana”; esta vez podría arrastrar varios inconvenientes. Su idea primaria era ser el más votado de manera individual en las PASO y, en caso de perder, quedar como la referencia mayor del PJ y de la oposición. Pero el palazo de las primarias rompió esas pretensiones. Ahora dependerá de cuánto pueda levantar para darle peso específico a su influencia futura en el peronismo santafesino.

La Casa Rosada y la Legislatura

El desamparo por una eventual derrota en las elecciones presidenciales de Unión por la Patria (UP) es posible y arrojaría una desconexión total del peronismo provincial. Así, quedaría supeditado a lo que pueda lograr en el Congreso, donde ya es minoría en el cupo santafesino del Senado, y podría estar en aprietos en la Cámara de Diputados donde pone cuatro bancas en juego.

En la Legislatura provincial hay una suerte de todo o nada. La lista de Diputados encabezada por Perotti fue la más votada, pero como frente, Unidos para cambiar Santa Fe se hace fuerte con una lista competitiva con la socialista Clara García adelante. Sin embargo, a la competencia pareja entre esas dos fuerzas se le coló Amalia Granata, que usufructuando indirectamente la rabia libertaria sacó una tonelada de votos y amenaza con desplazar al peronismo.

El PJ en el Senado provincial también sintió el temblor y el riesgo a quedar en minoría es toda una novedad. Desde 1987 el peronismo es amo y señor del cuerpo legislativo conocido por su poderoso arbitraje político que no duda en implementarlo hasta con propios, pero ahora cinco peronistas la tienen muy complicada, otros tres que quedaron parejos y solo dos se encaminan a la reelección sin mayores sobresaltos.

De repetirse los números de las PASO, Unidos se quedaría con catorce bancas -doce radicales, un socialista y uno de CREO- y el peronismo solo con cinco. Al contrario, si hacen valer su peso en los comicios y mantienen el dominio, el Senado podría ser el único reducto peronista. En conclusión, en la Legislatura, la lista de Perotti y los senadores la tienen complicada, pero mantienen chances de salvar la ropa.

Deshojando intendencias

El destino de las cinco ciudades más importantes de la provincia es otro tema complejo que se le resbalaba de las manos. En Rosario, el PJ es aliado de la fuerza de centroizquierda Ciudad Futura para que Juan Monteverde destrone a Pablo Javkin, por lo que, en caso de una victoria, no tendría un intendente puro y hasta no está garantizado qué peso tendría en el eventual gobierno municipal.

En Reconquista, el intendente peronista Amadeo Vallejos fue el más votado pero no la tendrá nada fácil frente a Unidos que competirá con Natalia Capparelli. En Rafaela, tierra del gobernador, su delfín Luis Castellano perdió ante el radical Leonardo Viotti y pone en juego la intendencia después de tres períodos.

En Venado Tuerto, en el sur santafesino, la suerte ya está echada: el actual intendente radical Leonel Chiarella arrasó con el 82%. En la ciudad de Santa Fe, Juan Pablo Poletti venció en la pulseada interna de Unidos al actual intendente Emilio Jatón y a Adriana Molina y se encamina a gobernar ante un peronismo desdibujado que no llegó al 10%.

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