Por: Analía Argento, Editora de Polìtica y Opinión
Estamos seguros de que al otro día de las elecciones de octubre van a impulsar una ley de reforma y sino, lo harán a través de un plebiscito, advierte una diputada nacional que dejó las filas kirchneristas hace bastante tiempo. Y evalúa que aliados eventuales podrían acompañar al Gobierno si en octubre logran mayoría propia para el Congreso.
Se confirme o no esta hipótesis, es un hecho que el kirchnerismo apunta a recuperar comisiones fundamentales como la de Asuntos Constitucionales que hoy preside la peronista disidente Graciela Camaño. Además de una eventual reforma, hay proyectos clave que el oficialismo quiere impulsar como la participación de los trabajadores en las ganancias empresarias y otros tantos que resiste como la reforma al Consejo de la Magistratura, la regulación de los decretos de necesidad y urgencia, el 82% móvil para las jubilaciones y la limitación de la publicidad oficial, por citar algunos.
El gobierno tiene la idea de que el poder es todo el poder o no es poder, afirma el diputado radical Juan Pedro Tunessi, presidente de la comisión de Justicia que también tiene la convicción de que en Gobierno se trabaja por la reforma constitucional.
Un proyecto de tales caracteterísticas podría ser ingresado por cualquiera de las dos cámaras pero aprobarse en ambas con el voto de los dos tercios de los legisladores. La discusión sería como ocurrió con la reforma de Carlos Menem si se trata de dos tercios de los presentes o del total de los miembros de Diputados y del Senado. En 1993 Francisco de Durañona y Vedia presentó un proyecto que establecía se trataba solo de los presentes, lo que de alguna manera provocó la firma del pacto de Olivos entre Raúl Alfonsín y Menem.
Después del domingo 14 gran parte de la oposición advierte a los argentinos sobre la necesidad de un Congreso equilibrado, de poner límites a un proyecto hegemónico y apuestan al menos al corte de boleta en favor de sus candidatos a legisladores.
Amado Boudou, ministro y candidato a vicepresidente devenido casi en jefe de campaña, baja línea cada lunes en el quincho del piso 14 del Palacio de Hacienda a la tropa K. Pide que no se hable de elección legislativa sino de elección presidencial. Para cocinar la liebre primero hay que cazarla, dijo la Presidenta sobre su reelección y parece ser la premisa para la re-re de un eventual 2015. La frase es repetida por los ministros como el lema ni un paso atrás, ni uno.
Pero no se dice mucho más porque en cenas y reuniones con Boudou, Carlos Tomada, Nilda Garré, Julián Domínguez y otro puñado de dirigentes, se pide guardar silencio sobre estas y otras cosas.

















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