Participación, piso de votos y posible mayoría: las claves de la elección

Participación, piso de votos y posible mayoría: las claves de la elección

Las fuerzas políticas no tienen en claro cuántos electores se ausentarán. Eso les complica los cálculos, pero tienen indicios de lo que puede ocurrir. La principal incógnita es entre cuántas fuerzas será el reparto de bancas.

Por Ramiro Melucci-

Un operador de Guillermo Montenegro vio hace pocos días una encuesta a la que no le creyó: más del 80% de los consultados había dicho que el 7 de septiembre iba a ir a votar. Por los antecedentes de otras provincias y la Ciudad de Buenos Aires, más la frialdad de la campaña, el dirigente concluyó que los sondeos no sirven para pronosticar la participación en estos comicios. Porque los que contestan las encuestas no dicen abiertamente lo que van a hacer, si es que eso es, en realidad, quedarse en sus casas.

Tal incertidumbre dibuja el primer signo de interrogación de cara a la semana próxima y no es propia de Mar del Plata, sino que atraviesa toda la provincia. Entre las razones del ausentismo en las elecciones de otros distritos las encuestas marcaron la sensación de que “siempre es lo mismo” y de que los que no acuden a votar no se sienten representados por los candidatos.

El escándalo de los audios que sacude al Gobierno desconecta aún más a la sociedad con la política. Los encuestadores registran una mayor pérdida de confianza, con impacto en el Gobierno, pero no alcanzan a distinguir cómo se traducirá en los votos de la semana próxima. Nada es lineal. El descontento con unos no implica la reconciliación con otros. 

“La verdad es que no sabemos cuántos van a ir a votar, pero no es lo mismo que vaya el 40, el 50 o el 60 por ciento, ni que se ausenten los jóvenes o los más grandes”, analizan en el oficialismo local.

Sin conocer cuántos electores concurrirán a las urnas es más difícil para las distintas fuerzas políticas tener certezas del tanteador que pueden alcanzar. Aun así, todas disponen, por encuestas propias o ajenas, de indicios de lo que puede pasar.

En un sector social se mantiene la expectativa de mejora económica, fomentada por la baja de la inflación. Mariel Fornoni, directora de la consultora Management and Fit, dice que esa expectativa viene en disminución, pero que una mayoría tampoco “quiere volver atrás” y faltan “liderazgos alternativos”.

De ahí que en Mar del Plata la boleta del oficialismo aventaje en las preferencias previas a la oposición, en el marco de una elección en la quinta sección electoral que presentará a dos figuras fuertes –Guillermo Montenegro y Fernanda Raverta– que apalancarán a sus candidatos locales: Fernando Muro (La Libertad Avanza) y Mariana Cuesta (Fuerza Patria).

La grieta kirchnerismo-antikirchnerismo tiene en esas listas a sus exponentes vernáculos. Los dos espacios buscaron llevar la elección al plano nacional, en una polarización que no asoma fácil de romper para el resto.

Allí surge la segunda gran incógnita de los comicios, la primera meramente local: qué otra fuerza puede superar el piso de votos (8,33%) para lograr bancas en el Concejo Deliberante. Las más expectantes son dos que aparecerán en el cuarto oscuro sin candidatos provinciales: Acción Marplatense, con el exintendente Gustavo Pulti, y Nuevos Aires, con la periodista Gabriela Azcoitía.

El escándalo de los audios que sacude al Gobierno desconecta aún más a la sociedad con la política. Los encuestadores registran una mayor pérdida de confianza, pero el descontento con unos no implica la reconciliación con otros. 

Hace cuatro años, en las legislativas de 2021, la lista de Juntos que encabezó Muro obtuvo el 46,7% de los votos. Con el PRO estaban los radicales, pero no habían surgido como tales los libertarios. Hace dos años, Montenegro fue reelecto con el 41,2% (también en alianza con el radicalismo) y La Libertad Avanza quedó tercera con el 19,33%. Para los cálculos actuales, cerca del intendente juegan a sacar de la cuenta final los votos que suponen que aportó el radicalismo y a reemplazarlos por los que creen que pueden agregar los libertarios. Llegan a un porcentaje similar.

Fuerza Patria busca, por su lado, que en la tarde del domingo próximo se refleje un porcentaje parecido al de las últimas legislativas. Hace cuatro años la lista de Virginia Sívori obtuvo un 27,9% de los votos y la de Acción Marplatense no llegó al piso: sacó el 7,34%. Una diferencia sustancial es que aquella vez por la lista de AM se presentó el ex jefe de la Policía Local, Fernando Telpuk, y esta vez lo hará Pulti, que atesora un índice de conocimiento acorde al cargo que ocupó durante ocho años y a su larga trayectoria en la vida pública local. Con los pros y contras que eso supone.

El de Raverta y Pulti es un combate en sí mismo dentro de la batalla general. Pese a que compiten por cargos distintos, en lo partidario cada uno encabeza un sector de la interna bonaerense, que tiene a Mar del Plata como territorio de disputa electoral. Raverta es referente territorial de Máximo y Cristina Kirchner, y tiene la boleta oficial en la que se aglutinó el peronismo bonaerense. Pulti sumó actores divorciados del kirchnerismo que forman parte del Movimiento Derecho al Futuro de Axel Kicillof. El que logre su objetivo quedará mejor posicionado para la configuración de la alternativa que pueda plantear la oposición en la ciudad en 2027.

Con su apuesta por Azcoitía y a Nuevos Aires, el radicalismo referenciado en Maximiliano Abad irá en cambio por los desencantados del Gobierno y de la grieta. El objetivo es llegar al piso electoral para sumar bancas y seguir siendo un actor preponderante dentro del Concejo.

El oficialismo local cambiará de socio a partir de diciembre.

En el reparto está la otra clave de la elección: ¿podrá el oficialismo, ahora representado por la alianza La Libertad Avanza, mantener la mayoría en el Concejo? Necesita incorporar al menos siete concejales. Con esa cantidad, más las cinco bancas que ya tiene (dos del PRO, dos de LLA y una de la Coalición Cívica), el interbloque llegaría a 12 (la mitad del Concejo) y tendría el beneficio del voto doble del presidente del cuerpo. Si consigue ocho, alcanzaría la mitad más uno del total de votos en el recinto.

Los que miran la política desde la capital hacia el interior bonaerense solo ven el traslado a la quinta sección electoral del clásico marplatense entre Montenegro y Raverta. Observada desde una perspectiva local, la contienda es clave para el resultado marplatense. Y dispara el interrogante de si habrá, o no, un porcentaje de corte significativo contra los tramos locales de cada boleta.

El Concejo que emerja el domingo próximo será el que le tocará a Agustín Neme, futuro reemplazante interino de Montenegro, en la administración del municipio. El resultado identificará a los actores con los que deberá negociar su plan de gobierno. Incluso si gobierna con una mayoría que podrá ser propia, pero no confeccionó.  

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