Sigue la estrategia presidencial de dejar correr a todos los postulantes y no dar por definida la puja en forma anticipada
Conveniencia mutua. Ésa es la lectura que el Gobierno hace del acercamiento que La Cámpora mostró hacia Daniel Scioli, sobre todo después de que esta semana el secretario de Justicia, Julián Álvarez, inaugurara con él un local de la ola naranja en su terruño, Lanús.
Lejos de un acuerdo político, la cúpula de la organización que conduce Máximo Kirchnerdescarta que aquella foto fuera una señal de un pacto ya cerrado y sus referentes hacen la lectura contraria: es Scioli el que se acerca a los jóvenes camporistas para mandar un mensaje a Cristina Kirchner , a la que necesita para concretar su sueño de quedarse con la Presidencia en 2015.
Los pasos que da La Cámpora son hoy el termómetro más fiel para medir cómo distribuye su poder la Presidenta. El martes habilitó la presencia de Julián Álvarez con Scioli y dos días después mandó a Eduardo "Wado" de Pedro, de quien depende orgánicamente el secretario de Justicia, a un acto con el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, en Mendoza, el segundo mejor posicionado en la interna oficialista detrás del gobernador bonaerense.
El entrerriano Sergio Urribarri, un delfín del ultrakirchnerismo que se referencia con el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y tiene como principal impulsor a Julio De Vido, tampoco se quedó atrás y le puso un freno al sciolismo con la advertencia elíptica hacia quienes "quieren definir una fórmula única ya".
"Acá hay una sola conductora que es Cristina y no la rosca de tres o cuatro dirigentes que son poca garantía de continuidad de esta política", lanzó, con el cuchillo entre los dientes como desafío a los operadores sciolista que ya daban por cerrado un acuerdo.
También Randazzo le apuntó esta semana al ex motonauta en un ensayo público de lo que será su campaña. Puso a Scioli en la misma bolsa que Sergio Massa y Mauricio Macri, como los representantes del "poder económico" para las elecciones 2015.
Hacia dentro, el ministro destila críticas contra el gobernador, en quien enfocará su estrategia para consolidarse como candidato del espacio kirchnerista. Lo de esta semana fue sólo un anticipo. Molesto por las versiones que daban cuenta de un acuerdo para que él bajara como candidato a la gobernación, Randazzo promete subir la temperatura en su confrontación con el bonaerense (ver página 14).
En la lógica que aplica el Gobierno, prevalece la idea de minar la cancha de candidatos, estrategia que la Casa Rosada impulsó poco tiempo después de las legislativas del año pasado.
Los más veteranos funcionarios recordaban el modo de hacer política que siempre solía aplicar Néstor Kirchner cuando a la hora de controlar a sus adversarios, mandaba a sus dirigentes políticos de confianza a caminarles encima. La foto de Julián Álvarez con Scioli se inscribe en esa lógica.
El secretario de Justicia es hoy candidato a intendente de Lanús. Con un Scioli sin postulante propio en ese distrito, su presencia en el local partidario buscó taponarle al gobernador la posibilidad de nombrarle un competidor. "A Julián lo peroniza y a Scioli lo camporiza", explican en la Casa Rosada sobre la estrategia de conveniencia mutua.
Por el momento, el panorama electoral no favorece al oficialismo. Excepto Cristina, que se mantiene con índices de imagen por encima del 40 por ciento, los candidatos del espacio kirchnerista reconocen que la economía deberá mejorar en el primer semestre el año que viene para soñar con la continuidad del modelo. En otra circunstancia, difícilmente el peronismo oficialista pueda imponerse en la primera vuelta, la única chance de mantener el poder. Un ballottage, sostienen, es imposible de ganar.
El Gobierno necesita mantener para las primarias un virtual empate entre Massa, Macri y el candidato que consolide el Frente Amplio-UNEN. Pero con esta última alianza a punto de estallar, si el líder de Pro o el del Frente Renovador se despegan del pelotón de segundos en las primarias de agosto, el voto útil en contra del oficialismo podría terminar imponiendo un triunfo en primera vuelta para alguno de ellos. Esta vez, las PASO actúan como una gran encuesta.
El panorama está abierto y la Casa Rosada afila con un finísimo equilibrio de fuerzas la estrategia que trazó Máximo Kirchner en el acto de Argentinos Juniors: todos juegan, define Cristina.












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