La renovada mesa política, entre lo urgente y la estrategia electoral

La renovada mesa política, entre lo urgente y la estrategia electoral

El jueves al mediodía cuatro hombres fuertes del PRO almorzaron con cuatro radicales en Casa Rosada. 

El regreso de la “mesa política” no fue solo maquillaje. A pesar de que no trascendió más que una foto hace semanas, en rigor ya hubo seis reuniones, sumando la última realizada el jueves al mediodía cuando almorzaron cuatro hombres fuertes del PRO con cuatro radicales en Casa Rosada. En rigor, los encuentros se están realizando los lunes y, cada quince días, se vienen sumando los gobernadores de Cambiemos (el G7 político). En este caso, el último contó con el debut del correntino Gustavo Valdés y la ausencia de María Eugenia Vidal, quien viajó al Vaticano y regresa hoy. La renovada mesa, en estos días de convulsión y turbulencia por el acuerdo con el FMI, viene agregando temas de coyuntura a los estructurales. En este caso, la relación con el PJ pensando en un gran pacto de gobernabilidad que implique la reducción drástica del déficit fiscal, el principal objetivo para que los fondos frescos del Fondo sean efectivos. “No quieren más fotos, pero las reuniones se siguen dando”, confían a este diario en Balcarce 50. Vidal y Larreta fueron los grandes animadores de la renovada mesa del G7 político. Ambos, además, propusieron que los tres gobernadores de Cambiemos (Valdés, el jujeño Gerardo Morales y el mendocino Alfredo Cornejo) participen con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó. A ellos pueden sumarse el radical Ernesto Sanz y el “lilito” Fernando Sánchez. “Ahora soy escuchado, aun como un consultor”, se ríe Monzó, “repatriado” por Vidal, aunque, entre sus íntimos, acepta que el panorama ya no es el mismo. “Ante la crisis no puedo negarme a ser parte de una solución”, confiesa entre sus asesores. “Es un espacio de discusión política, no solo de manera tecnocrática”, le dice a PERFIL una de las espadas de la mesa. Un tiro por elevación a los vicejefes de Gabinete, Gustavo Lopetegui y el alicaído Mario Quintana. En este lote se sumó Nicolás Dujovne (Hacienda), cuyo altísimo perfil genera roces. “Empezó a cortarse solo”, lo define una fuente ministerial, y agrega que empezaron a notar “cambios de actitudes”. “Se tomó como un acto de distinción ser coordinador del gabinete económico. Es el que mira los números pero no es el jefe de todos”, dice.   Por caso, aún Andrés Ibarra (Modernización) no entiende por qué Dujovne huyó despavorido de la conferencia de prensa en la que ambos debían anunciar el plan de ajuste para el personal. 

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