Movidas de fin de año

Intenso y plagado de novedades inesperadas, el año político bonaerense se cierra con más dudas que certezas: oficialismo y oposiciones diversas se mueven con cautela y no desechan, casi, ninguna posibilidad, lo que genera n abanico de incertidumbres que marcarán la agenda que, a partir de enero, comenzarán a desarrollar las principales fuerzas políticas de la provincia con vistas a las elecciones de 2011.
Quizá el sector bonaerense que mayores novedades entregó en las últimas semanas sea el arco de la centroderecha: allí, volvieron a sonar los tambores de guerra que, en realidad, vienen marcando la difícil coexistencia de macristas, denarvaístas y duhaldistas que, paradógicamente, no han dejado de distanciarse desde la victoria de junio de 2009.

El último capítulo de esa zaga se comenzó a escribir justamente la semana que pasó, cuando Graciela Camaño, precandidata a Gobernadora por el duhalismo y Jorge Macri, que encarna el mismo rol, pero por el PRO, encabezaron una reunión de varios dirigente de ambos sectores durante la que se barajó la posibilidad de apurar una interna para definir quién de los dos será finalmente el candidato del espacio.

Se trata de dos postulaciones –la de Camaño y Macri- que surgen en un contexto muy específico: las tensiones internas con De Narváez, que se potenciaron después de que el gran ganador de 2009 sorprendiera confesando que su primera opción de alianza nacional para las generales del año que viene es Daniel Scioli. Es decir: no es ni Carlos Reutemann ni, tampoco, Mauricio Macri.

Para colmo, en las últimas horas, desde el entorno de De Narváez confirmaron a DIB el segundo paso de esa estrategia: ahora aseguran que el diputado evalúa jugar la interna del PJ bonaerense, una opción opuesta a la de sus socios macristas y duhaldistas, que no solo ponen en duda la realización de las primarias, sino que creen que, de realizarse, ellos no deberían participar porque eso sería convalidar la estrategia K.

Es evidente que los movimientos de De Narváez buscan, además, sembrar dudas respecto de la actitud que tomará Scioli, cuyos operadores todavía batallan por erradicar la idea de que el Gobernador podría intentar un salto hacia el escenario nacional, una opción que al menos un sector de leales al mandatario provincial había alentado hasta el fallecimiento de Néstor Kirchner.

Los sciolistas aseguran que su jefe no emite definiciones respecto de su postulación del año próximo porque la propia Presidenta le pidió que no lo haga. “No quiere -aseguran con lógica- que “le marquen la cancha” ni anticipar movimientos que faciliten la tarea a sus opositores. Pero ese silencio, es el que, de alguna manera, da espacio a movidas como la de De Narvaéz.

Aunque cerca de Scioli le restan trascendencia al asunto, los duhalistas y macristas temen que De Narváez termine más cerca del oficialismo de lo que cabría esperar por su discurso explícito. Tal vez por eso, el diputado Gustavo Ferri, ex denarvaísta y yerno de Duhalde, alertó ayer sobre la posibilidad de que el peronismo disidente sea derrotado si llega dividido a las elecciones

"Yo espero que no haya un distanciamiento, pero claramente hay posiciones encontradas, por ejemplo en la decisión de jugar dentro o fuera del PJ", afirmó ayer Ferri, en un mensaje claramente dirigido a De Narváez, que ordenó a su tropa no responder por esta cuestión: esperará a ver cómo se desarrollan las negociaciones durante el verano antes de adoptar una postura definitiva.

Voraz consumidor de encuestas, De Narvaéz, confía, dicen sus laderos, en que el efecto benéfico que en la intención de voto de Cristina tuvo la muerte de su esposo, se disipará al compás de las crisis combinadas de las ocupaciones de terrenos los ferrocarriles. “Francisco está convencido de que finalmente primará la idea de que con Néstor esto no hubiese pasado”, dicen los operadores del bonaerense.

El vice, el nuevo

En el sciolismo, en tanto, las discusiones de fin de año comienzan a pasar por otro lado: en ese campamento, la cuestión que desvela por estos días es quién ocupará el segundo lugar en la boleta por la reelección que, aseguran, encabezará el Gobernador. Asociada a esa incógnita subsiste otro interrogante: cuánta libertad tendrá Scioli para determinar al dirigente que ocupará ese puesto.

Realistas, en varios despachos de la Gobernación admiten que esa definición se tomará, indefectiblemente, en consonancia con los deseos y las necesidades de la Casa Rosada. “Todo depende de quién sea vice en Nación, un sillón que cobra relevancia porque Cristina, al igual que Scioli, no tiene reelección más allá de 2011”, blanquean los estrategas que trabajan para Scioli.

Respecto de la decena larga de nombres que aparecen con posibilidades de quedarse con la postulación a vice, algunos tienen, hoy, más chances que otros: el ministro de Desarrollo Social, Baldomero Alvarez de Olivera, que representa a la electoralmente poderosa tercera sección electoral es uno de los que pisan más fuerte, aunque en las últimas dos semanas, su colega de Educación, Mario Oporto, hizo saber que también peleará.

Oporto encabeza un sector del gabinete provincial en que el también revistan los ministros de Economía, Alejandro Arlía y de Infraestructura, Cristina Alvarez Rodríguez. Se presentan como los “cristinistas” del equipo de Scioli. Pero la Presidenta también tiene otras opciones “propias”: el ministro del Interior, Florencio Randazzo y el de Agricultura, Julián Domínguez.

Para agregar incertidumbre, desde cierto sector ultra kirchnerista nacional se alienta a Martín Sabbatella, que esta semana terminó de blanquear su aspiración a la Gobernación. Lo hizo con redobladas muestras de sintonía con el “proyecto nacional” y nuevo ataques, cada vez más duros, a Scioli. A tenor de lo que marcan las encuestas y los liderazgos territoriales, hay quien barrunta que se trata de “una estrategia para mantener a Scioli contenido”. Se verá.

Margarita, a la espera

En el ancho espacio panradical, solo campea una certeza: la ruptura con Elisa Carrió, más allá de algún eventual acuerdo local, no tiene vuelta. En realidad, aquí la llave sigue en manos de Margarita Stolbizer, la líder de GEN, que desde que Ricardo Alfonsín asumió su precandidatura presidencial aparece como la mejor postulante de radicales y socialistas para intentar colocar al sucesor de Scioli.

Codiciada por los operadores de Julio Cobos, Alfonsín y Ernesto Sanz –el tercero en discordia en el escenario nacional-, Margarita cree que hoy por hoy no están dadas las condiciones para cerrar con ninguna línea radical en particular. “El problema no son los tres posibles candidatos nacionales, sino el resto de los radicales”, dicen cerca de la líder de GEN.

Por lo pronto, Stolbizer dio una orden: trabajar durante el verano para preparar su propia interna, que se realizará el 7 de marzo. “Es una forma de intentar apurar a los radicales para que ellos también definan, porque perder más tiempo es dar más ventajas”, aseguran. Y, como quien no quiere la cosa, deslizan una suerte de amenaza: “Margarita también se lleva muy bien con Fernando “Pino” Solanas.

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