Las últimas noticias, sumadas a la detención de López, le dieron una alegría a Macri, en el último día de su viaje a Bogotá
"¿Si descorchamos champagne? ¡Qué te parece!", contesta, sincero y con una sonrisa, un miembro de la delegación que acompañó al presidente Mauricio Macri en su breve estadía en esta ciudad, donde inauguró la sección latinoamericana del Foro Económico Mundial. La sensación de euforia en el Gobierno por un 15-J "de éxitos en todos los ámbitos" podía percibirse en los abrazos que se prodigaban los recién llegados, como Esteban Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, con miembros de la delegación argentina que también participó anteayer en Bogotá de la cumbre entre Macri y su par colombiano, Juan Manuel Santos.
La aprobación en el Senado de los pliegos de dos nuevos jueces de la Corte, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, alegró al Presidente, tal vez más que el sí de la Cámara de Diputados al megaproyecto de pago a jubilados y blanqueo de capitales, y la escandalosa detención de José López, el ex número dos de Julio De Vido.
El Presidente, que se enteró de las buenas nuevas del Congreso "cuando terminó su actividad en Bogotá, con la visita a la sede de la Corte Suprema", según explicaron cerca de él, aún no termina de entender el episodio que rodeó la detención de López. Ya hizo una interpretación: "El kirchnerismo, como opción electoral, se terminó en el país. Ahora depende de nosotros", afirmó Macri a sus íntimos en las últimas horas. El presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, le dio garantías antes de las votaciones, y le informó en la madrugada de ayer que los pliegos eran un hecho y el proyecto de jubilaciones seguía su camino en la Cámara baja.
En público, volvió a hablar de López como un caso que sentará precedente. "Más allá del bochorno, esto tiene que ver con una mala forma de hacer política, entender que vinimos para ser servidores públicos, gente con vocación de dar, y dejar de interpretar la política como saqueo, cosa que ha intoxicado mucho." El Presidente habló, no obstante, de "muchos años de malas prácticas políticas, que exceden al kirchnerismo", afirmó. Los borradores de proyectos de ley del arrepentido, que tiene lista la Oficina Anticorrupción, que encabeza Laura Alonso, podrían acelerarse en los próximos días luego del escándalo que involucra a López y que amenaza con atomizar al Frente para la Victoria.
En la delegación sorprendían los detalles de la caída de López. Y también miraban con ironía las "autocríticas" de actores y dirigentes políticos enrolados durante años en el kirchnerismo, que manifestaron su rechazo por López y su vano intento de esconder millones de dólares en un convento bonaerense.
"Entre lo bueno que nos pasó a nosotros y lo malo que les pasó a los otros completamos una linda semana", dijo otro alto funcionario.
Sobre los pliegos de Rosatti y Rosenkrantz, el Presidente fue explícito antes y después de la apertura del foro, siempre con Santos muy cerca. "Dimos otro paso hacia una sociedad creíble, con jueces impepinables, de indiscutibles condiciones. Esto va a permitir que la Corte trabaje en plenitud", dijo Macri en la conferencia de prensa posterior a la apertura del foro. Durante la presentación previa ante los empresarios, aclaró que "no conocía" a los candidatos, a quienes designó primero por decreto, antes de recurrir al Congreso.
Otro motivo para la alegría oficial tenía que ver con el espaldarazo que Santos dio al acercamiento de la Argentina a la Alianza del Pacífico. "La semana fue positiva por razones domésticas, pero también a nivel regional e internacional. Queremos jugar en la política de la región y ellos quieren que juguemos", expresó a LA NACION el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, con relación al compromiso argentino con el proceso de paz en Colombia y la búsqueda de soluciones para Venezuela.
La alegría era notoria, pero no escondía la necesidad de continuar en el camino de los acuerdos, sobre todo con el PJ, que permitió el doblete de éxitos parlamentarios. Luego de almorzar con empresarios reunidos en el foro, Macri subió al Tango 10, que lo trajo a este país y volvió a su punto de partida: la provincia de Salta, donde anoche lo esperaba el gobernador salteño y líder del peronismo moderado, Juan Manuel Urtubey.










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