Confesó a sus colegas que esa fue la razón de su salida. Un rato después, Caputo confirmó que se seguirá midiendo el IPC con la fórmula vieja. El reemplazante de Lavagna es un funcionario de “Toto” que estuvo frenando la fórmula nueva.
Por Leandro Renou
“Me voy”, fue el mensaje que el ex titular del INDEC, Marco Lavagna, les mandó a varios colaboradores y que luego les dijo, en persona, a varios directores de área a primera hora de ayer. Un rato después, contó él mismo en una carta más extensa que se iba por una especie de ciclo cumplido y pedía, a la vez, sostener los cambios estadísticos, en un gesto con fuerte significado político.
Sin embargo, no hay eufemismos ni figuras simuladas que tapen lo que realmente pasó, a sólo 8 días de que se conozca un IPC que debería estar actualizado, tal como lo había prometido el Gobierno: Lavagna confió internamente que salió del ente estadístico, precisamente, porque el Presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, se negaban a implementar la nueva medición de inflación por la que él venía peleando hacía más de dos años. Horas más tarde, Caputo se vio obligado a salir a confirmar los dichos de Lavagna. “Renunció porque se ha estado trabajando en la nueva metodología del Indec y Marco tenía como fecha implementarlo ahora, y con el presidente siempre tuvimos la visión de que había que implementar un cambio una vez que el proceso de desinflación ya estaba totalmente consolidado”, explicó el ministro.
Los dichos de Caputo son escandalosos y abren dudas peligrosas respecto a los números, porque los técnicos del INDEC ya tenían medidos precios con el nuevo IPC y se había anunciado la aplicación de ese índice para el próximo martes 10, cuando se sepa la inflación de enero. Esa medición, según supo este diario, daba arriba del 3 por ciento, pero a Lavagna le pedían que esté en torno al 2 por ciento. Además, es polémico porque Caputo no le pone fecha a la nueva medición. Es decir, Milei y Caputo se niegan, sin fecha cierta, a medir la inflación con la Encuesta de Hogares del 2018, para seguir haciéndolo con la del 2004. Una medición que no refleja el costo de vida de las familias. Lo que el Gobierno hace evitando actualizarlos, es que no se vean reflejados en enero los aumentos de tarifas, en un escenario donde además los alimentos vienen subiendo. En pocas palabras, Milei está midiendo la inflación con los mismos parámetros de gastos familiares que había 22 años atrás.
Hasta estos últimos días el Gobierno vino insistiéndole a Lavagna para que no se aplique la nueva fórmula. “Le pidieron que no la publique”, explicaron fuentes cercanas al Gobierno a Página I12. Lo que se sugirió en un momento es que se hiciera una especie de empalme, medir enero con las dos metodologías. Caputo también se negó porque eso mostraría que la inflación en los primeros dos años de Milei hubiese sido mayor en general, y mucho mayor en Servicios, por los tarifazos.
Otro dato curioso, que valida la movida, es que el propio Caputo confirmó a Pedro Ignacio Lines como sucesor de Lavagna. Lines, un ex CEMA que militó en el macrismo y hace unas semanas estaba buscando empleo vía Linkedin (como adelantó este diario en 2025), fue justamente el hombre de Caputo para ir frenando en este tiempo la aplicación de la nueva fórmula de precios. Era la herramienta de la Rosada para calmar a Lavagna. Es decir, se garantiza el Gobierno que se seguirá midiendo mal la inflación, con un jefe de INDEC propio y alineado, aún cuando es el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) el que validó la nueva medición y sugirió aplicarla de manera urgente.
Las apretadas sutiles
Vale decir que la salida de Lavagna se da luego de presiones varias del Gobierno. La primera, ayer por la mañana, Caputo habló de un IPC de enero de más menos 2,5 por ciento, y deslizó que los precios no cambiarían mucho. La medición de diciembre fue de 2,8, pero en semanas atrás aparecieron varios operadores que visitan al Presidente a hablar de un IPC por debajo del 2 por ciento. El dato que dio Caputo, además, surgió en una entrevista radial del ministro sólo unas horas antes de la renuncia de Lavagna. Es decir, fue el dato que terminó de convencer al ex INDEC de irse. Asimismo, ¿cómo sabía Caputo qué numero daría la inflación a más de una semana de conocerse el número?. Y ¿por qué no confirmó la salida de Lavagna a primera hora, en lugar de hacerlo por la tarde, luego de la renuncia?
Las segunda presión fue el informe de Política Monetaria (IPOM) que el Banco Central publicó el jueves a última hora. Allí se habló de una inflación alta para el primer semestre, lejos del cero que quiere Milei. Eso encendió las alarmas.
A raíz de esto y la negación del Gobierno a actualizar el IPC se desataron críticas por supuesta manipulación estadística y ATE Indec avisó que este martes a las 13.30 hará una conferencia de prensa para hablar del tema. En principio, vía un comunicado, los trabajadores afirmaron que “nos llama poderosamente la atención y nos pone en alerta la renuncia a 8 días de la salida del IPC con la nueva ponderación”. Desde el sindicato exigieron, una vez más, un “INDEC independiente del poder político”. Agregaron, también, que “nos parece un deja vu porque en una fecha parecida del 2007 se intervino políticamente nuestro organismo porque no gustaba el dato del ipc de enero 2007. Esperamos que el próximo 10 de febrero salga el IPC con la nuevas ponderaciones de la ENGHO 2018/18″.
Renuncias y manipulaciones que adelantaban el cao
Lavagna había llegado al INDEC de la mano del Sergio Massa ministro de Economía. Fueron sus ex colegas, políticos y técnicos, quienes desde el año pasado venían midiendo precios en paralelo y resaltándole que el INDEC no estaba representando precios reales.
La renuncia de Lavagna tardó en concretarse y ocurrió cuando la olla a presión no daba más. Pero antes de eso hubo acontecimientos de salidas y manipulación que daban la pauta de la podredumbre interna.
A fines del 2025, el secretario de Turismo, Daniel Scioli, dejó de financiar la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) y de la Encuesta de Ocupación Hotelera (EOH) porque no le gustaban los datos de INDEC de egreso y egreso de turistas. Así el INDEC, desde enero, no podrá más medir el turismo.
Asimismo, Lavagna -como adelantó este diario- venía reuniéndose con empresas de aplicaciones como Pedidos Ya, para sumarle a Cuentas Nacionales datos que no tienen: por cambio en formas de consumo, peso de aplicaciones de delivery y nuevo empleo. Milei tampoco quería actualizar esa metodología.
La crisis que derivó en la salida de Lavagna, además, tuvo antecedentes que avisaron de la crisis. En agosto del 2025 y en menos de 24 horas, presentaron su renuncia al INDEC Guillermo Manzano, director de Estadísticas de Condiciones de Vida, y Georgina Giglio, la directora del Índice de Precios de Consumo (IPC). En pocas palabras, por razones que mezclan asuntos de todo tipo y rencillas internas, salieron del cargo en sólo un día los encargados de las mediciones de Pobreza e Inflación. Justamente eran esos dos índices los que estaban más resistidos por el Gobierno. Esas salidas, hoy, adquieren una relevancia política aún mayor que la que tenían.
Una carta amable, con señales
La salida de Lavagna se formalizó con una carta que no hace nombres, pero deja señales directas e indirectas que apuntan a la negativa del gobierno de actualizar el IPC.
“Sabemos que la realidad económica y social cambia permanentemente y que el sistema estadístico nacional necesita seguir adaptándose y fortaleciéndose. En ese camino, quedan proyectos con un alto nivel de desarrollo y otros en proceso, que estoy seguro podrán completarse y ser implementados próximamente”, expresó el ex titular de INDEC.
Y concluyó, picante, que “les deseo lo mejor en lo que viene y confío en que el INDEC va a seguir creciendo y consolidándose, y que próximamente se podrá actualizar el marco normativo que ayude a esto. Un fuerte abrazo, los voy a extrañar y el INDEC siempre podrá contar con lo que esté a mi alcance para defenderlo”.





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