Entre consolidar la unidad o jugar la gran PASO opositora

Entre consolidar la unidad o jugar la gran PASO opositora

La charla entre Juan Schiaretti y Roberto Lavagna que dericó en la fractura y la cena donde se planeó el “día después”. 

 A mi me fueron a buscar para que sea presidente... candidato a presidente -dijo Roberto Lavagna

- Bueno, nosotros no... tendría que reclamarle a los que te fueron a buscar -reaccionó Juan Schiaretti

La charla entre Lavagna y Schiaretti fue áspera, respetuosa pero áspera. Y operó como el crash que resquebrajó, quizá definitivamente, el ensayo de una tercera via electoral entre Cambiemos y el peronismo K.

El cordobés se retiró molesto y seguro de que Lavagna estaba, desde ese instante, fuera de los planes del PJ Federal. Así lo trasmitió, al rato, en la cena que compartió con Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Miguel Angel Pichetto em Tigre.

Allí contó que el economista no aceptaba competir en una primaria, que ponía como condición que haya una fórmula única y "de consenso", y trasmitió que, según su criterio, había que seguir sin él. El show debe continuar

-  Basta viejo, yo mido igual que Lavagna y no pongo condiciones -se quejó Urtubey

- Si dice que si no es candidato único se va a la casa, que se vaya a la casa -intervino Pichetto.

El senador fue, estas semanas, el lobbista de Lavagna en Alternativa Federal. El miércoles, a pesar de los dichos del economista, martillaba que podía revisar su negativa y aceptar las reglas del juego: ir las primarias. 

Entre picada y asado -menú criollo con flan de postre- los cuatro fundadores de Alternativa Federal (AF) se pusieron a cranear cómo seguirá AF sin Lavagna, el quinto pasajero.

El objetivo primario fue soldar la unidad del espacio y espantar la hipótesis de pactos individuales o bilaterales "Lo que se haga se hará todos juntos", contaron a Clarín desde Alternativa Federal.

Luego se planeó el dispositivo del día después: un encuentro con fotos, videos y la firma de un compromiso de paridad de género. Objetivo: reflejar que la deserción del economista no afecta los planes de AF.

En su intervención, Schiaretti puso picante: habló de un acuerdo político con otros sectores y mencionó, sin ninguna ingenuidad, a Daniel Scioli y a Marcelo Tinelli. Los dos pasaron en los últimos tiempos por su oficina en El Panal, sede del gobierno cordobés.

Massa, en su speech para redes, jugó otra carta: habló de una "gran primaria de la oposición" y habló de apuntar a construir "una nueva mayoría, un nuevo peronismo y un nuevo gobierno". Un algoritmo político muy parecido a la "gran PASO" con la que lo convida Alberto Fernández.

Esa variable no aparece en la hoja de ruta de Urtubey ni de Pichetto. Schiaretti repite, y así lo trasmitió en Casa Rosada, no contempla estar en una competencia grande que incluya a los Fernández.

Primaria grande si o no puede ser la próxima grieta en Alternativa Federal.

Algo más: Urtubey avisó que irá a una primaria contra Massa y que no hay posibilidad de que confluyan en una misma boleta. Al salteño hasta le sugieren una vice: la ex senadora María Laura Leguizamón.

"Sergio nunca termina de cerrar esa puerta", dijo con resignación un operador de AF y puso el dedo en la llaga todavía abierta: qué riesgo existe de que el tigrense negocie con el dispositivo K.

En la cena, los demás comensales lo interrogaron sobre esa posibilidad: Massa contó que le pidieron reuniones y lo llamaron, y perjuró: "hace varios días que no hablo con Alberto" Fernández, el neocandidato K.

La otra apuesta, con la promesa de unidad, es tratar de involucrar gobernadores: llamaron a varios durante la sobremesa.

En la tira de buena fe aparecen Gustavo Bordet (Entre Ríos), Mariano Arcioni (Chubut), Sergio Casas (La Rioja), Omar Gutiérrez (Neuquén) y Hugo Passalacqua (Misiones). Pichetto intercedería para arrimar a Alberto Weretilneck, de Rio Negro.

El karma de AF es que la aparición de Alberto Fernández como candidato generó expectativa en los gobernadores del PJ porque el ex jefe de gabinete los ayudó a cerrar con la tropa K en sus provincias. 

A esa predisposición -que se vio cuando nueve gobernadores reaccionaron bien a la nueva fórmula- se suma que los jefes provinciales piden no hacer ruido con lo nacional hasta que pasen sus elecciones.

Se exploró, en un terreno más volátil, una eventual negociación con la UCR, en particular con Alfredo Cornejo y Martín Lousteau 

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