Aunque ya tenía garantizado el quórum y los votos necesarios en la Cámara de Diputados, el oficialismo aceptó una vez más hacer modificaciones al proyecto de ley para pagarle a los holdouts y los fondos buitre para conseguir el apoyo del Frente Renovador (FR) de Sergio Massa.
Retocarán parte del articulado para condicionar no sólo la ejecución de los pagos sino el resto de la ley, incluida la autorización para la emisión de deuda y la vigencia de los propios acuerdos negociados en Nueva York, a que la Justicia de Estados Unidos garantice el levantamiento de todas las trabas que impiden cumplir con los bonistas reestructurados en 2005 y 2010.
Ante este escenario, la alianza Cambiemos tendría asegurados entre 150 y 160 votos para darle media sanción. Incluidos los propios más los de un heterogéneo grupo de bloques que incluye al Justicialista, liderado por Diego Bossio, y un surtido combo de bancadas con representación directa de gobernadores, como el Frente Cívico de Santiago del Estero, los puntanos de Compromiso Federal, los cordobeses que comanda el ex gobernador José Manuel de la Sota, los chubutenses liderados por el actual mandatario, Mario Das Neves, y los socialistas de Santa Fe.
Tras una jornada plagada de versiones cruzadas sobre cómo jugaría el FR en la sesión de hoy, Massa aclaró que “ante el fallo de la Cámara de Apelaciones, acordamos un cambio, para que queden condicionados no sólo el pago sino los acuerdos” con buitres y holdouts a una decisión definitiva de la justicia norteamericana, que libere los pagos a los bonistas con papeles canjeados. “Con eso”, explicó sin pruritos, “obligamos a los buitres a jugar con la Argentina ante la Cámara”.
Lo que se acordó entre Cambiemos, el FR y el bloque Justicialista fue que el artículo 5 del proyecto original, que planteaba que los pagos se efectuarían “previo dictado de una orden judicial (à) que disponga el levantamiento de las órdenes Pari Passu” y que alcance a “todas las medidas cautelares dictadas contra la Argentina”, pase a ser ahora el artículo 2. A esa modificación de orden agregarían otros condicionantes: que sin un levantamiento de todas las trabas judiciales no sólo no se pagará a los buitres, sino que tampoco se emitirá la deuda prevista en la ley y que todo lo negociado por los enviados del Gobierno a Nueva York quedará sin efecto.
Ayer se confirmó también que a pedido de estos bloques se pondrá un tope fijo a la emisión de bonos que podrá hacer el Ejecutivo para cumplir con los acuerdos: serán U$S 12.000 millones.
Tensión
La decisión de la Cámara de Apelaciones de los Estados Unidos de poner en suspenso el levantamiento de todas las cautelares que había firmado el juez Thomas Griesa, sacudió un panorama que venía cómodo para el Ejecutivo. Las amenazas de “ajuste brutal” que durante el fin de semana y en forma organizada lanzaron tanto el presidente, Mauricio Macri, como el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, generaron un cuadro de tensión con sectores del peronismo “amigable”, incluído el massismo, que derivó en un urgente limado de asperezas para no sumar complicaciones.
Para curar estas heridas, el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, destacó ayer lo “importante” que sería para el oficialismo “que Massa esté” en la sesión, que arrancará al mediodía y durará de 17 a 18 horas, por tratarse de “la principal figura de la oposición”.
Con el massismo de su lado, Cambiemos conseguirá enviar al proyecto al Senado con un grueso respaldo político: los únicos que se opondrán serán el Frente para la Victoria (FpV), los diputados de la izquierda y los de Libres del Sur, que partirán así la unidad del interbloque Progresistas, ya que tanto el socialismo como Margarita Stolbizer apoyarán el pago a los buitres.









Comentá la nota