Con Milei en picada, Macri vuelve a pensar en su segundo tiempo

Con Milei en picada, Macri vuelve a pensar en su segundo tiempo

Vuelve de Francia para aparecer en dos actos y busca rearmar al PRO en todo el país. En su entorno ya admiten que, si Milei no revierte su caída, el ex presidente no va a entregarle a Bullrich el voto del antiperonismo. Los tres ejes donde se quiere apoyar. 

Por

Diego Genoud

Son demasiadas señales en poco tiempo y se dan en coincidencia con la caída de Javier Milei en las encuestas. Primero, el desembarco de Daniel “Tano” Angelici en el gobierno de la ciudad, después la reunión con Paolo Rocca y ahora el comunicado del PRO que iguala al gobierno de Milei con el “populismo” y llama a dar un “próximo paso”. Dos meses consecutivos del gobierno de La Libertad Avanza a la defensiva, en el fatídico tercer año de mandato, le hicieron pensar a Mauricio Macri que quizás todavía tiene chance de jugar su segundo tiempo. 

“Si se la dejan servida, se va a presentar otra vez”, le dijo a El Destape un empresario que conoce desde hace mucho a Macri y tiene diálogo permanente con Angelici. De viaje en Francia por unas horas más, el ex presidente orquestó el comunicado que difundió el PRO después de una semana fatal para los Milei. “Hay que decirlo, el cambio tiene dos enemigos: el populismo de siempre, que promete mucho y destruye todo. Y los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no  están dispuestos a hacer. A los dos los vamos a enfrentar (...) El próximo paso es claro: que el cambio llegue y cambie tu vida. El próximo paso son más rutas, más hospitales, mejor educación. Y cuidar lo que ya se logró. Y hacer lo que falta”.

 

El comunicado sorprendió a los gobernadores del PRO que no quieren pelearse con Milei y demuestra que el presidente ya avanza con una estrategia diferenciada. También al duo Diego Santilli y Cristian Ritondo. Macri, que escribió un libro titulado “Segundo tiempo” parecía hasta hace poco jubilado de la política. Pero el agravamiento de la situación económica, la pelea de Milei con una facción del establishment y la novela de Adorni cambiaron el escenario demasiado rápido. El líder del PRO, que buscó tentar hace unos meses a Marcos Galperin para que fuera candidato a presidente, parece haber dejado de lado su hipotesis de un nuevo outsider y ahora dice que Rocca le preguntó si iba a volver a ser candidato. “La película favorita de Mauricio es “El abogado del diablo”, siempre repite la frase ‘Nunca dejes que te vean llegar’”, dice un macrista de la primera hora. Con la reelección de Milei en duda y la inevitable disputa por el ancho espacio del antiperonismo, el contexto le da verosimilitud a una hipótesis que hace unos meses parecía un chiste. 

Macri tiene tres ejes que lo incentivan a un eventual regreso: la familia judicial, el Circulo Rojo y Donald Trump. Asociado a un ala de la mafia que milita en Comodoro Py, Macri conserva intacta su capacidad de daño y su incidencia en los tribunales federales, de donde pueden nacer nuevos problemas para Milei. Además, cree que es necesario tener el apoyo de un sector del Círculo Rojo como el que lo promovió en su aventura de gobierno. El caso de Rocca es sintomático porque terminó enfrentado a Macri por la resolución 46 que el macrismo dio de baja en su agonía y con un juicio contra el Estado que acaba de ganar. Sin embargo, nunca Macri atacó a Rocca como lo hace Milei. Algo similar pasa con importantes dueños de medios que acompañaron a Milei y hoy reciben sus dardos. Por último, el ex presidente piensa que puede tener la suerte de Trump, que se convirtió en una excepción histórica en Estados Unidos: perdió su reelección pero volvió al poder después de un mandato de los demócratas. Se conocen demasiado. 

La ruina de Adorni despejó en parte el camino para que el macrismo aspire a retener el poder en su cuna y zona franca. En lo que queda del PRO coinciden en que Angelici se convirtió en el hombre más poderoso dentro del gobierno de la ciudad y logró disipar las tensiones entre los primos. Los reclamos de empresarios amigos que llamaban a Mauricio para quejarse de Jorge ahora tienen quien los tramite. 

Tal como anticipó El Destape, la semana pasada, cuando Patricia Bullrich apuró a Milei por televisión con el caso Adorni, Macri aclaró en privado que no tuvo ninguna reunión ni acercamiento con la ex ministra de Seguridad. Apenas un gesto de cortesía en la Fundación Libertad, cuando ella se acercó a abrazarlo. Cerca de Macri dicen que saludó de la misma forma que lo hizo con Axel Kicillof en Expoagro en marzo pasado. La comparación es venenosa y sugiere que no hay posibilidad de reconciliación con Bullrich. Macri dice que la llevó a lo más alta y que ella fue una desagradecida. Bullrich, en cambio, sostiene que el ex presidente la boicoteó en la recta final de la campaña presidencial. 

Macri no logró nunca que Milei le diera la parte del paquete accionario de gobierno que, creía, le correspondía. El famoso take over que el macrismo promocionaba desde el inicio de la gestión de extrema derecha nunca llegó. La última vez que se reunió con Milei, hace casi 6 meses, el encuentro fue pésimo y se vio interrumpido por la asunción de Adorni en lugar de Guillermo Francos. Para Macri, fue directamente una burla. 

No era lo único que quería. El ex presidente también reclamaba mayor participación en el reparto de negocios estratégicos para la Argentina. Su último posteo en X lo confirma. Macri le dio RT a un análisis de Eduardo Plasencia que cuestiona la licitación de la Hidrovía, la concesión a 25 años que Milei está a punto de sellar en los próximos días. “La segunda iteración de la licitación de la hidrovía tiene algunas mejoras producto del clamor de la ciudadanía y de los organismos de control. Pero siguen preocupando el altísimo precio que pagará nuestra producción para salir del país y la transparencia del proceso de calificación técnica. El país necesita con urgencia que este proyecto arranque, pero también que contribuya a reducir el costo de vida de los argentinos y a generar empleo en los sectores productivos”, dice Plasencia, ex funcionario de Vialidad durante el gobierno de Cambiemos. Como lo admitió en más de una oportunidad en público, incluso el año pasado en la Fundación Libertad, Macri quería que la vía fluvial se dividiera en tres y la holandesa Boskalis se quedara con un tramo. Milei no solo no le concedió nada. Además, mandó al director de Puertos y Vías Navegables, Iñaki Arreseygor, a denunciar en el Congreso el “sabotaje de la licitación” que protagonizaba Macri con el diario La Nación y el estudio Cassagne.   

Producto de sus errores, de su fracaso o de su egolatría, Macri se quedó solo durante toda la primera etapa del gobierno de Milei. Gran parte de sus ex ministros abandonaron el partido para volver a trabajar en el sector privado y el resto se pintó de violeta para convertirse al mileismo. Pero cuando la caída de Milei en las encuestas se empezó a generalizar, Macri avisó que el PRO iba a tener un candidato a presidente en 2027. Su objetivo es plantar candidatos en las 150 localidades más importantes del país y esperar a que la situación decante. Tampoco se va a matar trabajando: de hecho, piensa volver por unos días para reaparecer en un acto en Vicente Lopez y otro en Mendoza.  Después tiene asegurado su palco en el Mundial de Fútbol. El tiempo, piensa, puede jugarle a favor. 

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