Fuentes Seguras. La interna del Partido Justicialista

Fuentes Seguras. La interna del Partido Justicialista

El tiempo es veloz. Fuerzas productivas. Economía. Deuda Externa. Alberto, Alberto y Sergio. Memorias del olvido. Dos interrogantes.

Por: Gabriel Fernández.

EL ESPACIO PRODUCTIVO NACIONAL. Hace varios meses señalamos que, a diferencia de otros períodos, en la Argentina se había configurado un bloque productivo nacional. También, que muchos de sus protagonistas no eran cabalmente conscientes de esa realidad; es decir, tenían a menos su potencial. La situación no ha cambiado mucho. En los meses recientes es posible añadir que el epicentro que de hecho opera como convocante –el Gobierno- apenas si se va dando cuenta. Apenas. En el problema la cuestión comunicacional no es menor, aunque pueda parecerlo: el funcionariado, como buena parte de la militancia nacional popular, sigue atorado por los grandes medios, a tal punto que los espacios amigos y cercanos devienen en opositores para no perder el tren.

El bloque citado supera con holgura a cualquier coalición antinacional. Calculamos cerca del 80 por ciento de la población: la CGT, la CFT, ambas CTA, los movimientos sociales, las asociaciones pymes y las cooperativas, la CGI, la CGE, una parte de la UIA y otra de la Federación Agraria Argentina, entre muchos, resolvieron sostener la presencia del Estado en la economía y su despliegue sobre las zonas alimentaria, exportadora y monetaria. Han respaldado, por vías separadas, la política sanitaria oficial, la asistencia para abastecer zonas modestas y los impulsos destinados a cerrar el tramo recesivo y dinamizar –lenta pero lentamente- algunas áreas productivas.

El beneficiario de esa coalición tiende a desmembrarla al convocar a sus mesas de diálogo según el poder económico que hilvana pasado y presente, en vez de asentarse en el bloque que canaliza presente y futuro con mayoría numérica; esto es, con enorme potencial económico hacia el tramo venidero. Pese a las inferencias del estilo “esos errores no son errores, evidencian una inclinación”, la gestión del Frente de Todos sigue situada sobre ese espacio industrialista por origen, base de sustentación y perspectivas. Que no lo usufructúe a pleno está lejos de puntuar vuelta carnero en modo menemiano, pues de allí surge su vigor electoral y de allí, claro, su posibilidad de alzar la vida local hacia un mercado interno en franco despliegue.

El apenas del inicio da cuenta de la ecuación interna resultante de los componentes políticos de la fuerza gobernante, que sólo encarnan parcialmente aquellas fuerzas (vivas, no avivadas) del mundo laboral. Por eso las voces discrepantes tienen un sentido. De modo desfigurado trasuntan el desencuentro parcial entre una acción gubernamental timorata –no antinacional, timorata- y el potencial de representación efectivamente existente. Al no plantar pica en Flandes a través de un decir contundente y al padecer un conjunto mediático condenatorio –desde Clarín y La Nación hasta El Destape y C5N, pasando por casi todos los demás- el bloque productivo nacional no se percibe bloque y tampoco se siente aglutinado por una convocatoria nítida.

 

ESTÁS CABRERO. Vamos a la conversación con nuestras Fuentes habituales. Aunque varios de los datos ofrecidos –y volcados a continuación- son de sumo interés, el ánimo de este cronista no era el mejor. Es que después de varias consultas, resulta preciso señalar que las modificaciones en la conducción de YPF no están dando los resultados esperados.

–Dijeron que los aumentos de combustibles iban a parar. “En realidad dijimos que no estaban bien, que no se debía capitalizar una empresa del Estado a partir de los recursos de los clientes”. –Dijeron también que entre las nuevas gestiones en Energía (Darío Martínez) y en la petrolera (Pablo González) ese factor dejaría de influir sobre los precios. “La idea es esa, a pesar del reciente aumento y te ratificamos la intención del Gobierno: levantar los salarios sobre la inflación y desarticular los factores que llevan a la inflación. De hecho YPF se va recuperando”. –No está claro, como no lo está el tema precios en general. “Pensamos que los acuerdos por los cortes de carne son satisfactorios. Pero además hay cosas que no se cuentan:  los beneficiarios de AUH y AUE recibirán bonos extras. Se oficializaron los programas Potenciar Trabajo y Potenciar Joven y en marzo se inaugura el calendario para jubilados y pensionados con la primera suba del año”.

-¿Qué se sabe de la deuda?  “Dos datos muy importantes siempre tomando en cuenta que Guzmán, Alberto y Sergio Massa insistieron en que no habrá ajuste: el anticipo de Kristalina Giorgieva que dijo el acuerdo será del gusto de nuestro ministro y la reunión que el Presidente tuvo con Angela Merkel, donde la alemana se comprometió a respaldar a la Argentina frente al FMI y el Club de París. Esto se terminó de ordenar cuando unos días después Guzmán conversó con el embajador Ulrich Sante”.  –Precios y Salarios. “La UIA anunció que espera un acuerdo, que le parece bien debatir con los sindicatos. Carolina Castro, del Comité Ejecutivo de la organización, dijo que ven ´lógicos´ los planteos gremiales”.

Uno de los informantes estuvo tomando café mientras el otro apareció, tras un rato de charla, con un mate con inscripciones que no se distinguían a través de la pantalla. A lo lejos se escuchaban ladridos de origen impreciso. “Estás cabrero” describió el primero. –Pero claro, si dos o tres días después que me dijeron se acabaron los aumentos de YPF apareció la novedad. “La verdad, a nosotros también nos sorprendió”. –No puedo dar una información que luego no se cumple. Veníamos bien y ahí agarramos un lomo de burro. “Puede ser”. –Prefiero menos información que cosas que luego no suceden. No importa si estamos de acuerdo o no, eso se banca, la cuestión es tener credibilidad. “Mirá, a veces surgen decisiones al revés de lo que se dijo internamente. No es lo habitual, pero pasa. Lo que acá tenemos es bueno, lo sabés”.

 

 

Enrique Breccia – El Sueñero

 

PARTIDO JUSTICIALISTA. En poco tiempo se concretarán los comicios internos del Partido Justicialista. Como era de esperar, todo el arco político y muy especialmente el identificado como peronista empieza a observar con interés el desarrollo del intento reorganizativo. Recordemos que el PJ postergó el llamado previsto para el 20 de diciembre pasado y lo re lanzó hacia el 21 de marzo del año en curso. En el horizonte emergen tres posiciones y tal vez lo más atractivo sea dilucidar los niveles de contradicción (o de confluencia) que encarnan. En la grilla, según fue anunciado públicamente, están Alberto Fernández, Alberto Rodríguez Saa y Sergio Berni. Los rumores dan cuenta de otras vertientes dispuestas a competir, pero ninguna ha señalado explícitamente la posibilidad.

El sanjuanino José Luis Gioja, quien vertebró la organización a lo largo del tramo macrista, sufriendo un interregno de disparatada intervención liberal conducida por Luis Barrionuevo, Julio Bárbaro y Carlos Campolongo, estima que el decurso lógico es lograr la unidad detrás de la figura presidencial. El núcleo que conduce el gobernador de San Luis, amparado por significativas presencias (Gabriel Mariotto, Milagro Sala, Alessandra Minnicelli y Ana Jaramillo entre otros), aspira a cautivar la mirada crítica que, sin quebrar, exige un andar más definido a la administración central. La corriente que sostiene a Sergio Berni se considera articulada entre un peronismo tradicional y un kirchnerismo bonaerense que, amalgamados en su figura, postulen rumbos con resonancias históricas reconocibles.

El partido se complica porque si bien los dos últimos espacios anhelan una interna en la cual participen todos los que deseen hacerlo –dentro de reglas de juego compartidas, obviamente-, el primero evalúa que la clave para insuflar energía al peronismo radica en la configuración de una lista unificada. La misma tendría que ser liderada por el jefe de Estado, sin objeción. El planteo se basa en una convicción que los demás cuestionan: el PJ no debe proponer doble comando cuando a través de los acuerdos elaborados durante el 2018 y las elecciones generales de 2019 se escogió un candidato para contener al conjunto. Las huestes puntanas, a través de Mariotto, señalan que es preciso recrear espacios de debate interno para cooperar con la intención de poner de pie la Nación. Las elecciones, afirman, dan legitimidad. La unidad no se decreta, se construye.

Las argumentaciones del ¿cómo se dice, bernismo? son generales: “Somos peronistas y el primer desafío son las elecciones del Partido Justicialista. Estamos trabajando con todos los compañeros y compañeras que entienden que el peronismo tiene que ser mucho más doctrinario” afirmó el ministro. Sin adentrarse en discusiones sobre una eventual lista única, brindó una pista: “Vamos a hacer lo que el gobernador de la provincia entienda que haya que hacer en términos electorales”. Para limpiar la cancha con un pase al vacío, digamos que su destino está intencionalmente ligado a determinaciones adoptadas por Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner. Lo cual vuelve a poner sobre la mesa el interrogante: hasta qué punto el Presidente y la Vice despliegan una labor conjunta al frente del Estado y cuáles son los verdaderos ejes de las distancias registradas.

El tiempo es veloz ha narrado David Lebon. El 15 de febrero vence el plazo para la presentación de listas y hasta el 17 de este mes se las puede impugnar. El 19 de febrero se oficializarán las nóminas y el 21 de marzo se realizará la elección. Este calendario dependerá de cómo evolucione la situación de la pandemia en el país.

Como si no bastara con la disputa interna en el justicialismo nacional –muy civilizada, si se recuerdan contiendas pretéritas-, puertas adentro de la provincia de Buenos Aires el asunto también está candente. Allí, Máximo Kirchner desea presidir el partido que hoy comandan los intendentes Gustavo Menéndez (Merlo) y Fernando Gray (Esteban Echeverría). Si se conjugan ambos desafíos, puede inferirse que el kirchnerismo pretende concretar los comicios más allá de las consideraciones esgrimidas por la actual conducción pejotista y las franjas que sostienen la necesidad de fortalecer la imagen de Alberto Fernández.

Un repaso sencillo pero atento de la Carta Orgánica del Partido Justicialista permite señalar que no existen cláusulas que impidan la realización de elecciones internas –hay un acápite destinado a situaciones excepcionales, donde podría incluirse con fórceps la pandemia- ni a obstruir la presentación de todas las nóminas que, cumpliendo requisitos esenciales –avales, afiliación de los candidatos- anhelen disputar la conducción. Aunque pueda evaluarse poco lindante con la realidad política, es pertinente aclarar que las consideraciones sobre el valor de la unidad en una sola lista son reflexiones surgidas de la experiencia práctica, pero no de reglamentación alguna. Así que, con la enjundia observada en los dos espacios que no proponen a Alberto Fernández como jefe del PJ, resultará difícil para Gioja y compañía hallar fundamento legal para su propuesta.

 

PRESOS POLÍTICOS. El debate sobre la situación de los presos políticos, caracterizados como detenidos arbitrariamente por el Presidente, amenaza con teñir el conjunto de los temas internos del peronismo en particular y del Frente de Todos en general. Al descartar otra vez el indulto y señalar que una eventual amnistía depende del Congreso, se ganó la animadversión de sectores que bregaron por su arribo al control del Estado y en una sola acción trasladó el problema a un Senado en el cual resulta inocultable la trascendencia –por cargo, pero también por peso político específico- de Cristina Fernández de Kirchner.

Los cruces no fueron delicados. Algunos ex funcionarios, en especial Julio De Vido, embistieron con intensidad sobre Alberto sin dejar de cascotear las opiniones de Sergio Massa. Quien fuera titular de Planificación publicó una foto de los mandatarios argentino y chileno con el texto “Habría que formar una comisión internacional para que les den una salida política a estos dos que son impresentables, que CARADURAS!!!”. Otros se llamaron a silencio y algunos hicieron circular su descontento a través de los distintos espacios que respaldan el pedido de libertad.

Hay cuatro posturas en el seno del espacio nacional popular al respecto. Están quienes demandan la revisión de las causas, los que reclaman el indulto presidencial, aquellos que proponen una amnistía parlamentaria y otros que, alineados estrictamente con Alberto Fernández, refrendan la idea de seguir con los juicios tal y como se vienen desplegando. Los tres primeros podrían coincidir en una variante que implique la libertad y cada vez con mayor intensidad estiman que la postura oficial sitúa a su impulsor por fuera del espacio citado. Es imposible dejar de observar que, entre tantos factores, la presión comunicacional también juega en este tema un rol fundamental. Mientras miles han reclamado la libertad, los grandes medios insisten en propagandizar como certeras causas con irregularidades manifiestas. Dejan en claro que el periodismo de guerra no ha terminado.

Ahora bien. Quizás un avance justo para buscar una resolución se asiente en el cambio del diagnóstico original del jefe de Estado. Pues resulta comprobable que las prisiones fueron dispuestas debido al carácter político de las tareas realizadas por los imputados y que los episodios que se describen como casos de corrupción no son otra cosa que castigos del poder a personas que operaron a favor de las grandes mayorías populares. Están quienes activaron políticamente desde las bases, como Milagro Sala y Luis D´Elía y quienes lo hicieron desde la función pública, como De Vido y Amado Boudou. La admisión de esa realidad contiene una verdad de difícil contraste: se trata de presos políticos, guste o no la denominación. Negar este panorama visible puede debilitar una gestión que, de todos modos, no cuenta ni contará con la aquiescencia de las corporaciones.

 

 

Alberto Breccia – Mort Cinder

 

MEMORIAS DEL OLVIDO. Los expertos recomiendan no arrancar en seco, cuando el vehículo está frío. El motor pistonea -así se decía-, y el andar resuena como el de una catramina por muy 0 kilómetro que sea. Otra cosa, que a veces se confunde, es la aceleración tras una luz roja, o para ubicarse luego de aventajar un auto que venía delante; en esos casos, el corazón de la máquina ya está en situación.

Tras varias jornadas con temperaturas adecuadas, volvió el calorcito. Los epidemiólogos consultados a lo largo de la semana formularon un pedido común que transmitimos así. “Antes que empiece el fresco, hay que decir a la gente que refuerce los cuidados, se está olvidando. La higiene de manos y cara es muy importante. El uso del barbijo también y hay que taparse hasta la nariz, nada de llevarlo en el cuello o sólo sobre la boca. Acerca del interrogante que circuló en algunos medios, hay que aclarar que sí, que hay que limpiar los productos que se compran en los comercios, rociarlos con un poco de alcohol. No se debe permanecer en los negocios mucho tiempo, es necesario usar alcohol en gel al salir de los mismos, especialmente de los cajeros automáticos. Guardar distancia en las colas y en el contacto con las demás personas sirve, el virus ingresa fácil. Nunca hay que perder de vista que la pandemia sigue”.

Esos mismos especialistas ratificaron su rechazo a las clases presenciales. “Vamos a promover la llegada de pibes, padres, docentes, autoridades a las escuelas y en dos meses vamos a tener que cerrar todo de nuevo como se está haciendo en Europa”.

Aunque la nota ya fue bastante lejos, siempre queda algo por señalar.

Este periodista recuerda sucesos que bien podrían formar parte de la experiencia de las nuevas generaciones; ante la ausencia de balances adecuados (quizás un buen aporte fue aquél texto FPV POLÉMICA / El gran río, los brazos, el delta, publicado en enero de 2016), ciertos aprendizajes posibles quedan relegados en vez de contribuir a evitar nuevos traspiés. Por ejemplo, cabe evocar que en las elecciones del 2015 no le fue bien al espacio nacional popular debilitando al candidato escogido por Cristina Fernández de Kirchner. Daniel Scioli recibía, en aquellos tiempos, epítetos semejantes a los que hoy golpean los bigotes de Alberto Fernández. Básicamente se lo definía como liberal, adjetivo que posee un rápido efecto desmovilizador en el seno del peronismo. Curioso: En ambos casos muchos objetores han pretendido reivindicar a la gran electora condenando a sus elegidos.

Con objetividad es preciso indicar que, debido a su caudal popular, CFK se irguió como decisiva –en ambos casos- sin realizar comicios internos o PASO que facilitaran la ampliación de la responsabilidad en las designaciones.

Es preciso ensillar el mate, aparcero, y reflexionar sobre dos aspectos densos, que rehúyen las fórmulas sencillas. Por un lado ¿Beneficia el potencial de peronistas y aliados dejar de lado debates y contiendas interiores? Por otro ¿Porqué al poco tiempo de cada nominación quienes respaldan a la más importante dirigente del movimiento fustigan el candidato impuesto y lo comparan con su impulsora?

Las respuestas están, mirando hacia dentro. Quién mira hacia fuera sueña y quién mira hacia dentro, despierta.

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