Máximo y el Cuervo coparon Olivos para armar las listas de la Ciudad, pero Zannini las destrozó

El hijo de la presidenta y el Cuervo recibieron dirigentes en la Quinta pero no pudieron evitar el quiebre del kirchnerismo porteño.

Máximo Kirchner estuvo en Buenos Aires la semana pasada y armó una suerte de comando de campaña en la Quinta de Olivos para definir las candidaturas del Frente para la Victoria en la Ciudad.

El hijo de la presidenta recibió dirigentes en la quinta presidencial desde el jueves, acompañado por Andrés “Cuervo” Larroque y Rodrigo “Rodra” Rodríguez, dos de los popes de La Cámpora.

Máximo armó en Olivos un tribunal a lo American Idol por el que desfilaron una múltiple lista de candidatos y dirigentes, como Aníbal Ibarra, Martín Sabbatella, Carlos Tomada, Pablo Ferreyra y representantes del PJ porteño.

El objetivo del hijo de Cristina era que el FPV compitiera por la jefatura de gobierno con dos listas, una encabezada por un camporista –Mariano Recalde se terminó imponiendo a Juan Cabandié- y otra por un candidato de Sabbatella, que proponía a la legisladora Gabriela Cerruti.

Pero Carlos Zannini, el amante de las colectoras que hace más de una década maneja la lapicera en los cierres de lista, le rompió a Máximo todo el esquema y dejó jugar a una impensada cantidad de postulantes, con cinco candidatos a jefe de gobierno y al menos cuatro listas distintas de candidatos a legisladores.

El hijo de la presidenta no pudo evitar que Ibarra y Carlos Heller armaran su propia lista de legisladores para competir con la de La Cámpora, que llevará a Tomada en la cabeza.

Máximo debió soportar en vivo la indiferencia de algunos candidatos que no aceptaron sus designios. Ni siquiera pudo bajar a Ferreyra, otro de los legisladores que se presentará a jefe de gobierno.

Según relataron a LPO fuentes del PJ porteño, el creador de La Cámpora le pidió Ferreyra que bajara su lista o que aceptara un espacio en la nómina de Tomada.

“Con Tomada no voy, nos den lo que nos den”, le habría respondido Ferreya, recordándole a Máximo que la relación entre el ministro de Trabajo y el sindicalista José Pedraza, encarcelado del asesinato de Mariano Ferreyra, hermano del legislador, que terminó armando un frente electoral por afuera del FPV.

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