El radical y el socialista viajaron para minimizar la derrota de sus postulantes. Duhalde cree que será quien mejor capitalice el triunfo, pero no espera apoyo de De la Sota
Con la estrategia del reelecto jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, como antecedente, el gobernador electo Juan Manuel De la Sota tampoco definirá su postura para octubre hasta después del próximo domingo. Lo anticipó luego de un furcio: había confiado que apoyaría a Cristina Kirchner, de quien se desmarcó en toda la campaña, y debió desmentirse horas más tarde. De ambivalente relación con el kirchnerismo, su consagración no es mal vista en la Casa Rosada (ver página 3). Los Kirchner nunca sedujeron al electorado mediterráneo: con un magro 10%, Néstor salió quinto en la elección de 2003; y cuatro años atrás, Cristina perdió ante el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna.
Sólo por cuestión partidaria, quien más cerca estaría de capitalizar el triunfo del PJ de la provincia mediterránea es el ex presidente Eduardo Duhalde. Ayer siguió el recuento desde su casa. El voto de los cordobeses ha sido en contra de Gobierno, cuando De La Sota rompió con el oficialismo ahí empezó a subir en las encuestas, celebró ante El Cronista Carlos Brown, jefe de campaña de UP. Si bien destacó la sintonía entre su espacio y el del gobernador electo, reconoció que De la Sota y Duhalde no terminan de limar sus viejas asperezas, antes de confiar que no esperan para el domingo el apoyo público del cordobés, así como tampoco el de Macri. Tienen personalidades fuertes y proyección nacional para el 2015, no les gusta compartir, se quejó Brown.
Disputar una provincia como Córdoba con el justicialismo nos posiciona muy bien para las primarias, se entusiasmó ante este diario la diputada socialista Alicia Ciciliani, que viajó junto al gobernador santafecino Hermes Binner, su jefe político. En ese momento, la legisladora aún no sabía si el postulante del Frente Cívico, Luis Juez, obtenía al menos los 36% de sufragios que obtuvo en la denunciada jornada de 2007.
Más tarde, con un gesto más adusto que en la elección de su provincia, Binner negó que le preocupara el resultado de ayer, afirmó estar orgulloso de Juez y pronosticó un camino diferente para el país.
El radicalismo, como hace cuatro años, volvió a quedar en tercer lugar. La opaca performance de Oscar Aguad, que en 2003 había quedado segundo detrás de De la Sota, generó malestar en su bunker pero no evitó que el candidato presidencial Ricardo Alfonsín (Udeso) terminara un acto en Chaco y se subiera al avión para mostrarse en el escenario donde el candidato radical, pasadas las 11, admitió la derrota.
La elección de Córdoba fue la décima del año. Apenas dos de esos resultados favorecieron, en forma directa, a un candidato presidencial opositor. En Chubut, de la mano de Martín Buzzi, el delfín del gobernador Mario Das Neves, postulante a vice del duhaldismo; y en Santa Fe, con Antonio Bonfatti, ministro del gobierno de Binner. Ambas con un sabor amargo. Buzzi se reconvirtió al kirchnerismo, ante el que se impuso por un puñado de votos, y la sorpresiva perfomance de Miguel Del Sel opacó el festejo socialista, al que se sumaron radicales y los seguidores de Elisa Carrió, aliados en esa provincia. El golpe más duro que sufrió el kirchnerismo fue en la ciudad de Buenos Aires, pero Macri, flamante reelecto jefe de Gobierno porteño, se fue de vacaciones sin definir su apoyo a algún contendiente para las primarias.














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